jueves, 26 de enero de 2012

REFLEXION PARA HOY


La dimensión sobrenatural de la fe
Por Esteban Correa
La cualidad superior del mundo espiritual es que tiene el poder de modificar nuestro mundo físico.

La biblia nos habla de un mundo invisible, que es el reino eterno de Dios, un reino inconmovible.

El mundo natural en el que vivimos podemos palparlo con nuestros sentidos físicos y no así al mundo invisible, aún así estos dos mundos no están separados, sino absolutamente entrelazados.

El mundo espiritual afecta a todos, ya sea que creamos o no, todos estamos bajo su influencia, así provenga del reino de la luz o el reino de la oscuridad. La biblia dice que Dios creo todo lo visible a través de lo invisible “de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía.” (He. 11:3)

Hay mundos invisibles que están en el plano de lo físico, aunque nuestro cuerpo no puede tener contacto con ellos de forma directa, como las ondas de radio y televisión, las transmisiones inalámbricas o satelitales, los microbios y bacterias microscópicas, son totalmente invisibles e impalpables a nuestros sentidos físicos, aunque se puede acceder a ellos de forma indirecta con instrumentos diseñados para tal propósito. No obstante el reino de Dios también esta “ausente” e invisible a nuestros sentidos físicos como estos otros mundo invisibles, pero con la diferencia de que no se puede acceder con ningún instrumento creado por el hombre. Solo nuestro espíritu tiene la esencia capaz de tocar el mundo sobrenatural.

Nuestro espíritu al ser despertado con palabras espirituales de fe o de revelación puede tener una experiencia con Dios. Pero la fe no es una emoción que nosotros provocamos y sentimos o que simplemente repetimos con nuestra boca, sino que es una realidad que tenemos interiormente. La fe es una realidad que se produce y conforme la tenemos, la hablamos. El apóstol Pablo lo dijo así:

“Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos”.2 Corintios 4:13
Primero se me revela interiormente, luego se hace una realidad un nuestro hombre espiritual y esto nos capacita para vencer los obstáculos en el plano físico. Primero creo en mi corazón, luego hablo palabras de fe. Cuando estamos abiertos a recibir la palabra de Dios, esta es implantada en nuestros corazones para llegar a ser nuestra realidad primero en nuestro espíritu y luego en el plano físico. A veces la manifestación en lo físico es inmediata, pero a veces lleva tiempo. Recibimos la luz de manera progresiva. El Espíritu Santo esta continuamente intentando captar nuestra atención para recibir su revelación, para hablarnos. El trabajo de la iglesia es impartir la vida de Dios para que el pueblo de Dios reciba y sea vencedor. Esto es un trabajo cotidiano en nuestros corazones.

¿Cómo es la fe? Para entender podemos comparar a la fe con los sentidos sensoriales del cuerpo humano. (tacto, oído, vista, olfato y gusto) Si estamos frente a una flor de jazmín nuestro sentido del olfato podrá captar de inmediato el delicioso aroma, no así el tacto, ni el oído, ni la vista, ni el sentido gustativo. La vista podrá ver su forma, pero nunca podrá describir el aroma. La mano podrá tocarla, pero tampoco podrá disfrutar de su fragancia; lo mismo pasará con el oído, el tacto y el gusto. El aroma del jazmín será solo real para el olfato. El resto de los sentidos es como que permanece “ciego” a este fenómeno. La fe es muy similar a esto, de repente nuestro espíritu recibe la revelación de que somos salvos, o de que somos sanos, bendecidos, prósperos o que tenemos victoria sobre algún tema, no obstante nuestros sentidos físicos nos dirán todo lo contrario, los síntomas siguen, la dura realidad de lo que nos dicen nuestros sentidos físicos aun esta presente, la escasez aun no se ha ido, el problema todavía esta allí, pero la realidad de la fe ve otra cosa, siente, percibe y experimenta otra cosa que es la realidad del reino de Dios, en definitiva, la verdad, que son las promesas de Dios para nosotros selladas en la muerte y resurrección de Jesús. Esta fe viene a ser una semilla que comienza a hacer su trabajo, se germina, se gesta, crece, se fortalece. La cualidad superior del mundo espiritual es que tiene el poder de modificar nuestro mundo físico. Cuando Pablo y Silas quedaron encarcelados, ellos se aferraron al Señor, cantaron, adoraron y buscaron su presencia, seguramente ellos andaban y vivían “en el espíritu” y esta clase de vida los permitió poder tener fuerzas sobrenaturales en ese duro momento. Fue tanto el impacto espiritual de su conexión con el reino de Dios que vinieron los ángeles a rescatarlos, el texto dice asi:
“Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron”. Hechos 16:26

Este hecho nos demuestra como el reino invisible es capaz de modificar el reino natural, ¡¡hay poder en Jesús!!. Querido amigo debemos permanecer aferrados a las verdades eternas, a la verdad que existe en la palabra de Dios, a la realidad del reino de los cielos al cual pertenecemos. Si así lo hacemos podremos gobernar y sojuzgar las situaciones negativas en nuestras vidas y ser más que vencedores.
El primer lugar que nos conecta con la realidad del reino de Dios es la palabra de Dios y la oración, esta nos muestra las promesas que tienen que hacerse una realidad en nuestro corazón. También es importante recibir toda clase de mensajes de fe y revelación como también rodearnos de gente de bendición.

Ya que han sido resucitados a una vida nueva con Cristo, pongan la mira en las verdades del cielo, donde Cristo está sentado en el lugar de honor, a la derecha de Dios. Piensen en las cosas del cielo, no en las de la tierra. Colosenses 3:1-2
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