miércoles, 5 de junio de 2013

Misterios de la historia, La maldición de Tutankamón.

En 1922 el arqueólogo inglés Howard Carter se encontraba en Egipto tratando de encontrar una tumba, el dinero para su investigación lo proveía Lord Carnarvon, quien cansado de que Carter no encontrara nada decidió retirarle el apoyo económico, Carter viajó a Londres y logró convencerlo de que lo financiara por última vez. Así, con la gran responsabilidad de no poder fallarle a Lord Carnarvon, Carter regresa a Egipto.





Howard Carter.

Dos semanas después, Carter llegó a la excavación ante la mirada silenciosa y nerviosa de todos sus trabajadores, al preguntar qué era lo que pasaba, éstos le explicaron que rompieron un enorme jarrón que tenía agua y que al caer dejó ver una escalera en el suelo, cavaron y encontraron algo increíble, Carter corrió al lugar y vio una puerta con un sello, al verlo Carter sonrió porque el sello estaba intacto y no era de un visir o un noble, era el sello de un Faraón.







Inmediatamente Carter mandó un telegrama a Lord Carnarvon avisándole del hallazgo de la tumba de un Faraón intacta, pero justo después de mandar el mensaje se dio cuenta de que si bien la tumba estaba con el sello intacto en la puerta, era sabido que en la antigüedad los ladrones de tumbas entraban por el techo, y sin romper el sello vaciaban las tumbas.
La suerte estaba echada, Lord Carnarvon tardó 15 días en llegar, mismos que tuvieron a Carter preocupado de haberse equivocado al hacer que Carnarvon y su hija viajaran a Egipto creyendo que habían encontrado la tumba de un rey sin estar seguros.
Al llegar el inversionista y su hija al lugar, Carter los guió a la puerta, tomó un pico y empezó a hacer un hoyo en la pared para ver dentro de la tumba y ver si estaba vacía o llena. Carter se asomó pero no vio nada, nervioso por haberse equivocado pidió una vela para poder ver mejor el cuarto, de nuevo se asomó por el agujero que había hecho, y Lord Carnarvon preguntó “¿Qué es lo que ve?” Carter volteó y le respondió la frase más famosa en la historia de la arqueología: “Cosas maravillosas”.
La tumba estaba totalmente intacta.
Carter realiza un descubrimiento impactante y sin precedentes, gracias al apoyo económico de Lord Carnarvon encuentra intacta la tumba del faraón Tutankamón, pero el grupo de trabajadores egipcios que acompañaban a estos arqueólogos estaban temerosos de la maldición que según ellos posaba sobre aquel, o aquellos que se atrevieran a interrumpir el descanso eterno del faraón.
Después de 3,000 años escondida y tras meses de búsqueda en el desierto, el grupo encontró la tumba, tuvieron la suerte de que debido a los cambios de dinastía y el clima cambiante en el desierto, la tumba quedo olvidada tanto así que incluso saqueadores de tumbas construyeron casas encima de ésta sin enterarse nunca de su existencia.
Lo que encontró fue verdaderamente maravilloso, en el interior había grandes tesoros arqueológicos así como muchas joyas y objetos de oro. Pero el más grande fue indudablemente la cámara mortuoria, y en ella, la tumba intacta de Tutankamón.

Era una costumbre de los egipcios proteger las tumbas de los saqueos y profanaciones colocando advertencias en ellas o hasta maldiciones que evitarían que el descanso de sus muertos se viera interrumpido. Sin embargo, según refirió Carter, en ella nunca encontró algo parecido, sin embargo las personas que lo acompañaban aseguran que en la entrada había una inscripción que decía: ”la muerte tocará con sus veloces alas al que moleste al faraón muerto” Howard Carter la ignoró y entró en la tumba.
Debido a la poca importancia y a lo corto de su reinado muchos pensaban que la tumba no estaba ni siquiera en el valle de los reyes, sin embargo Carter siguió necio a su idea y por fin veía los frutos de su tenacidad, estaba entrando en la tumba de Tutankamón, sin embargo en ese momento empezó la maldición, un canario que Carter llevaba como amuleto de buena suerte y que lo había acompañado todo el tiempo de búsqueda, fue atacado por una cobra y murió en el momento en que abrían la entrada a las escaleras de la tumba.

Habían pasado casi 4 meses desde que se descubrió la tumba y los trabajos seguían, Lord Carnarvon fue picado por un mosquito y después se cortó al rasurarse en el mismo lugar en que el mosquito lo picó, por lo que fue llevado al Cairo debido a que la herida se había infectado y comenzaba a extenderse por todo el cuerpo, fue detenida la infección pero fue atacado por una neumonía y murió esa misma noche, al momento de su muerte sus mayordomos fueron avisados en Inglaterra y cuentan que el perro del Lord aulló y cayó muerto mientras que en el Cairo misteriosamente se fue la luz en toda la ciudad.


A la muerte de Carnarvon, su hermano (que estuvo en la apertura de la cámara) viajó a Londres y al igual que Arthur Mace, el hombre que dio el último golpe para abrir la cámara, fallecieron de muerte súbita y no se pudo establecer la causa de la muerte de ambos.



Sir Douglas Reid el hombre que efectuó radiografías a la momia, enfermó misteriosamente y fue llevado a Suiza donde murió 2 meses después.



La secretaria de Carter sufrió un ataque al corazón y el padre de ésta se suicidó al enterarse de la noticia, poco a poco la supuesta maldición comenzaba a llevarse a los involucrados y a los que los rodeaban de distintas formas.

Carter invitó a un profesor canadiense que murió de un ataque cerebral mientras estaba en el Cairo.
Los periódicos de la época atribuían hasta 30 muertes a la maldición, sin embargo el propio Carter moriría de causas naturales muchos años después, por lo que debido a la falta de muertes, la maldición poco a poco fue olvidada por los tabloides.

Pero accidentes menores que ocurrieron en la década de los sesenta hicieron que mucha gente en verdad creyera que sí existía una maldición, se hizo una petición para mover las piezas de la tumba dentro del museo, ese día el director encargado del museo soñó que no tenía que permitirlo pero fue presionado hasta que aceptó y al salir de la reunión después de dar su respuesta con el permiso para mover el cuerpo de Tutankamón, fue atropellado y murió poco después.
Directamente de los casi 60 miembros presentes, sólo 8 murieron de causas misteriosas y muchos aún debaten que pudieran estar ligadas estas causas a los hongos y bacterias que estuvieron acumuladas 3,000 años y que algunos respiraron.
fuente: Ke hago Aqui.



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