viernes, 27 de enero de 2012

Los trolebuses en funcionamiento más antiguos del mundo salen a subasta


Silenciosos, pausados, meditabundos, lentos. Los trolebuses recorren las calles de la Ciudad Puerto desde hace casi 60 años, despacio. Tardan dos horas en hacer los nueve kilómetros de casco histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad en 2003.

Colgados de sus cables recorren las calles porteñas y saludan a los marineros, a las meretrices, a sus amigos paralíticos los ascensores, a los ejecutivos vestidos a la antigua, a una panda de borrachos, a las manadas de quiltros (esos perros callejeros que se lanzan a las ruedas de los vehículos en movimiento), a los estudiantes ansiosos de tragar gases lacrimógenos disparados por carabineros cada vez más hastiados en pos de una causa justa, a los senadores, a los parlamentarios, al presidente.

Sus amasijos de hierros oxidados por la brisa marina pintados de verde se confunden entre el color de la fruta fresca y de las hortalizas apiladas. Los porteños aman a sus tranquilos vecinos, casi tan mayores como el abuelo más anciano de la decadente Ciudad Puerto.

Fabricados a mediados de los años 40 en Estados Unidos, comenzaron a circular por Valparaíso el uno de enero de 1953. Ya entonces iban tan despacio como un hombre o como una mujer a pie. Reemplazaban a los 25 tranvías tirados por caballos adornados con banderas chilenas y guirnaldas, que entraron en funcionamiento en marzo de 1863.

17 trolebuses por 60.000 dólares
Hoy, ocho trolebuses siguen rodando amables entre la muchedumbre y entre los vehículos cada vez más chinos, convertidos en monumentos nacionales. Son los trolebuses más antiguos del mundo en su estado original. El viaje en estas antiguallas es barato, 250 pesos chilenos, medio dólar.

Ahora, el futuro impasible y distante, práctico e irreparable, ha recaído sobre estas maravillas del transporte colectivo. Una subasta ha puesto en peligro la institución de transporte colectivo más antigua de Chile. Las ocho máquinas más antiguas van a ser rematadas junto a piezas y a repuestos únicos, y junto a otros nueve trolebuses un poco más modernos.

El remate ha sido organizados por el Sindicato de Quiebras Marcelo Villalobos González, de la Empresa de Transportes Colectivos Eléctricos S.A., la anterior administradora del servicio de trolebuses porteño.La empresa, arruinada, busca saldar diferentes deudas con acreedores. Pide por los antiguos vehículos un vale vista de 30 millones de pesos, unos 60.000 dólares.

«Esperemos que podamos seguir disfrutando de nuestros queridos trolleys», manifiesta la porteña Marta Caballo, usuaria habitual de este transporte público. «Prefiero ir en trolebús porque, aunque tarde más que las ‘micros’ (autobuses pequeños de transporte), es más silencioso y mucho más espacioso», añade la joven funcionaria estatal.

Por su parte, el martillero de la subasta, Pablo Riesco, se pone melancólico: "Para mí tiene un significado especial, porque soy de Viña y en mi infancia anduve en estos troles", a pesar de que en su vida ha rematado todo tipo de rarezas y de curiosidades. "Este remate no será por lotes, sino como una unidad, por lo tanto los 17 troles más las partes y piezas irán en un paquete. Y el mínimo es 30 millones de pesos. Si llega una sola persona se la lleva por ese valor; si hay más vamos a remate", señala Pablo Riesco a los medios locales.

Parece que, por el momento, el principal interesado en la subasta es Alexis Bustos, gerente de la Empresa Trolebuses de Chile, que hace cinco años que mantiene en operaciones este servicio. "Queremos mantener este servicio. En el remate están en juego los troles más antiguos del mundo en funcionamiento de 1945, 1947 y 1949, y que son monumentos", añade Bustos.

Hoy, el posible rematador de mañana, tiene un contrato de alquiler mediante el cual opera los trolebuses que serán subastados. Así que, en principio, los porteños y los turistas seguirán disfrutando de los beneficios de estos tranquilos y silenciosos vehículos de transporte, por lo menos, por 60 años más.
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