miércoles, 2 de mayo de 2012

Credulidad e Incredulidad

Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios. (Ro 10:17).Maldito el varón que confía en el hombre

Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. (Jer 17:5,7).


En su obra: «Pensamientos», Blaise Pascal escribió: «Los incrédulos son los más crédulos». En su brevedad, esta paradoja expresa una realidad a menudo puesta en evidencia.

Muchos hombres proclamaron su incredulidad en Dios pero no vacilaron en consultar algún astrólogo acerca de su porvenir. En nuestro mundo materialista muchas personas están dispuestas a confiar ciegamente en gurús cuya influencia espiritual a menudo se vuelve la dominación de mentes y cuerpos.
Esta credulidad muchas veces se asocia a una incredulidad profunda en Dios. El hombre prefiere confiar en pensamientos humanos extravagantes antes que en las afirmaciones de Dios. Sin embargo, él se reveló en la Biblia, en la que nos da a conocer sin equívoco nuestro origen, nuestra condición, nuestro porvenir. ¡Aun hizo más! Vino a la tierra en la persona de Jesucristo, Dios hecho hombre, para que el Creador pudiera darse a conocer y que su criatura lo acepte.

El cristiano no confía, pues, en una doctrina, sino en Dios. La fe no es una adhesión más o menos fuerte a un sistema de pensamientos concebido por otro hombre, sino un ancla segura y firme del alma que cree al Dios Salvador y se funda en él, en lo que ha dicho y ha hecho. Vale la pena creer en Dios. Sólo él es infalible y no engaña.
Fuente:Estudios Bíblicos cristianos.Net
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