miércoles, 2 de mayo de 2012

EL OPTIMISMO ES BUENO PARA EL CORAZON

«Don't worry, be happy» (No se preocupe, sea feliz). El estribillo del famoso tema de Bobby McFerrin recupera todo su brillo al calor de los últimos descubrimientos científicos, que conectan la actitud positiva ante la vida con un corazón mucho más saludable. Antes de que el cantante estadounidense engatusara al mundo con su melodía, la sabiduría popular ya había demostrado que ver el vaso medio lleno y disfrutar de los placeres sencillos es el mejor seguro de vida. Sin embargo, ha habido que esperar a que la Universidad de Harvard estampe su sello en uno de sus prestigiosos estudios para recuperar una idea que parece cada vez más arrinconada en estos tiempos de crisis.


Puesto en términos estadísticos, el estudio concluye que los individuos más optimistas tienen un 50% menos de riesgo de enfermedad cardiaca y circulatoria que los que viven atosigados por los problemas y son proclives a dejarse dominar por la sombra de la negatividad. El hallazgo no ha sido producto de un trabajo en particular sino que es consecuencia de la revisión de 200 investigaciones realizadas en los últimos tiempos donde se observa que las personas optimistas tiene una mejor salud en general, sobre todo porque ven cómo sus organismos se defienden mejor contra la plaga de dolencias crónicas asociadas a la vida moderna como la hipertensión, el alto colesterol o la diabetes. Los estados psicológicos dominados por el estrés, la depresión, ira, ansiedad y hostilidad serían los agravantes que terminaría por afectar de manera fatal al corazón.

«Hemos visto que factores como la felicidad, el optimismo o la satisfacción con la propia vida reducen el riesgo de enfermedades del corazón, independientemente de otras características como la edad, el estatus socioeconómico o el peso», explica Julia Bohem, una de las autoras del trabajo, publicado en la revista 'Psychological Bulletin'. Redford Williams, una de las máximas autoridades de EE UU en ciencias de la conducta, va más allá y asevera que los benéficos efectos sobre la salud de una actitud positiva continuada son indudables para el corazón, minimizando el impacto de las experiencias negativas ocasionales que suceden a lo largo de la vida de una persona.

Hábitos saludables

Para entender mejor las relaciones entre la salud psicológica y la cardiovascular, los investigadores analizaron otros factores indirectos relacionados con las actitudes positivas. Los resultados mostraron que, en general, las personas que se sienten satisfechas con su vida también tienden a adoptar hábitos más saludables: practican ejercicio diariamente, siguen una dieta sana y duermen un número de horas aceptable. Además, las personas con actitudes más positivas suelen tener menor presión sanguínea, los lípidos en sangre dentro de los niveles estándar y un peso corporal normal, todos ellos factores que minimizan el riesgo de accidentes cardiovasculares.

Si investigaciones futuras confirman que niveles más altos de satisfacción, optimismo y felicidad benefician la salud cardiovascular, los hallazgos podrían resultar importantes para la creación de estrategias de prevención y tratamiento.
Publicar un comentario