sábado, 11 de abril de 2015

LA PROSPERIDAD DE LOS IMPIOS

Amados: no se ustedes pero muchos de nosotros a veces nos preguntamos porque le va bien a los perversos, se sacian se jactan de sus logros, se dan todos los gustos, lujos, vanidad de vanidades, y esto muchas veces hace que surja la interrogante : Porque prosperan los perversos? Esta pregunta no es nada nuevo para los hijos de Dios. Jeremias el profeta, se lo preguntó al Señor : PORQUE ES PROSPERADO EL CAMINO DE LOS IMPIOS, Y TIENEN BIEN TODOS LOS QUE SE PORTAN DESLEALMENTE? Jeremías 12:1.

También el Salmista se hacia esta pregunta hasta que el Señor le reveló el final de una persona pecadora: el castigo eterno.

Salmo 73:1-20


1 CIERTAMENTE bueno es Dios á Israel, A los limpios de corazón. 
2 Mas yo, casi se deslizaron mis pies; Por poco resbalaron mis pasos. 
3 Porque tuve envidia de los insensatos, Viendo la prosperidad de los impíos. 
4Porque no hay ataduras para su muerte; Antes su fortaleza está entera. 
5No están ellos en el trabajo humano; Ni son azotados con los otros hombres.
6 Por tanto soberbia los corona: Cúbrense de vestido de violencia. 
7 Sus ojos están salidos de gruesos: Logran con creces los antojos del corazón. 
8Soltáronse, y hablan con maldad de hacer violencia; Hablan con altanería. 
9Ponen en el cielo su boca, Y su lengua pasea la tierra. 
10 Por eso su pueblo vuelve aquí, Y aguas de lleno le son exprimidas. 
11 Y dicen: ¿Cómo sabe Dios? ¿Y hay conocimiento en lo alto? 
12 He aquí estos impíos, Sin ser turbados del mundo, alcanzaron riquezas. 
13 Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón, Y lavado mis manos en inocencia; 
14 Pues he sido azotado todo el día, Y empezaba mi castigo por las mañanas. 
15 Si dijera yo, Discurriré de esa suerte; He aquí habría negado la nación de tus hijos:
16 Pensaré pues para saber esto: Es á mis ojos duro trabajo, 
17 Hasta que venido al santuario de Dios, Entenderé la postrimería de ellos. 
18Ciertamente los has puesto en deslizaderos; En asolamientos los harás caer. 
19 ¡Cómo han sido asolados! ¡cuán en un punto! Acabáronse, fenecieron con turbaciones. 
20 Como sueño del que despierta, Así, Señor, cuando despertares, menospreciarás sus apariencias.
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