lunes, 13 de mayo de 2013

COMO SE FORMA UN TSUNAMI?

Los Tsunamis se forman a partir de un proceso complejo que parte de una gran cantidad de energía liberada por un terremoto submarino, un corrimiento de tierras en el fondo del mar o en la costa, o una erupción volcánica.


La primera etapa del fenómeno se da cuando el desplazamiento tectónico provocado por el temblor hace que grandes cantidades de agua del mar se muevan casi intantáneamente. Esta acción pone en marcha una serie progresiva de olas oscilatorias que parten del epicentro y se abren en círculos cada vez más grandes hacia el fondo del mar. Como el impulso que origina el tsunami tiene muchísima energía, las olas adquieren velocidad muy rápidamente y llegan a alcanzar los 800 kilómetros/hora. Como todo ocurre debajo del mar no podemos verlo, pero las olas llegan a extenderse de 100 a 200 kilómetros. Las olas tienen poca altura, miden normalmente entre 30 y 60 centímetros, ya que la energía provoca que se extiendan a lo ancho por una gran superficie. Como hay largos intervalos entre las crestas y la longitud de onda es muy baja, es muy difícil detectar el fenómeno cuando está mar adentro.

Pero las olas siguen ganando velocidad y fuerza hasta que finalmente se acercan al fondo marino. La profundidad del mar disminuye porque la tierra se eleva hacia la costa. Esta elevación del fondo marino frena la velocidad de las olas mediante la fricción que se da entre el agua y la tierra que se está levantando.

La acusada reducción de velocidad (normalmente la velocidad pasa a una décima parte) también reduce la extensión de las olas. El resultado es que se "apelotonan" y su altura se incrementa significativamente. De hecho, llegados a este punto, el nivel del mar puede aumentar hasta los 30 metros en poco más de 10 minutos.

Después de la subida del nivel del mar en la placa continental, el movimiento oscilatorio de la tierra se transfiere al agua y la comprime en el proceso.

Debido a la oscilación y la presión el agua viaja hacia la costa, provocando una serie de subidas que no tienen mucha profundidad pero si mucha velocidad. Pueden arrastrar coches, árboles, edificios y personas. Son precisamente estas subidas, y no las olas gigantes que van a continuación, las responsables de la mayor parte de la destrucción provocada por el tsunami.

A pesar de las subidas y bajadas del agua las olas siguen disminuyendo poco a poco su velocidad y se concentran para formar menos olas pero muchísimo más altas. Pueden llegar a medir de 5 a 10 metros en la costa, arrasando cualquier cosa a su paso y perdiendo finalmente la energía acumulada.
Fuente:Ciencia 2

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