El botox, más allá de las arrugas

La espasticidad es una dolencia que afecta a más de 12 millones de personas en todo el mundo.
Al reducir los movimientos, la espasticidad deteriora la calidad de vida del paciente, al dificultar tareas esenciales tales como, alimentarse, vestirse o sentarse.

Una persona que padece de espasticidad puede presentar falta de coordinación, pérdida de las funciones básicas, dolor permanente, acortamiento de los músculos y contracción persistente e involuntaria, entre otros.

Esta enfermedad es de difícil diagnóstico y aparece más en mujeres entre 35 y 50 años que en hombres.

La espasticidad también puede ser una consecuencia de infarto cerebral, trombosis, embolia, hemorragias cerebrales, encefalitis, traumatismo medular, esclerosis múltiple o parálisis de pacientes, la cuales van en aumento, tales como, víctimas de accidentes laborales y de tránsito.
Sufren de espasticidad quienes tienen parálisis cerebral, traumatismo cerebral, traumatismo craneal severo, lesión de la médula espinal, accidente cerebrovascular, enfermedad neurovegetativa y esclerosis múltiple.
La distonía es un trastorno del movimiento, en el cual, las contracciones sostenidas del músculo, causan torceduras y movimientos repetitivos o posturas anormales.

Estos movimientos son involuntarios y a veces dolorosos, pueden afectar a un músculo o a un grupo de músculos, tales como los de las piernas, los brazos, el cuello o al cuerpo entero.
Los síntomas iniciales pueden incluir un deterioro de la escritura después de escribir varias líneas, calambres del pié y una tendencia a levantar o arrastrar un pié después de correr o de caminar cierta distancia.

El cuello puede girar o moverse involuntariamente, especialmente cuando el individuo está cansado, también se puede manifestar con temblores o dificultades en la voz o en el habla.
El doctor Federico Micheli participó con reconocidos neurólogos y neurocirujanos dominicanos en el programa con médicos entrenadores especialistas en el tratamiento de trastornos del movimiento de origen neuromuscular, a través de la utilización terapéutica de la toxina botulínica tipo “A”.

El objetivo es relajar los músculos que impiden una correcta posición o movilidad, produciendo dolor o incomodando las actividades básicas del paciente.
Entrena al entrenador”

“Train the Trainer” (Entrena al entrenador), es el taller impartido por el neurólogo argentino, Federico Micheli, profesor titular de neurología de la Universidad de Buenos Aires y Director del programa de Parkinson y movimientos anormales del Hospital de clínicas de la Universidad de Buenos Aires, quien asistió como invitado al país, para compartir su experiencia con prestigiosos médicos neurólogos dominicanos, sobre el uso del medicamento Dysport, Toxina Botulícia tipo “A”, la cual sirve para el tratamiento de la espasticidad y distonía.

La toxina botulínica tipo “A” abre un nuevo camino como el tratamiento terapéutico que ayuda a corregir los diferentes trastornos del movimiento de origen neuromuscular.
Cuidado con la droga en la estética.

La toxina botulínica tipo A utilizada en Botox puede generar reacciones adversas en zonas del cuerpo diferentes al lugar de la aplicación del medicamento, advirtió el Invima.
Esta alerta se hace de acuerdo con la nueva información de seguridad emitida por las agencias sanitarias de los Estados Unidos y Canadá, FDA y Health Canada, respectivamente.

Entre los síntomas reportados en la información de seguridad se señalan: debilidad muscular, dificultad al tragar, desórdenes del habla, problemas de respiración y neumonía.
En todos los casos, las reacciones adversas a los tratamientos con toxina botulínica tipo A deben tratarse a tiempo por parte de profesionales médicos.

La toxina botulínica es un producto biológico aprobado para uso en la hiperactividad muscular en oftalmología, urología, neurología, dermatología, trauma ortopedia y gastroenterología.
De:El Caribe.com

Comentarios

Entradas populares de este blog

ORIGEN DE LA IGLESIA BAUTISTA

MAS SOBRE NIMROD