miércoles, 12 de septiembre de 2012

UNA FE EFICAZ

Yo quisiera hablar acerca de lo que es la oración eficaz. Santiago capítulo 5 verso 16 dice: "Confesaos vuestra ofensas unos a otros, y orad unos por otros para que sean sanados. La oración eficaz del justo puede mucho."


Hermanos, yo tengo una pregunta, ¿qué es esto, con qué se come, cómo se hace?. ¿Qué es una oración eficaz?. Varias personas me pueden sacar una fórmula, la oración eficaz es la que empieza con adoración, luego va a confesión, luego tiene petición, luego tiene intecesión y después termina con acción de gracias otra vez. Me dan como una fórmula, ¡esa es la oración eficaz, esa es la oración que Dios escucha!.

Otros me dicen que la oración eficaz es la que tú haces después de 21 días de ayuno. Esa es la fórmula, tienes que sufrir ahí en tu cuerpo, entrega, sacrificio al Señor, para que tu oración sea una eficaz y llegue al séptimo cielo. Pero si yo leo este texto la oración eficaz tiene unas variantes de cosas que muchas veces no prestamos atención a ello.

Miren cómo dice: "Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros para que sean sanados." Esa cláusula que dice antes de poder mencionar "la oración eficaz del justo puede mucho." ¿Qué es una persona justa, un hombre, una mujer justa?. Dice la Escritura justificados pues por la fé, somos aceptos delante del Señor. Una persona justa, un hombre justo, es una persona como dice el Salmo 32 verso 2, una persona en cuyo espíritu no hay engaño. Es una persona que se puede decir que está bien con Dios y con otros. Es una persona que no tiene remordimiento de conciencia delante de Dios y delante de otras personas.

Al menos en este contexto en el que estamos leyendo eso es lo que significa un hombre, una mujer justa. Yo me pongo a preguntarme wow, ¿en mi espíritu hay engaño ahora, en mi conciencia hay remordimiento por algo?. Pero por fé yo creo, si me dejo llevar por mi lado humano, me tiro por el piso, ay piedad de mí Señor, si me dejo llevar por mi lado humano. Pero yo sé en quién yo he creído, yo sé quién es el que me justifica a mí, yo sé quién es mi abogado que está ahí arriba en los cielos. Yo sé a quién yo me he acercado así como ustedes también saben a quién se han acercado.

Como dice en Hebreos acerquémonos pues confiadamente ante el Trono de la Gracia para hallar ese favor del Señor en el día oportuno. Todos nosotros que hemos puesto nuestra confianza en el Señor, Dios es quien nos justifica a nosotros. Dios es el que nos hace estar bien con Él y con otros. Eso es hablando a nivel interno, pero la oración eficaz también tiene una dimensión que es pública, como dice ese texto, confesad vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros para que sean sanados, ¿sanados de qué?. ¿De un dolor de cabeza, sanados de una piedra en un riñón y que salga esa piedra sin mucho dolor, o sanados de situaciones interpersonales unos con otros?.

¿Saben cual es uno de los bloqueos más grandes para la oración?, el mero hecho de que tengamos conflictos con otras personas. Podemos seguir viviendo como si todo estuviese bien, ah, el tiempo cura todas las cosas, pero no es así. Aquí me dice una fórmula, y puede sonar sencilla pero no lo es. ¿Cómo yo me voy a ir delante de una persona y confesar, mira, hablé a espaldas tuyas Gloria, perdóname?.

Eso no es fácil, yo no lo puedo hacer así porque sí. Tiene que haber un sentido de convicción que venga de parte del Señor para yo poderme mover y hacer eso, para que usted se pueda mover y hacer eso, para yo ir donde otra persona, que usted vaya donde otra persona, mira, perdóname porque hice algo en contra tuya, dije algo que yo sé que te hizo mal o que tú mismo me dejaste entender que te hizo mal. O tal vez no me dijiste nada pero después de eso me pude dar cuenta que tu vida fue de mal en peor, y yo sé que en parte fue por eso que yo te dije.

