sábado, 30 de abril de 2016

LA INOCENCIA ROBADA

Defender los derechos de los niños y niñas debe ser de interes para todos y todas, además de la preservación de los valores y principios enunciados en la PALABRA DE DIOS. Estos tiempos son malos pero de nosotros depende velar para ayudar a que el Plan de Dios se haga realidad en nuestras vidas y  familias.


Boletín nº 40 | 2016

Visitá la web TODOS Contra el abuso infantil y Sé parte...

Inocencia Robada
Ya está en acción el ministerio de la iniquidad. El poder de la clandestinidad ya está obrando. Los pedófilos trabajan en lo secreto, al igual que Satanás. Con frecuencia obran a través del encubrimiento y la simulación. Viven en una telaraña de mentiras. Son manipuladores y premeditan el abuso con, por lo menos, seis meses de antelación. Mantienen su crimen en secreto y el silencio es su mejor aliado.
El abuso sexual infantil origina perturbaciones de las más diversas. Generalmente la persona abusadora suele ser un familiar que el menor desea querer; por ello, en lugar de denunciar el abuso, culpa a Dios por no protegerlo, o se culpa a sí mismo por haber permitido que eso pasara, generando mayor carga emocional al hecho, de por sí traumático. Este sentimiento de culpa incide negativamente en la recuperación de la víctima y, cuanto menor haya sido la agresión física por parte del abusador, mayor será la culpa que experimente. A menos que haya una intervención asertiva, ese niño estará condenado a vivir sin futuro. Además, sin la ayuda de Dios, el pronóstico no es muy alentador. Debemos dejar que Dios trate con cada área de nuestro pasado, como recuerdos, heridas, traumas, secretos y todo aquello que afecte nuestra vida. Satanás es tan ruin que, si no permitimos que Dios intervenga para sanarnos, él usará todo ese pasado para atormentarnos. Como dice Beth Moore: “Satanás sería un tonto si no tratara de aprovecharse de nuestras experiencias pasadas”. El diablo no tiene escrúpulos. Él no nos dará descanso. Se parará frente a nosotros para hacernos sentir culpables por lo que pasó y atacará nuestro punto más vulnerable. ¿Se aprovecharía de un niño indefenso? Sí. ¿Agregaría más dolor al sufrimiento por el abuso? No tenga dudas. Satanás es increíblemente vil y va a aprovecharse de toda situación no resuelta.
Si usted ha sido víctima o ha vivido muy de cerca una situación de abuso, no trate de olvidar solamente. No necesita luchar solo cuando Dios quiere darle una mano. Ponga ya su pasado y su dolor delante de él. Permita que Dios redima su pasado, ¡cada pedacito de él! No sólo las injusticias sino también la culpa asociada al abuso. La enseñanza de Juan 4 es alentadora. Cuando Jesús ministra al corazón herido de la mujer samaritana, en un instante, sólo un instante, él transforma toda la vergüenza en una nueva dignidad. La hace libre en el más absoluto sentido de la palabra. Lo mismo puede hacer por usted. ¡Bendita gracia! Tome esta palabra de fe y hágala suya en este preciso momento. Ya es tiempo de poner punto final al dolor. ¿No le parece?

Le animamos a UNIRSE y a TOMAR PARTE
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