martes, 22 de octubre de 2013

EL RAPTO DE LA IGLESIA

Amados: qjierio compartir con todos ustedes este estudio sobre el Rapto de la Iglesia, por entender que en cualquier momento seremos levantados y transformados para estar en los aires con nuestro Señor y debemos estar preparados. Que el Santo Espíiritu de Dios les guíe, abara vuestro entendimiento para discernir estas verdades, acuñarlas en vuestros corazones aguardando con gozo este momento glorioso. Bendiciones. Aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo. Tito 2:13 El rapto se refiere al momento cuando Jesús va a venir, sin advertencia, para llevarse a Su iglesia fuera de esta tierra. Después del rapto, el Señor derramará Su ira sobre este mundo pecador. Hay muchos pastores que muestran una ignorancia acerca del rapto o dicen no estar seguros si precede a la tribulación, dicen que realmente no saben que postura tienen al respecto. No creo que haya alguna excusa para no tener una posición sobre este tema. Tenemos nuestra Biblia y la capacidad de estudiar este tema exhaustivamente. Creo que su punto de vista acerca del rapto tendrá un impacto significativo en el éxito de su ministerio. Primero que todo, sabemos que Jesús prometió que regresaría. En Juan 14 leemos: No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en Mí. En la casa de Mí Padre muchas moradas hay; si así no fuera, Yo os lo hubiera dicho; voy pues, a preparar lugar para vosotros. Y si Me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a Mí Mismo, para que donde Yo estoy, vosotros también estéis (Juan 14:1-3). El Señor prometió volver y recibir a Sus discípulos con Él, para que donde Él esté nosotros también estemos. Pablo, escribiéndole a los Corintios declaró: He aquí os digo un misterio . . . (I Corintios 15:51). Un misterio en el Nuevo Testamento significa algo que no había sido revelado todavía por Dios en Su progresiva revelación de Sí, Su propósito, y planes para con el hombre. Pablo, por ejemplo, les habló a los Colosenses acerca de: Las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria (Colosenses 1:27). Los profetas del Antiguo Testamento no comprendían lo que quiere decir que Cristo estaría en nosotros. Incluso los ángeles desean entender completamente estas cosas (I Pedro 1:12). En el pasaje de I Corintios 15:51-52 se nos presenta a otra verdad nunca antes revelada: He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta. (I Corintios 15:51-52) Cuando la Biblia declara que todos seremos transformados, quiere decir que habrá una metamorfosis. Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad (I Corintios 15:53). Todos los creyentes experimentarán una transformación gloriosa en la venida de Jesucristo por Su iglesia. Los tesalonicenses tenían problemas con este asunto. Pablo solamente ministró allí por un par de semanas, pero en ese corto tiempo les enseñó muchas cosas. Una de las cosas que les enseñó fue acerca del rapto de la iglesia. Los tesalonicenses esperaban la venida del reino. Yo creo que es la intención de Dios que cada iglesia en su generación esté convencida de que ellos son la última generación. También creo que es un designio divino que la iglesia viva esperando constantemente el inminente retorno del Señor. Jesús hablando acera de Su regreso, dijo: Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando Su señor venga, le halle haciendo así (Mateo 24:46). La iglesia primitiva creía que Jesús establecería el reino inmediatamente. En el primer capítulo del libro de los Hechos los discípulos, le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? (Hechos 1:6). ¿Faltan pocos días? Ellos estaban emocionados porque estaban esperando que el Señor estableciera el reino en cualquier momento. Jesús respondió diciéndoles: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en Su sola potestad; pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo . . . (Hechos 1:7-8a). Hubo un rumor en la iglesia primitiva de que el Señor regresaría antes que Juan muriera. Cada vez que Juan se enfermaba de un resfriado o se le inflamaba la garganta, toda la iglesia se emocionaba. Así que, para aclarar lo que Jesús dijo, Juan escribió en el Evangelio lo que Jesús le estaba diciendo a Pedro, cómo es que Él iba a morir, y Pedro con su estilo propio dijo a Jesús: Señor, ¿y qué de éste? Jesús le dijo: Si quiero que él quede hasta que Yo venga, ¿qué a ti? Sígueme tú (Juan 21:21-22). Juan resaltó el punto de que Jesús no dijo que Él lo haría, sino que Él dijo: Si quiero. Así que, Juan buscó corregir la idea equivocada de que Jesús vendría antes de que él muriera. Los tesalonicenses esperaban la venida del Señor, pero algunos de sus queridos hermanos en la iglesia en Tesalónica habían muerto, y aún Jesús no había regresado. Ellos creían que porque habían muerto antes que Jesús regresase ellos se perderían el glorioso reino. En I de Tesalonicenses capítulo 4, Pablo corrige esta idea equivocada que si una persona muere antes que Jesús regrese, no alcanzaría el reino. Así que él dijo: Tampoco queremos hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza (1 Tesalonicenses 4:13). Pablo sigue diciendo: Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en Él. Por lo cual os decimos esto en Palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron (I Tesalonicenses 4:14-15). Pablo creía que probablemente él estaría vivo y permanecería hasta la venida del Señor. Él enfatizó que no precederemos a los que duermen. