¿Podrá el olfato luchar contra la obesidad?
Un estudio científico ha demostrado que las personas anoréxicas tenían un olfato más fino que las obesas Foto: Especial 3retweet..Madrid.- Hace casi dos millones de años, el Homo erectus alejó su nariz del suelo, principal fuente de olores, y amplió su campo de visión. La información que procesaban sus ojos cobraba más importancia que la que le llegaba por las fosas nasales. Hasta el punto de que parece pertinente preguntar para qué le sirve el olfato al hombre del siglo XXI, que no tiene que husmear en busca de presas ni huir de depredadores. La respuesta obvia es para disfrutar de un manjar o para alertar de peligros como un escape de gas o un alimento en mal estado. «Para poco más», admite Vicente Ferreira, catedrático de Química Analítica de la Universidad de Zaragoza, quien sostiene que se trata de un sentido «relegado porque no es evolutivamente tan útil». Pero en absoluto perdido. «El oftalmólogo te gradúa la vista, el otorrino te hace una biometría de oído, pero no existen her...