Hay veces que nosotros abrimos la boca y metemos la pata por así decirlo, y hay veces que esas palabras cuando hacen su efecto volver para atrás es bien difícil, y uno tiene que ir a través de ese proceso de sanidad, de confesar mis faltas con otras personas, pero no tan solamente confesarlo si no también buscar esa sanidad en oración con esa persona. De yo poder orar con él, o con ella, y en esa oración pedir que Dios restaura todas las cosas y que él o ella ore por mí también. Ahí es donde se da la sanidad. Cuando entonces uno llega a ese punto mis hermanos se puede aplicar lo que dice la otra parte de ese texto 16, la oración eficaz de ese hombre, de esa mujer que ha pasado a través de ese proceso, que sabe lo que es reconciliar sus diferencias con otras personas, la oración de ese hombre o de esa mujer puede mucho.

¿Lo crees o no lo crees?. Mira lo que hace Santiago, te da el ejemplo del profeta Elías. ¿Cómo dice el verso 17?, dice: "Elías era un hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras." En otras palabras, Elías, ¿conocen de quién estoy hablando, verdad?. No estoy hablando de Elías el baterista, estoy hablando de Elías el profeta, ¿ok?, de la Biblia, el que sale aquí en 1ª y 2ª de Reyes. Ese profeta Elías, ¿se recuerdan cuáles fueron algunas de las grandes cosas que hizo?. Ah ok, pues lo leyeron ahí, obviamente.

Oró fervientemente para que no llovieran en la tierra", ¿por cuántos años?, por tres años y medio. Hizo un milagro ahí del poquito aceite que le quedaba y la harina que quedaba, se multiplicó las tinajas de aceite para esta mujer. El fuego en el altar, damas y caballeros no se olviden del fuego en el altar también. Uno contra cuatrocientos. Él era sujeto a pasiones como las de nosotros, era tan humano como tú y como yo. ¿Qué fue lo que pasó después de ese evento del altar de fuego y todo eso, qué pasó con Elías?. Se fue corriendo ¿por qué?, uy, a huir, patitas para qué te quiero, hay una reina que me quiere cortar la cabeza, vámonos.

Mira si era tan sujeto a pasiones como tú y como yo que el tipo estaba deprimido y quería que Dios le quitara la vida. Ay Señor no puedo más, mátame, o me matas Tú o me mato yo, una de dos. El hombre le dió una depresión grave, ahí no había prozac que funcionara de verdad, ni un té de gengibre de esos que hacen las abuelitas en el campo, tampoco le iba a funcionar. Estaba tan sujeto a debilidades humanas como tú y como yo, pero aún así su oración fue eficaz, su oración fue escuchada, su oración dió fruto.

Ah no Pastor, pero eso fue Elías, yo soy acá otra persona. Eres tan humano como él, yo soy tan humano como él, ¿por qué no?. Ahí es donde viene la incredulidad, cuando empezamos a pensar en esas cosas, ah pues, me voy a poner a orar para que no llueva. Mira, no no no, mejor ora para que llueva en su tiempo, a tiempo y fuera de tiempo, porque necesitamos la lluvia.

¿Se recuerdan lo que estaba predicando en días pasados?. Cuando estés orando, mira bien tus motivaciones cuando oras. Eso es parte de una oración eficaz, ¿qué es lo que te motiva a orar por X, Y, Z situación?. ¿Lo estás haciendo como quien dice para que te reconozcan y digan wow, mira Emanuel, qué bien ora, es el que mejor ora en toda la Iglesia?. ¿O estás orando verdaderamente para que Dios sea el que ponga su mano y que sea Él el que se lleve la gloria?.

Yo creo mis hermanos fielmente que todos nosotros podemos llegar a ese nivel de tener una oración eficaz, yo lo creo fielmente. Yo lo creo así para mí. Hay veces que no lo siento así, pero hay una diferencia bien grande entre creer algo y sentir algo, y de eso sí que estoy bien convencido. ¿Cuántas veces yo me he sentido de alguna manera y cuando actúo de acuerdo a las convicciones ese sentir, pff, se anula por completo?. Como también me ha sucedido lo opuesto, tengo una convicción pero un sentir domina por la convicción y cuando actúo de acuerdo al sentir, es como que la convicción me deja saber como que oye, ¿qué pasó?, se te fregó esta, ¿por qué no me hiciste caso a mí?.