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras (I Tesalonicenses 4:16-18). Hay personas que dicen, “no creo en el rapto de la iglesia,” por que han buscado a través de la Biblia y nunca han encontrado la palabra “rapto” en ella. Pero en I de Tesalonicenses 4:17 leemos que: Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. (I de Tesalonicenses 4:17) La palabra traducida “arrebatados” en el Griego es harpazo, la cual quiere decir “ser tomado a la fuerza.’’ Es usualmente usada como un término militar con relación a la toma de rehenes. La Vulgata Latina traduce harpazo como raptuse, (lat. raptus) es de ahí de donde se origina la palabra en español “rapto.’’ Jesús regresará para raptar a Su iglesia, este será el primer acontecimiento. El segundo acontecimiento es la segunda venida de Jesucristo; cuando Él venga otra vez con Su iglesia para establecer Su Reino sobre la tierra. El rapto entonces es distinto de la segunda venida de Jesucristo. Se nos dice: He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que les traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentaciones por Él. Sí, amén (Apocalipsis 1:7). Y, Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con Él en gloria (Colosenses 3:4). La segunda venida de Jesús será para establecer el reino de Dios sobre la tierra. Pero antes de la segunda venida habrá un acontecimiento en el que la iglesia será arrebatada para estar con el Señor. Lo que más me gusta acerca de este evento es: Y así estaremos siempre con Él Señor (I Tesalonicenses 4:17). Hay una clara diferencia entre Jesús viniendo por su iglesia y Jesús viniendo con Su iglesia. Él vendrá por Su iglesia en el rapto. Pero en la segunda venida de Jesús, Él vendrá con Su iglesia. Cuando Cristo, vuestra vida se manifieste, (en Su segunda venida) entonces vosotros también seréis manifestados con Él en gloria (Colosenses 3:4). Judas 14 habla de la segunda venida cuando declara: De éstos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares. (Judas 14) Zacarías también habló de esto cuando escribió: Y se afirmarán Sus pies en aquel día sobre el monte de los Olivos, que está enfrente de Jerusalén al oriente; y el monte de los Olivos se partirá por en medio, hacia el oriente y hacia el occidente, haciendo un valle muy grande; y la mitad del monte se apartará hacia el norte, y la otra mitad hacia el sur. Y huiréis al valle de los montes, porque el valle de los montes llegará hasta Azal; huiréis de la manera que huisteis por causa del terremoto en los días de Uzías rey de Judá; Y vendrá Jehová mi Dios, y con Él todos los santos (Zacarías 14:4-5). El rapto puede ocurrir en cualquier momento. Ya no quedan profecías por cumplir antes que el rapto ocurra. ¡Puede suceder antes que termine de leer este capítulo, y estaríamos emocionados que así fuera! Hay algunas profecías que aún tienen que cumplirse antes de que Jesús venga otra vez. El anticristo, tiene que ser revelado y la tierra debe pasar un tiempo de gran tribulación y de juicio. Estas profecías se relacionan específicamente con la segunda venida de Jesús. Jesús habló de las señales de Su venida en Lucas 21:28: Cuando estas cosas comiencen a suceder, (las señales de Su segunda venida) erguíos y levantad vuestras cabezas, porque vuestra redención está cerca. (Lucas 21:28) El año 1999, a fines de octubre, antes de Halloween, pasé por un centro comercial muy grande en el Sur de California, me llamó la atención ver a los empleados colocando a Papa Noel, los renos y otras decoraciones para Navidad, cuando aún era octubre. Le dije a mí esposa, “¡mira eso! ¡Ellos están colocando las decoraciones para Navidad! ¡Es estupendo! ¡Me encanta el día de Acción de Gracias!” Ella respondió, “esas no son decoraciones del día de Acción de Gracias! ¡Son decoraciones de Navidad!” Le respondí “¡Eso yo, lo sé! Pero, también sé que el día de Acción de Gracias es antes de Navidad. Así que, sí las decoraciones para Navidad están siendo colocadas, ¡El día de Acción de Gracias se acerca!” Y de la misma manera, cuando veamos las señales de la segunda venida, sabremos que el rapto se acerca. Jesús les había dado a Sus discípulos las señales de Su venida en respuesta a la pregunta de ellos: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de Tu venida, y del fin del siglo? (Mateo 24:3). Jesús acababa de caminar por el templo con Sus discípulos y ellos comentaron qué enormes eran las piedras. Jesús les dijo: No quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada (Mateo 24:2a). Cuando llegaron al Monte de los Olivos, le preguntaron a Jesús . . . ¿Y qué señal habrá de Tu venida, y del fin del siglo? (Mateo 24:3b). Así que, no preguntaban sólo por una serie de señales, ellos preguntaban acerca de las señales de la destrucción del templo y, además, acerca de las señales del fin de la actual era del gobierno humano y de la venida del reino de Dios. Ellos no preguntaron ni quizás probablemente entendían del rapto de la iglesia, pero Jesús procedió a darles las señales de la destrucción del templo y las señales de Su venida. Cuando Él habla acerca de las señales de Su segunda venida, Él naturalmente habla acerca de la gran tribulación. Porque habrá entonces gran tribulación, cual no la habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá (Mateo 24:21). Jesús también les advirtió: Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (él que lee, entienda,) (Mateo 24:15). Cuando vea la abominación puesta en el lugar santo, sabrá que es el tiempo para huir de Jerusalén hacia el desierto. Y luego: E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo, y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria (Mateo 24:29-30). Antes de la segunda venida, hay varias profecías que tienen que cumplirse. Debe de manifestarse el anticristo y establecerse el reino de Satanás con todo poder durante la gran tribulación. Estos eventos deben ocurrir antes de la segunda venida de Jesús. Pero no hay nada que deba de ocurrir antes del rapto de la iglesia. Por eso se nos dice que velemos y estemos preparados: Porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis . . . Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando Su Señor venga, le halle haciendo así (Mateo 24:44-46). Jesús entonces comenzó a darles una serie de parábolas. El tema de cada parábola es la de velar y estar preparado para Su regreso en cualquier momento. Cada parábola se enfoca en el punto clave de que el rapto es inminente, esto es, puede suceder en cualquier momento. En la parábola de las diez vírgenes leemos que: Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas . . . y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta. Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos! Mas Él, respondiendo, dijo: de cierto os digo, que no os conozco. Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir (Mateo 25:2,10b-13). El énfasis a través de esta parábola es mirar y estar preparados, porque no sabemos cuándo el Señor vendrá por Sus siervos. En Mateo 24:42-44 leemos: Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor. Pero sabed esto, que si el padre de familia supiese a qué hora el ladrón habría de venir, velaría y no dejaría minar su casa. Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis. (Mateo 24:42-44) Yo creo firmemente que la iglesia no pasará a través de la gran tribulación. Hablando acerca de la tribulación en Lucas 21, Jesús dijo: Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre (Lucas 21:36). Ahora bien, si Jesús me dice que ore por algo, créame, yo lo haré. Yo oro: “Señor, yo quiero ser hallado digno de escapar de estas cosas que van a suceder sobre la tierra.” Esto esta en el contexto de la gran tribulación. Se nos dice en Apocalipsis 1:19 que el libro esta dividido en tres secciones: Escribe las cosas que has visto, y las que son, y las que han de ser después de estas. (Apocalipsis 1:19) Se le dijo a Juan en el capítulo uno: Escribe las cosas que has visto, y él escribió acerca de la visión en la que vio a Cristo caminando en el medio de los siete candelabros de oro, sosteniendo las siete estrellas en Su mano derecha. Juan escribió acerca de la gloriosa descripción de Jesús en Su estado glorificado. En los capítulos dos y tres, él escribe acerca de las cosas que son. Esto se refiere a los mensajes que Jesús dio a las siete iglesias de Asia. Creo que éstas eran siete iglesias que existían en esos días, pero también creo que se refiere a siete períodos históricos de la iglesia y también creo que representan a iglesias que puede encontrar hoy. Hoy hay iglesias que han dejado su primer amor, que aceptan la doctrina de los Nicolaítas, hay una iglesia sufrida de Esmirna, en el mundo hoy, como las que sufren persecución en China, Sudán, y otros lugares. Yo creo que hay una iglesia de Tiatira que ha aceptado la doctrina de la “Mariología.” Podemos ver la iglesia de Sardis representada en un protestantismo muerto: Que tienes nombre de que vives, y estás muerto (Apocalipsis 3:1b). Creo que está la iglesia de Filadelfia; que es la que permanece leal a la Palabra, puede que no tenga mucho poder, pero gracias a Dios que Él dice: He aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque aunque tienes poca fuerza, has guardado Mí Palabra, y no has negado Mí Nombre (Apocalipsis 3:8). Puede que no seamos grandes o hagamos estremecer la tierra, pero gracias a Dios ¡Estamos causando una pequeña impresión! Pero hay también la iglesia de Laodicea, la que dejó a Jesús afuera. Él aun permanece a la puerta tocando, y diciendo: Si alguno oye Mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él Conmigo (Apocalipsis 3:20). Así que, yo creo que hay una aplicación triple para los mensajes a las siete iglesias. En el capítulo cuatro, versículo uno; cuando Él ha terminado con los mensajes a las iglesias, presenta una nueva sección con la palabra Griega, metatauta (después de estas cosas,) que Él también usó en Apocalipsis 1:19. Necesitamos preguntar: “¿Después de qué cosas?” Después de las cosas de los capítulos dos y tres. Las cosas de los capítulos dos y tres son las cosas de la iglesia. Así que, después de las cosas que pertenecen a la iglesia leemos: Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá y Yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas (Apocalipsis 4:1). Después de este mandato; Juan dijo: Y al instante yo estaba en el Espíritu; y he aquí, un trono establecido en el cielo, y en el trono, Uno sentado (Apocalipsis 4:2). El entonces describe el trono de Dios, el arco iris alrededor del trono semejante a la esmeralda y a los querubines adorando. Él vio los veinticuatro tronos más pequeños con los ancianos sentados en ellos y él vela y observa la adoración celestial; Mientras los querubines declaran la eternidad, naturaleza, y santidad de Dios . . . Y no cesaban día y noche de decir: Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, Él que era, Él que es, y Él que ha venir (Apocalipsis 4:8b). Mientras ellos declaran la santidad de Dios, los veinticuatro ancianos se