sábado, 31 de octubre de 2015

Urgen formalizar el trabajo que las mujeres hacen en los hogares Centro Internacional de Pensamiento Social y Económico lanza iniciativa sobre igualdad de género.


Que quienes manejen la economía no sigan poniendo en segundo plano a la gente es una de las sugerencias del trabajo ‘Bases para un nuevo modelo de desarrollo con igualdad de género’, realizado por el Centro Internacional de Pensamiento Social y Económico (Cisoe), con el apoyo de ONU Mujeres, y que será lanzado este lunes en Bogotá.
La investigación parte del reconocimiento de una interrelación entre la economía formal y la del cuidado, que es distinta al cuidado en sí de la familia, dice Cecilia López, directora del Cisoe.

“El cuidado, como dar amor o las relaciones sexuales, entre otras, no es medible. La economía del cuidado sí y representa el 20 por ciento del producto interno bruto (PIB) del 2014, más que la actividad económica que más produce, que es la financiera (18 % del PIB)”.
Desde esa perspectiva, la economía del cuidado incluye actividades domésticas como mantenimiento del hogar (limpieza, reparación de artefactos), compras y administración de las finanzas familiares, cuidados de los indefensos (niños, ancianos, enfermos), entre otros. En un 85 por ciento, esta economía, la cual está subvalorada en la sociedad, es ejercida por mujeres que terminan aportando su fuerza de trabajo por entre 14 y 19 horas diarias, cuando el derecho es 8 horas de trabajo, 8 de sueño y 8 de ocio.
El trabajo del Cisoe estimó el valor económico del cuidado no remunerado y halló que pagarlo costaría 135.000 millones de pesos, lo que los llevó a plantear un modelo de desarrollo que incluya el cuidado en la corriente de la economía, lo que generaría más empleo y aumentaría la productividad laboral de la mujer, entre otras.
“La idea es crear empresas del cuidado que suban la productividad de la mujer en su actividad formal porque no estaría sobrecargada de trabajo no remunerado, el cual, en su mayoría, lo hace la mujer pobre, que termina teniendo pobreza de tiempo y, por lo tanto, falta de oportunidad para prepararse y salir de su condición. A su vez, generaría equidad porque, si las labores de la economía del cuidado son remuneradas, los hombres entrarían también a asumir ese rol, por un salario”, asegura López.
Tomado del TIEMPO.
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