Células asesinas (1.a parte)
“Obtengo fortaleza, valor y confianza en cada experiencia en la cual debo detenerme y enfrentar al temor”. Eleanor Roosevelt.
En el año 2005 me regalaron un librito de 85 páginas, cuyo título es “La cura bíblica para el cáncer”. Su autor es Don Colbert, doctor en Medicina. Este señor nos ofrece algunas sugerencias para atacar el cáncer. Nos dice cómo Dios nos envía los agentes antioxidantes y las vitaminas que ayudan a reforzar el sistema inmunológico.
Además, nos recuerda que nuestro cuerpo está en guerra todos los días. A nuestro alrededor y dentro de nosotros hay innumerables agentes cancerígenos que se introducen en el organismo por diferentes medios. De ahí que haya que informarse para conocer y poder enfrentar tal situación.
Colbert también nos recuerda que Dios quiere que disfrutemos de buena salud, que el cáncer no es más grande que ÉL. En mi larga lucha contra el inquilino indeseado siempre he tenido como aliado a Nuestro Señor Jesucristo. Y mi primer triunfo está en el campo de batalla del temor. Le he hecho frente a este Goliat, con una firme decisión más allá del miedo, cimentada en la esperanza y la fe, basada en las promesas de Las Sagradas Escrituras.
Y les aseguro que me he sentido bien equipada para enfrentar tantas arremetidas, tanto físicas como espirituales. “Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de sus beneficios. Él perdona todas tus ofensas y te cura todas tus dolencias”. (Salmo 103: 2-3).
Es la intención de este médico, especialista en terapias alternas, ofrecernos sugerencias prácticas de salud, nutrición y bienestar que traigan una nueva plenitud a nuestras vidas.
Y entre los temas que trata, me ha interesado mucho el que habla de que el cáncer, en su gran mayoría, es causado, entre otros, por la comida que ingerimos, el estilo de vida y los factores ambientales, los cuales tienen un efecto acumulativo en el transcurso de la existencia del ser humano.
Y los agrupa en tres clases de amenazas para la salud de nuestras células.
De:Noris Cespedes-Listin Diario.com
En el año 2005 me regalaron un librito de 85 páginas, cuyo título es “La cura bíblica para el cáncer”. Su autor es Don Colbert, doctor en Medicina. Este señor nos ofrece algunas sugerencias para atacar el cáncer. Nos dice cómo Dios nos envía los agentes antioxidantes y las vitaminas que ayudan a reforzar el sistema inmunológico.
Además, nos recuerda que nuestro cuerpo está en guerra todos los días. A nuestro alrededor y dentro de nosotros hay innumerables agentes cancerígenos que se introducen en el organismo por diferentes medios. De ahí que haya que informarse para conocer y poder enfrentar tal situación.
Colbert también nos recuerda que Dios quiere que disfrutemos de buena salud, que el cáncer no es más grande que ÉL. En mi larga lucha contra el inquilino indeseado siempre he tenido como aliado a Nuestro Señor Jesucristo. Y mi primer triunfo está en el campo de batalla del temor. Le he hecho frente a este Goliat, con una firme decisión más allá del miedo, cimentada en la esperanza y la fe, basada en las promesas de Las Sagradas Escrituras.
Y les aseguro que me he sentido bien equipada para enfrentar tantas arremetidas, tanto físicas como espirituales. “Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de sus beneficios. Él perdona todas tus ofensas y te cura todas tus dolencias”. (Salmo 103: 2-3).
Es la intención de este médico, especialista en terapias alternas, ofrecernos sugerencias prácticas de salud, nutrición y bienestar que traigan una nueva plenitud a nuestras vidas.
Y entre los temas que trata, me ha interesado mucho el que habla de que el cáncer, en su gran mayoría, es causado, entre otros, por la comida que ingerimos, el estilo de vida y los factores ambientales, los cuales tienen un efecto acumulativo en el transcurso de la existencia del ser humano.
Y los agrupa en tres clases de amenazas para la salud de nuestras células.
De:Noris Cespedes-Listin Diario.com
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