postran sobre sus rostros, y echan sus coronas de oro en el mar de cristal, y declaran: Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque Tú creaste todas las cosas, y por Tu voluntad existen y fueron creadas (Apocalipsis 4:11). La atención de Juan fue dirigida a . . . Un libro Escrito por dentro y por fuera sellado con siete sellos. Y un ángel fuerte que pregonaba a gran voz: ¿Quién es digno de abrir el libro y desatar sus sellos? (Apocalipsis 5:1b-2). Y Juan escribe: Y lloraba yo mucho, porque no se había hallado a ninguno digno de abrir el libro, ni de leerlo, ni de mirarlo (Apocalipsis 5:4). Yo creo que este rollo es el título de propiedad de la tierra, de acuerdo a la ley judía de redención. Había un tiempo determinado en el cual se podía recuperar las propiedades vendidas cumpliendo con los requisitos del traspaso estipulados en el rollo. Vemos esto ilustrado en la historia de Rut cuando Booz redime el campo que perteneció a Elimelec a fin de que él pudiera obtenerla como novia. También vemos esto ilustrado en Jesús quién compró y pagó el precio para redimir al mundo a fin de que Él tuviera Su novia, la iglesia. De vuelta en el cielo, encontramos a Juan llorando, pues, bajo la ley judía, si no redime la propiedad en el tiempo designado, pasa a ser del nuevo propietario para siempre. Tenía una oportunidad, después pertenecía al nuevo propietario de por vida. El pensar que el mundo existiera para siempre bajo el poder y control de Satanás era mucho más de lo que Juan podía soportar, y comenzó a sollozar sin parar hasta que uno de los ancianos dijo: No llores. He aquí que el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos (Apocalipsis 5:5). Juan cuenta que no vio a Jesús como el León de la tribu de Judá, sino que lo vio como un Cordero que había sido inmolado. Isaías dice: Subirá cual renuevo delante de Él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en Él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivos, para que le deseemos . . . Mas Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por Su llaga fuimos nosotros curados (Isaías 53:2-5). En Apocalipsis capítulo cinco leemos: Y vino, y tomó el Libro de la mano derecha del que estaba sentado en el trono. Y cuando hubo tomado el Libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos; y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el Libro y de abrir sus sellos; porque Tú fuiste inmolado, y con Tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra (Apocalipsis 5:7-10). Si observa cuidadosamente la letra de la canción, nos damos cuenta que solamente la iglesia puede cantarla. Cuando el Señor está en el cielo recibiendo el título de propiedad de la tierra estaremos mirándolo mientras Él toma el rollo de la mano derecha de Aquel que está sentado en el trono. Nos uniremos en un glorioso coro, cantando: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque Tú fuiste inmolado, y con Tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y nación (Apocalipsis 5:9). En Lucas 21, Jesús les dijo a Sus discípulos acerca de las señales de Su segunda venida y de la gran tribulación que precederá al fin de los tiempos. Él dijo: Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre (Lucas 21:36). Cuando la gran tribulación ocurra en la tierra; yo espero estar en el cielo de pie delante el Hijo del Hombre, cantando los méritos del Cordero. Sólo la iglesia puede cantar esta canción de redención. Si seguimos la cronología, vemos que la canción de redención cantada por la iglesia ocurre en el capítulo cinco, antes de la apertura del rollo en el capítulo seis, y que precede a la gran tribulación en la tierra. Una vez más leemos de Él: Y con Tú sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos Has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra (Apocalipsis 5:9-10). Vemos a la iglesia de pie delante del Hijo del Hombre; y a Jesús, hablando acerca de la gran tribulación, dice: Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre (Lucas 21:36). Créame, ¡quiero estar en esa compañía allá arriba! En Apocalipsis capítulo seis comienza la descripción de la gran tribulación. Conforme el Señor abre cada sello del rollo; se desata un juicio correspondiente en la tierra. Al abrirse el primer sello Juan escribe: Y miré, y he aquí un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo, y para vencer (Apocalipsis 6:2). Yo creo que esta es la revelación del anticristo. ¡Algunos creen que este jinete sobre el caballo blanco es Jesucristo! Pero, si examinamos el pasaje, vemos que sigue guerra, hambre, mortandad, y la cuarta parte de la gente es muerta. ¡Esto no parece ser el reino de Dios y la gloriosa venida del Señor! Yo creo que éste es el anticristo. Creo que las fuerzas y el poder del anticristo están en el mundo hoy y que lo único que lo detiene es la presencia de la iglesia. Tenemos poca fuerza, no mucha, pero la suficiente para evitar que el poder de las tinieblas tome todo el control. No creo que el anticristo pueda tomar control a menos que la iglesia sea removida. Pablo nos dice en II Tesalonicenses capítulo 2: Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; solo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio. Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el Espíritu de Su boca, y destruirá con el resplandor de Su venida (II Tesalonicenses 2:7-8). Esto corresponde con el pasaje de Apocalipsis capítulo seis donde la iglesia está en el cielo cuando Jesús toma el rollo. Al comenzar Él a desatar el rollo, los juicios correspondientes son desatados sobre la tierra. Es el tiempo del derramamiento de la ira de Dios. En Romanos 5:9, Pablo nos dice que: Pues mucho más, estando ya justificados en Su sangre, por Él seremos salvos de la ira. (Romanos 5:9) Él repite esto en 1 Tesalonicenses 5-9: Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo. (1 Tesalonicenses 5-9) Nosotros, la iglesia; no estamos “destinados para la ira.” En Romanos 1, Pablo escribe: Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad (Romanos 1:18). El juzgar al justo con el malvado es sencillamente inconsistente con la naturaleza de Dios. Ahora bien, es verdad que en el mundo nosotros los cristianos padeceremos tribulación. El mundo nos odia; así que no debemos sorprendernos de la persecución. Jesús dijo: Si el mundo os aborrece, sabed que a Mí me ha aborrecido antes que a vosotros (Juan 15:18) . . . en el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo (Juan 16:33b). Así que, en éste mundo tendremos tribulación. ¿Pero cuál es la fuente de la tribulación contra la iglesia? ¡No es Dios! Satanás es la fuente de la tribulación. Cuando Satanás sea la fuente de la tribulación, puede esperar que los hijos de Dios sean los perseguidos. Pero cuando Dios sea la fuente de juicio, será una historia diferente. Dios ya juzgó nuestros pecados en la cruz de Jesucristo. Jesús llevó el juicio de Dios por todas nuestras culpas. ¿Se acuerda cuando los ángeles estaban en camino para destruir Sodoma? Se detuvieron y visitaron a Abraham y dijeron: “¿No debemos decirle a Abraham lo que vamos a hacer?” Se dijeron: “Bueno, ¿y por qué no?” Así que, le dijeron que el pecado de Sodoma había ascendido al cielo y que iban en camino para verificar los hechos y destruir la ciudad. Abraham les pidió que esperaran porque su sobrino Lot estaba viviendo allí. Él dijo: ¿Destruirás también al justo con el impío? Quizá haya cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿Destruirás también y no perdonarás al lugar por amor a los cincuenta justos que estén dentro de él? . . . Entonces respondió Jehová: Si hallare en Sodoma cincuenta justos dentro de la cuidad, perdonaré a todo este lugar por amor a ellos. Y Abraham replicó y dijo . . . Quizá faltarán de cincuenta justos cinco; ¿destruirás por aquellos cinco toda la ciudad? Y dijo: No la destruiré, si hallare allí cuarenta y cinco. Y volvió a hablarle, y dijo: Quizá se hallarán allí cuarenta. Y respondió: No lo haré por amor a los cuarenta. Y dijo . . . hallarán allí treinta. Y respondió: No lo haré si hallare allí treinta. Y dijo . . . Quizá se hallarán allí veinte. No la destruiré, respondió, por amor a los veinte. Y volvió a decir . . . Quizá se hallarán allí diez. No la destruiré, respondió, por amor a los diez (Génesis 18:23-32). ¿Y que pasó? Cuando los ángeles vinieron a la ciudad de Sodoma, encontraron sólo a un hombre justo, Lot sentado a la puerta, él sabía como eran los sodomitas. Pedro nos dice que su espíritu justo era maltratado por la forma en que esta gente vivía. Lot sin saber que estos individuos eran ángeles, los invitó a su hogar. Esa noche los hombres de Sodoma vinieron y comenzaron a golpear la puerta, diciendo: ¿Dónde están los varones que vinieron a ti esta noche? Sácalos, para que los conozcamos (Génesis 19:5). Ellos literalmente querían violarlos. Lot respondió: Os ruego, hermanos míos, que no hagáis tal maldad (Génesis 19:7). Los ángeles alargaron la mano y metieron a Lot, cuando la multitud comenzó a tumbar la puerta. Entonces los ángeles hirieron a los hombres con ceguera. Se nos dice, que continuaron toda la noche tratando de encontrar la puerta. En la mañana, los ángeles sacaron a Lot fuera de Sodoma, pues no podían destruirla hasta que él se haya ido. Lot es un tipo de la iglesia que va ser liberada. Pedro nos dice que el Señor: Libró al justo Lot, abrumado por la nefanda conducta de los malvados (porque este justo que moraba entre ellos, afligía cada día su alma justa, viendo y oyendo los hechos inicuos de ellos,) sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio (II Pedro 2:7-9). Dios librará al justo, y Él también guardará al injusto para el día del juicio. El principio fundamental es que el Señor de la Tierra es justo, Él es imparcial y no destruirá al justo con el inicuo. Cuando Dios es la fuente del juicio, entonces Dios libra al justo del juicio. Anteriormente, Dios juzgó al mundo por su perversidad con el Diluvio. Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal (Génesis 6:5). Pero entre todos los malvados del mundo había un hombre justo, Noé. Y Dios protegió y amparó a Noé mientras Su juicio era desencadenado. Noé fue sellado por Dios, y cuidadosamente llevado a través del diluvio, tal como los ciento cuarenta y cuatro mil en Apocalipsis capítulo 7, serán sellados por Dios y no sufrirán daño por el juicio en la tribulación. Noé es un tipo de los ciento cuarenta y cuatro mil que son sellados y tomados a través del juicio. Durante ese mismo período, hubo también otro hombre justo, Enoc. Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios (Génesis 5:24). Enoc es una figura interesante de la iglesia. Él fue trasladado, o raptado. Yo no creo que la iglesia pasará a través de la gran tribulación. Pero hay ciertas Escrituras que la gente usa para tratar de mostrar que la iglesia pasará por ella. Uno de los argumentos está basado en la interpretación de la última trompeta. En 1 Corintios 15, Pablo habla acerca del Rapto y nos dice: He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados (I de Corintios 15:51-52). Algunas personas tratan de vincular esto con las siete trompetas del juicio en Apocalipsis, dicen que la séptima trompeta es la última trompeta, ven esto como prueba que el rapto no pasará hasta que la última trompeta no ocurra, lo cual es el juicio final. Yo encuentro un par de problemas en esto. Primero, las siete trompetas del juicio en Apocalipsis se le dan a los siete ángeles para tocarlas y traer el juicio correspondiente sobre la tierra. Cuando examinamos quien toca cada una de estas trompetas vemos que todos son ángeles. En I Tesalonicenses 4:16, Pablo esta hablando del rapto: Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero (1 Tesalonicenses 4:16). La trompeta del rapto no es la de un ángel. ¡Es la trompeta de Dios! Después que el cuarto ángel toca su trompeta, hay una voz que clama: ¡Ay, ay, ay, de los que moran en la tierra, a causa de los otros toques de trompeta que están para sonar los tres ángeles! (Apocalipsis 8:13b). Después que la quinta trompeta suena, otra vez la voz dice: El primer ay pasó; he aquí, vienen aún dos ayes después de esto (Apocalipsis 9:12). Está claro que estos ayes son pronunciados para aquellos que están en la tierra. Pero nuestro arrebato no es un ay. ¡Es gloria! Otro argumento que frecuentemente es dado se presenta en Apocalipsis capítulo 20, donde Juan ve varios grupos en el cielo. Comenzando con el versículo cuatro leemos: Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la Palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años. Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección (Apocalipsis 20:4-5). El punto que se quiere enfatizar es que Juan ve en la primera resurrección a los que fueron decapitados por su testimonio en Jesús, los que no adoraron la bestia o aceptaron la imagen y recibieron la marca. Ellos vivieron y reinaron con Cristo por mil años. Algunos creen que esta es prueba sólida de que la iglesia pasará por la tribulación y será martirizada. Pero necesitamos volver atrás y leer de nuevo. En el versículo cuatro vemos tronos, y a los que están sentados en ellos se les ha dado la capacidad de juzgar. Veamos quienes son estos vencedores. En el mensaje a los vencedores en la iglesia leemos: Al que venciere, le daré que se siente Conmigo en Mí trono, así como Yo he vencido, y Me He sentado con Mí Padre en Su trono (Apocalipsis 3:21). Juan ve a la iglesia como parte de la primera resurrección. Después ve a aquellos que serán martirizados durante el período de la gran tribulación, por su rechazo a tomar la marca de la bestia. Este es el gran número que encuentra en el capítulo siete donde el anciano dice: Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido? Yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero (Apocalipsis 7:13-14). Pero noten que ellos están en Su santo templo y le sirven continuamente de día y noche. La iglesia es la novia de Cristo. Jesús dijo: Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de Mí Padre, os las he dado a conocer (Juan 15:15). Así que, tenemos este segundo grupo conformado de los santos martirizados durante el período de la gran tribulación. Ellos serán parte del reino, pero la iglesia ya ha sido raptada. ¡Y este camino es mejor que pasar por el martirio en el período de la gran tribulación! En Apocalipsis 10:7, leemos más acerca de la séptima trompeta. Dice así: Sino que en los días de la voz del séptimo ángel, cuando él comience a tocar la trompeta, el misterio de Dios se consumará, como él los anunció a sus siervos los profetas (Apocalipsis 10:7). Días es plural, pero el rapto ocurrirá en un momento, en un abrir y cerrar de ojos. Por lo tanto, realmente no podemos relacionar la última trompeta con la séptima trompeta en Apocalipsis. La séptima trompeta de Apocalipsis tendrá lugar durante los días del resonar la séptima trompeta. En contraste, cuando la trompeta de Dios suene, nosotros seremos transformados en un momento. En el Evangelio de Mateo, Jesús dijo: E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro (Mateo 24:29-31). Vemos aquí que inmediatamente después de la tribulación en esos días, Jesús se aparece al mundo entero. Entonces Él reunirá a Sus escogidos de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro. Algunos dirán: “¿Acaso no es, la iglesia la elegida?” Sí. La iglesia es la elegida, pero Israel es también la elegida. Esto es en referencia a Israel, y puede encontrar referencias de ello en varios pasajes en el Antiguo Testamento donde lo mismo es declarado. Dios juntará a todos los judíos de todas partes del mundo. En éste pasaje, Jesús está hablando acerca de Sus elegidos, la nación judía, no la iglesia. Isaías dijo: Y levantará pendón a las naciones, y juntará los desterrados de Israel, y reunirá los esparcidos de Judá de los cuatro confines de la tierra (Isaías 11:12). Israel será reunido una vez más. ¿Qué hay acerca de las Escrituras que hablan del anticristo haciendo guerra contra los santos? Daniel 7:21 nos dice: Y veía yo que este cuerno (él anticristo) hacía guerra contra los santos, y los vencía. (Daniel 7:21) En Apocalipsis 13:7a leemos: Y se le permitió (al anticristo) hacer guerra contra los santos, y vencerlos. También se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación. (Apocalipsis 13:7) ¿Quiénes son los santos? No puede ser la iglesia pues Jesús le dijo a Pedro: Y sobre esta roca edificaré Mí iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella (Mateo 16:18). El hecho que él hace guerra contra los santos y prevalece contra ellos significa que son los santos judíos, no la iglesia. Yo no creo que la iglesia verá al anticristo levantarse con poder sobre la tierra. No me sorprendería si el anticristo es ya una de las principales figuras en el escenario mundial. Pero no creo que la iglesia verá al anticristo desplegar todo su poder sobre la tierra. En II Tesalonicenses 2, cuando Pablo habla acerca del hombre de pecado, del hijo de perdición, él declara: Y ahora vosotros sabéis lo que lo detiene, a fin de que a su debido tiempo se manifieste. Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; solo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio. Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el Espíritu de Su boca, y destruirá con el resplandor de Su venida (II Tesalonicenses 2:6-8). Yo no creo que el anticristo pueda tomar el mando y la autoridad sobre la tierra mientras la iglesia permanezca aquí. Creo que el Espíritu Santo en la iglesia es la fuerza que detiene a los poderes de las tinieblas de engullir por completo y abrumar al mundo en este momento. Pero una vez que la iglesia es removida, no habrá nada que impida o detenga a los poderes de las tinieblas de tomar el control total. Esto que detiene, lo detendrá hasta que Él, el Espíritu Santo, sea quitado de en medio. Entonces el hombre de pecado, el hijo de perdición, será revelado. Ésta es la razón por la cual yo no espero al anticristo. Es sólo otra artimaña sutil y engañosa de Satanás, que conduce a la gente a esperar al anticristo en vez de esperar a Jesucristo. La razón por la que algunas personas tienen sus escenarios proféticos confundidos es porque ellos espiritualizan y hacen de la iglesia Israel. Dicen: “Dios ha terminado con la nación de Israel porque ella rechazó al Mesías.” Creen que Dios ha descartado a Israel y la ha reemplazado con la iglesia, y que la iglesia es ahora el “Israel de Dios.” Ellos toman aquellas profecías que se refieren a Israel como nación y las aplican a la iglesia. Cuándo hace esto, ¡confunde por completo el cuadro profético! Si el sol sale ésta mañana, entonces el pacto de Dios con Israel permanece en pie. Él dijo: Hasta tanto el sol se levante, Mi pacto con Israel permanecerá. Dios no ha dejado a un lado a Israel. En el libro de Óseas, Dios dice: Regresa y recíbela a ella de nuevo. Lávala, aséala; y tómala de nuevo. Daniel capítulo nueve dice que Dios aun tiene un pacto de siete años para cumplir con Israel, durante el cual Él tratara de manera directa con ellos otra vez. En el Antiguo Testamento usted encuentra el rapto en tipología. Enoc es un tipo de la iglesia quien fue trasladado antes del juicio del diluvio. Daniel, yo creo, es también un tipo de la iglesia. Recuerde que el rey Nabucodonosor construyó su gran imagen y demando que todos le adorasen. Creo que esto es un tipo de la estatua que el Anticristo construirá, pondrá en el templo, y demandará que todos la adoren. Nabucodonosor exigió que todos se postraran ante la gran imagen al sonido de la música. Así que cuando la música sonó, todos se postraron, con la excepción de Sadrac, Mesac y Abed-nego. Los caldeos se lo dijeron a Nabucodonosor, ¡hay tres varones judíos, Sadrac, Mesac y Abed-nego que no adoran la estatua de oro que has levantado. La música sonó, y ellos permanecieron de pie! Así qué mandó por los tres varones hebreos: Y les dijo: ¿Es verdad . . . no honráis la estatua de oro que he levantado?. . . porque sino la adorareis . . . serán echados dentro de un horno de fuego ardiendo . . . ellos respondieron: No es necesario que te respondamos sobre este asunto . . . nuestro Dios a quien servimos, puede librarnos del horno de fuego ardiendo y de tu mano, oh rey nos librará. Y si no, sepas oh rey . . . ni tampoco adoraremos . . . (Daniel 3:14-18). ¡Me gusta esta clase de firmeza! ¡Nadie detiene a hombres como estos! Nabucodonosor estaba tan furioso que ordenó que se calentase el horno siete veces más de lo acostumbrado. ¡Los tres hebreos fueron arrojados dentro y los hombres que los echaron fueron consumidos, ya que se acercaron demasiado al fuego! Pero lo único que se les quemó a Sadrac, Mesac y Abednego fueron las sogas con las cuáles los caldeos los habían atado. Nabucodonosor miró dentro del horno y preguntó: ¿Cuántos echamos hacia dentro? Contestaron, “Tres, oh Rey” “¿Por qué, veo cuatro?” “¡Están caminando en medio del fuego!” Y el cuarto se parece al Hijo de Dios. “¡Sadrac, Mesac y Abed-nego salgan de ahí!” Cuando ellos salieron, ni un pelo estaba quemado. ¡Ni siquiera olían a humo! Todos estaban asombrados. Y Nabucodonosor grande en hacer proclamaciones, dijo: “Yo proclamo que no hay un Dios en toda la tierra como el Dios de Sadrac, Mesac y Abed- nego. Quién, fue capaz de liberarlos del ardiente horno de fuego.” ¿Pero dónde estaba Daniel cuando todo esto ocurría? ¿Cree qué Daniel se postró ante la imagen? Si así es, ¡usted conoce a un Daniel diferente del que yo conozco! Recuerde que en el primer capítulo, Daniel había propuesto en su corazón que no se contaminaría, incluso con la comida del rey. No creo que un hombre con tal determinación en su corazón se postraría. Daniel probablemente estaba ausente atendiendo los asuntos del rey. Daniel viene a ser un tipo de la iglesia la cual ha sido removida cuando el anticristo erija su imagen y demande que todos la adoren. Nosotros, la iglesia, tendremos cuidado de otros asuntos en la ¡escena celestial! Cuando