He vivido la historia de ambas partes, y porque lo he visto así me atrevo a decir hermano, su oración es eficaz, su oración tiene poder. Pero tenemos que asegurarnos mis hermanos de que nuestro corazón esté bien delante de Dios para que esa oración sea eficaz. No estoy diciendo que cuando usted ore hayan villas y castillas, y fuegos artificiales y que se rasgue el cielo con rayos, no no no, no estoy diciendo eso. Yo estoy diciendo tal vez una oración tan simple como la del hermano Julio que está ahí con su carrito y dice mira Señor, necesito que me ayudes en esto. Julio no se tiró al piso ahí de rodillas y estuvo dos horas orando, ahí clamando al Dios del cielo, no, él en su corazón lo dijo Señor, yo necesito que Tú me ayudes, voy a hablar con este, voy a hablar con el otro. Estaba en acción, pero fue una oración sencilla.

Cuando usted va en su carro, si estás bien con Dios, si en tu espíritu no hay engaño, si tú puedes sentarte ahí y sabes en tu corazón como que: Señor, yo estoy en paz contigo, estoy bien contigo, y por si acaso Señor perdóname. Me cubro con Tu sangre y me atrevo a decir que estoy bien contigo, por ende Señor escucha esta oración por favor.

Voy al hospital a orar por alguien, me cuentan de toda su historia y yo me digo: ay Señor, aquí yo voy a necesitar un galón de aceite para orar por esta persona porque esto está fuerte. Pero a medida que estoy ahí de nuevo viene la convicción: sencillamente ora. No nos olvidemos de orar, no subestimemos el poder de esa oración que usted puede hacer por alguien. Esa oración sencilla que usted hace por las mañanas cuando se está tomando su cafecito con sus tostadas, que se sienta ahí: Señor mira, bendice este día, ayúdame con todo lo que tengo que hacer, cree que el Señor ha escuchado esa oración y Él te va a responder.

Claro está, tal vez la respuesta que tú estás esperando no sale, pero si no sale: Señor, yo acepto lo que Tú traigas, ayúdame a saber cómo proceder. Si no funciona en el primer intento, me tiro al segundo intento. Si en el segundo intento no funciona me tiro al tercero, y así sigo Señor, y si en el proceso Tú me dejas saber hey, tus intenciones, tus motivaciones no están correctas, ayúdame Señor a entender esto para que mi oración sea más eficaz delante de Ti.

Si en el proceso te das cuenta que tienes ahí una traba con alguien: Señor ayúdame entonces a poder ir donde esta persona, a tener el valor para poder decir: mira perdóname por lo que te hice, o por lo que te dije, o por lo que pensé en contra de ti. Bueno lo pensaste, yo no lo sabía, anyways te lo digo porque lo pensé. Cuando nosotros obramos así mis hermanos, esa es la ley del amor de Dios, cuando nosotros operamos en ese nivel y no estamos ahí operando con maquinaciones para darle por la cabeza a la otra persona, créame, su oración va a ser eficaz, su oración va a tener poder. Tarde o temprano usted va a ver la respuesta a su oración, ¿amén?.

Mueva a la persona al lado suyo, dile: tu oración es eficaz, tu oración tiene poder, porque eres un hombre, una mujer de justicia. Señor te doy las gracias por esta Palabra Jesús, yo te pido que todos nosotros podamos atesorarla en nuestro corazón Señor, que podamos vivir a la luz de ella Señor, y que día tras día tu Espíritu Santo la haga relevante a nuestra vida y a cada trato que nosotros tenemos con otras personas a nuestro alrededor. Señor que nosotros nunca nos dejemos llevar por la incredulidad, si no que siempre podamos tener esa fé como una semilla, como un grano de mostaza Señor.

Una fé simple y sencilla que está basada en Ti Señor, que cuando nos dirigimos a Ti, Tú que eres el creador de todas las cosas, el Proveedor, el Sanador, Tú tienes el poder para obrar Señor. Y ese poder actúa en nosotros Señor, aún cuando nosotros no sabemos qué pedir o cómo hablar o cómo orar, Tu Espíritu está ahí para interceder por nosotros. Así que gracias Padre, por esos respaldos que Tú nos das Señor en nuestra vida de oración. Que nunca subestimemos esa sencillez, esa simpleza, pero que detrás de ella hay gran poder. Gracias te damos Señor, llévanos con bien hacia nuestros hogares, cúbrenos Señor con Tu Gracia, danos Tu paz, concédenos un sueño tranquilo, reparador, y que mañana si así Tú lo permites Señor podamos echarle mano al día, lo que traiga Jesús y verte a Ti obrando en grandes maneras. Gracias te damos en el nombre de Jesús, amén y amén.

Sermón del Pastor Omar Soto.
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