Salud y fe

BIEN CULTIVADA, LA FE EN DIOS PODRÍA INFLUIR POSITIVAMENTE EN EL ESTADO Y EVOLUCIÓN DE UN PACIENTE, AFIRMAN PROFESIONALES
Santo Domingo.- La espiritualidad y la fe en Dios, bien cultivadas, pueden influir positivamente en la salud. En unos casos, previenen la aparición de patologías y, en otros, ayudan a los pacientes a responder mejor a los tratamientos médicos o a hacer menos devastadora una enfermedad.
En esto coinciden el psiquiatra José Rafael Dúnker, el cardiólogo Tulio Ramírez y la psicóloga clínica Kathya Flores.
En esto coinciden el psiquiatra José Rafael Dúnker, el cardiólogo Tulio Ramírez y la psicóloga clínica Kathya Flores.
“Diversos estudios médicos, auspiciados por universidades americanas, confirman que la fe arroja un balance positivo para la salud”, comenta Dúnker. “Las personas que van a reuniones espirituales se enferman menos, y cuando se enferman tienen mejor pronóstico que las que no (asisten a ese tipo de reuniones)”.
Es que, como apunta Flores, existe menor resistencia para el logro de cualquier proceso de salud en una persona con fe, “porque la fe abre la puerta a cualquier posibilidad”.
ANALIZAN RELACIÓN ENTRE FE Y SALUD
INVESTIGACIONES: En septiembre del año pasado, el portal de la Deutsche Welle (http://www.dw-world.de/), emisora alemana que transmite para otros países, publicó un artículo titulado “¿Cura la fe?”. Éste recogía datos de estudios que analizaban la relación entre la salud y la fe, desarrollados principalmente en Estados Unidos.
“Los que practican la fe en Dios gozan de un mejor sistema inmunológico, menor presión arterial y pulmones más sanos”, rezaba.
TEORÍA: Una teoría sostiene que el mejor estado de salud de los creyentes practicantes se debe a sus “contactos sociales y la disposición a ayudar, que proporciona más sentido a la vida y ayuda a evitar depresiones”.
Poder sanador de la espiritualidad
Definida en el libro sagrado del cristianismo -la Biblia como la “certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve”, la fe constituye un recurso al que se aferran muchos pacientes cuando la ciencia médica no basta para llenar sus expectativas de mejoría.
Otros enfermos echan mano de la fe en Dios cuando las limitaciones económicas les impiden acceder a las terapias y tratamientos más actualizados.
“Hay cantidad de testimonios de personas que han sido diagnosticadas con enfermedades catastróficas comprobadas y que, sin explicación del rigor científico, han desaparecido o presentado mejorías significativas”, comenta el cardiólogo Tulio Ramírez
. Pero el papel de la fe y la espiritualidad como aliadas de la salud no se limitan a la búsqueda de curaciones milagrosas.
En Estados Unidos, por ejemplo, uno de cada cinco médicos trata a los pacientes con métodos médicos convencionales y además ora por ellos, informa el artículo “¿Cura la fe?”, publicado en el portal de la cadena alemana de radio y televisión Deutsche Welle.
“La fe puede influir en la recuperación de los pacientes”, afirma Ramírez, “y en los casos en que la voluntad de Dios no es la cura o mejoría de sus enfermedades o dolor, tienen una actitud más positiva para enfrentar su situación o aflicción”.
Cuestión de actitud La actitud ante la vida y la enfermedad cuenta mucho a la hora de tratar una afección, ya sea física o psicológica.
Así lo afirma Kathya Flores, directora clínica del centro terapéutico Kathya Flores y Asociados.
Una persona sin fe crea más oposición para que las cosas se den porque las obstaculiza a través de una actitud no receptiva; una persona con fe atrae lo que quiere porque está apta para recibir aquello que su corazón anhela. “Esto es válido para la salud mental, física, emocional y relacional”, expresa la profesional de la conducta humana, “ya que el cuerpo somatiza como una señal de alerta hacia una situación que se nos ha ido de la mano y donde la fe es el mejor recurso para sanar, así como la ejecución que hay que realizar para concretarla”.
Una persona sin fe crea más oposición para que las cosas se den porque las obstaculiza a través de una actitud no receptiva; una persona con fe atrae lo que quiere porque está apta para recibir aquello que su corazón anhela. “Esto es válido para la salud mental, física, emocional y relacional”, expresa la profesional de la conducta humana, “ya que el cuerpo somatiza como una señal de alerta hacia una situación que se nos ha ido de la mano y donde la fe es el mejor recurso para sanar, así como la ejecución que hay que realizar para concretarla”.
Ahora bien, Flores recuerda que “la fe sin obras es muerta”. Por tanto, que un enfermo deposite su confianza en las manos de Dios no significa que deba menospreciar o subestimar los recursos que la medicina pone a su disposición.
El papel de la fe en la prevención de enfermedades Diferentes estudios se han encargado de confirmar que los creyentes practicantes viven más años que los no creyentes, y tienen mayores reservas espirituales para enfrentar los momentos de crisis.
Según José Rafael Dúnker, psiquiatra del Instituto Médico- psicológico de Atención a la Familia (Imafa), esto se debe a que las personas creyentes tienen un estilo de vida más sano, consumen menos sustancias tóxicas y asumen menos conductas sociales de riesgo.
“Las personas que van a reuniones espirituales se enferman menos, y cuando se enferman tienen mejor pronóstico que las que no”, asevera.
El cardiólogo Tulio Ramírez corrobora esa opinión cuando señala que las personas cuyas vidas han sido transformadas por la fe en Dios deben llevar una vida ordenada y estilos de vida saludables.
Teorías sobre la relación entre la fe y la salud Volviendo al artículo “¿Cura la fe?”, éste hace el siguiente señalamiento: “Si bien estadísticamente se puede constatar una relación entre acudir a cultos y un mejor sistema inmunológico, menor presión arterial y mejores funciones pulmonares, no está igualmente claro que ello se deba a la fe”.
Algunas teorías sostienen que esta aparente ventaja del que cree sobre aquel que no lo hace, puede estar más asociada con el cultivo de relaciones sociales basadas en la hermandad y de virtudes como la generosidad y el altruismo, que dan un sentido de utilidad a la vida del individuo.
Quienes refutan esta teoría sostienen, sin embargo, que los hombres y mujeres de fe no son los únicos que fomentan esas virtudes o cultivan buenas relaciones sociales.
¿PUEDE HACER DAÑO LA ESPIRITUALIDAD? EL CASO CONTRARIO: La fe puede cultivarse de forma adictiva o perjudicial.
Algunas características de la adicción religiosa con dependencia de un líder absoluto, idea de separarse de los familiares, y un estilo de vida negativo que no promueve la realización humana.“La verdadera espiritualidad debe promover la vida y no la mera religiosidad”, afirma el psiquiatra José Rafael Dúnker. “Una creencia que no promueve la vida, se convierte en perjudicial para la salud, y la autorrealización”
De:Listin Diario.com
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