lunes, 28 de julio de 2014

El secreto para alargar la vida: el ejercicio



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¿Cuánto no daríamos por vivir más años? La búsqueda de la eterna juventud ha sido motivo de inspiración para muchos, desde científicos y cirujanos plásticos quienes siempre están inventando un nuevo tratamiento para detener el envejecimiento, hasta la literatura y el cine donde han cobrado vida guerreros que nunca mueren y vampiros que viven por siglos. Pero la respuesta puede ser más fácil de lo que nos imaginamos: ¡el ejercicio! Sigue leyendo para que te enteres.
Sobre los beneficios del ejercicio se ha hablado bastante. Pero hasta el momento la mayoría de los estudios se habían concentrado en analizar sus efectos en los adultos de edad media. Y muchos adultos mayores seguían pensando que el ejercicio ya no era adecuado para ellos, y que necesitarían encontrar un elixir mágico para seguir disfrutando de la vida con calidad.
Sin embargo, un estudio reciente demostró científicamente lo contrario: el ejercicio en la edad adulta puede ayudarte a alargar tus años de vida, así como a mantenerte independiente físicamente por más tiempo.
Así es. En septiembre del 2009 se dieron a conocer los resultados de una investigación realizada por la Escuela de Medicina de la Universidad Hebrea en Jerusalén, en Israel, la cual analizó los beneficios del ejercicio específicamente en los adultos mayores entre 70 y 88 años. Los pacientes se dividieron entre sedentarios (que hacían menos de 4 horas semanales de ejercicio) y activos físicamente (que hacían 4 horas o más a la semana) para comparar su nivel de actividad y los efectos en su calidad de vida. Para ser considerado activo físicamente sólo debían hacer 30 minutos diarios de cualquier actividad física desde caminar o montar bicicleta, hasta nadar o trotar en el caso de los más enérgicos.
El estudio comprobó que mientras el 27% de los sedentarios había muerto a los 78 años, sólo el 15% de los activos físicamente había fallecido. Es decir, los que ejercitaban tenían 12% menos posibilidades de morir entre los 70 y 78 años. Y mientras más aumentaba la edad de las personas, más significativa era esa diferencia. Los activos tenían 15% menos posibilidades que los sedentarios de morir entre los 78 y los 85 años, y 17% menos posibilidades entre 85 y 88 años. ¡Los datos hablan por sí solos!
Pero los descubrimientos no paran ahí. Durante ese tiempo, los activos también se mantuvieron independientes físicamente más que los sedentarios, y no tenían tantos problemas para realizar las tareas cotidianas sin ayuda de otros, como vestirse, ducharse o comer solos. Incluso, ellos mismos percibían que su propia salud estaba mejor, mientras que los sedentarios no eran tan positivos al hablar sobre cómo se sentían.
Evidentemente, llegar a la madurez con salud y vivir una larga vida no sólo depende de hacer ejercicio, sino también de otros factores como una buena alimentación, una juventud saludable, y buenas condiciones de vida. Además, los años no llegan solos y hay un deterioro de la salud y del cuerpo natural e inevitable. Pero los investigadores pudieron comprobar que el ejercicio cumple una función protectora en contra de ese deterioro físico, es decir, ayuda a que no suceda tan rápido e incluso mantiene el cuerpo más saludable para soportar mejor las enfermedades que llegan con la edad.
Si estás pensando que ya es muy tarde para ti, te equivocas. Durante el estudio se comprobó que los beneficios del ejercicio no sólo fueron evidentes en quienes ya hacían ejercicio desde antes, sino también en quienes empezaron a hacer ejercicio después de los 70 años.
¡Nunca es tarde para empezar! Pero recuerda hacerlo con cuidado y hablar con tu médico. Él o ella te indicará qué ejercicios puedes hacer y durante cuánto tiempo, para que no te excedas y que no te hagas daño, especialmente si no haz hecho ejercicio en mucho tiempO
Fuente: La Doctora Ariza.
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