usted se da cuenta que la fuente de la tribulación es Dios, automáticamente esto excluye al pueblo de Dios de estar involucrado. No sería justo, o consistente de parte de Dios el juzgar al justo con el inicuo. Pedro nos dice que sí Dios: No perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos (II Pedro 2:5). Dios guardó al justo, pero trajo el diluvio sobre el mundo de los impíos. De esto se trata el juicio. Su objetivo es el mundo de los impíos. Y si condenó por destrucción a las ciudades de Sodoma y de Gomorra, reduciéndolas a ceniza y poniéndolas de ejemplo a los que habían de vivir impíamente (II Pedro 2:6). Pero Él: Libró al justo Lot, abrumado por la nefanda conducta de los malvados (porque este justo, que moraba entre ellos, afligía cada día su alma justa, viendo y oyendo los hechos inicuos de ellos), sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio (II Pedro 2:7-9). Esto nos declara el propósito de Dios. Creo que, a través de los tipos del Antiguo Testamento como Lot, Noé, Enoc y Daniel, vemos la verdad que la iglesia no estará acá durante la gran tribulación. La Escritura claramente expone: Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo, (I Tesalonicenses 5:9). Pues mucho más, estando ya justificados en Su sangre, por Él seremos salvos de la ira (Romanos 5:9). Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad (Romanos 1:18). Pero esto no describe al hijo de Dios. Yo creo que Dios desea que cada iglesia en su generación crea que es la última. Creer esto tiene un triple efecto. Primero, nos da una urgencia por el trabajo que estamos haciendo, de llevar el Evangelio adelante. No tenemos mucho tiempo: Por tanto . . . despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante (Hebreos 12:1). Lo que se nos ha llamado a hacer, debemos hacerlo pronto. Hay una urgencia en nuestro trabajo. Necesitamos llevar el mensaje adelante porque no tenemos mucho tiempo. ¡El Señor regresa pronto! En segundo lugar, nos da una perspectiva correcta de las cosas materiales. El mundo material va a quemarse. Ponemos todas nuestras inversiones en las cosas de este mundo material, pero todas ellas se perderán. Jesús dijo: Sino haceos tesoros en el cielo (Mateo 6:20). Él dijo: “Use riquezas injustas para propósitos eternos,” Si Dios lo bendice financieramente, que bueno. Pero necesitamos usarlo con un propósito eterno. El inminente retorno de Jesús, nos da el balance correcto entre las cosas del Espíritu y las cosas materiales del mundo. Reconocemos que el mundo material pasa enseguida y que solamente aquellas cosas que son eternas permanecen. Sabiendo que solamente tenemos una vida y que pronto pasará, reconocemos que permanecerá sólo lo que hagamos por Cristo. Esto nos da una perspectiva apropiada. La tercera razón por la cual estoy convencido que Jesús desea que cada generación crea que es la última, es porque mantiene la pureza en nuestras vidas. Jesús dijo: Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así (Mateo 24:46). No quiero que cuando el Señor venga me encuentre viendo una película clasificada X o páginas pornográficas en Internet. ¡Imagínese! Creer que Jesús regresa en cualquier momento dará pureza a nuestra vida. ¡Él Señor puede venir hoy! Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así. Juan dijo: Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando Él se manifieste, semejantes a Él, porque le veremos tal como ÉL es. Y todo aquel que tiene esta esperanza en Él, se purifica a sí mismo, así como Él es puro (1 Juan 3:2-3). Nos da una esperanza pura. Por esto yo creo que es importante mantener este distintivo de creer en el inminente retorno de Jesucristo y no desecharlo. Yo estoy esperando al Señor que venga de los cielos, y me arrebate para poder estar con Él. Como él dijo: Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre (Lucas 21:36). ¡Es mí oración y expectativa estar allá, y lo más emocionante es que puede suceder en cualquier momento! Yo creo que en cada era de la iglesia el Señor intenta que vivamos con ésta anticipación. Yo creo que la esperanza de la gloriosa aparición de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo es el destello que Dios ha usado para traer avivamiento a través de la iglesia. Esto es lo que es avivamiento resplandeciente hoy día, el hecho de que no tenemos mucho tiempo. El Señor viene pronto. Estamos viviendo al borde, como Pablo dice: Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos (Romanos 13:11). Que Dios nos ayude a mantener esta bendita esperanza y llevarla a toda la gente para que: 1. Puedan conocer la urgencia de vivir para Jesucristo abundante y completamente. 2. Puedan tener la prioridad correcta respecto a las cosas del mundo las cuales fácilmente nos agarran y nos retienen. 3. Puedan vivir vidas de pureza. Puedan mantener su corazón y vida puras al servicio del Señor sabiendo qué Él, puede venir en cualquier momento. Yo quiero estar vigilando, quiero estar listo para encontrarme con Él, cuando Él venga. No quiero estar haciendo alguna cosa que me arrastre o detenga. ¡Quiero estar listo para mí Señor! Es importante que proclamemos esta enseñanza del rapto y mantener a la gente vigilando y esperando, porque sin esto, ¿Qué esperanza tenemos hoy en el mundo? Necesitamos mantener a la gente enfocada en la verdad, que muy pronto un mejor día viene. ¡Esté listo! El Señor viene por Su pueblo, y Él nos va a llevar a estar con Él Tomado de Capilla Sela.org
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