lunes, 19 de diciembre de 2011

Saludables no importa la edad


PARA EL ADULTO MAYOR, UNA ALIMENTACIÓN BALANCEADA Y ACTIVIDAD FÍSICA SON LA CLAVE PARA LOGRARLO


Naturalmente el adulto mayor experimenta cambios biológicos y esto hace que sea del grupo con riesgo de desnutrición, por lo cual es necesaria una alimentación adecuada para sus necesidades y actividad física para que pueda tener una mejor calidad de vida.

Según datos del Centro Latinoamericano de Demografía (Celade), la población de 60 años y más está aumentando sostenidamente en todos los países de América Latina y el Caribe.

Advierten que para 2025 habrá 57 millones de adultos mayores, adicionales a los 41 millones registrados en 2000, y mencionan que entre 2025 y 2050, este incremento será de 86 millones de personas.

Este incremento de la población de adultos mayores ha provocado interés de investigadores en identificar los factores que pueden influir en un envejecimiento saludable.

Uno de estos factores clave es el estado nutricional, un componente fundamental para que el adulto mayor conserve su independencia y autonomía. Alimentación balanceada
El doctor y especialista en nutrición panameño Alfredo Matos señala que debemos procurar una alimentación balanceada en todas las etapas de la vida, y que esta deberá ser suficiente en cantidades, completa en porciones de los diferentes grupos de alimentos, variada y adecuada para las condiciones físicas de cada persona.

También advierte que algunos cambios ambientales que llevan a la desnutrición en el adulto mayor son pocos recursos económicos, abandono de familiares, el hecho de que comen solos y algunos no pueden cocinarse sus alimentos. Por otro lado, están los cambios fisiológicos como la pérdida de dientes, la disminución del apetito debido a anorexia patológica del envejecimiento y gran pérdida de masa muscular y masa ósea que les lleva a debilidad progresiva.

“El problema es que hemos aprendido que ser adulto mayor es sinónimo de estar delgado y, en verdad, gran parte de esa delgadez significa desnutrición severa que puede llegar a su máxima expresión conocida como “fragilidad” en este grupo etario. Es necesario quitarnos el tabú de que los adultos mayores son gente muy delgada y tener claro que requieren de una nutrición balanceada, acorde con sus necesidades y estilo de vida”, agregó el especialista.

Matos señala que es muy importante la ingesta de proteínas, porque son fundamentales para mantener la formación de proteínas en el cuerpo. Por otro lado, es necesaria la ingesta de antioxidantes para controlar los daños en las estructuras celulares, el cual se expresa mucho más en las personas de la tercera edad.

Además, menciona que como en todas las etapas de la vida, una correcta hidratación resulta esencial para mantener un buen estado de salud. Ante la presencia de insuficiente cantidad de agua en el organismo se presenta la deshidratación que puede provocar caídas, infección del tracto urinario, enfermedad dental, trastornos broncopulmonares, cálculos renales, constipación y deterioro de la función cognitiva. Indica que existen diferentes fuentes de hidratación a partir de los alimentos y bebidas, entre las que se encuentran el agua potable, jugos, refrescos, leche, café, té, frutas y verduras.

Por último, para el diabético, Matos recomienda el consumo de alimentos y bebidas endulzados con edulcorantes no calóricos, ya que pueden ayudar a que la dieta sea más variada y que el paciente se apegue a ella con mayor facilidad.

Riesgo de desnutrición
Según el estudio “Determinantes del riesgo de desnutrición en los adultos mayores de la comunidad: análisis secundario del estudio Salud, Bienestar y Envejecimiento” (SABE) realizado en México en 2007, la desnutrición- como estado patológico caracterizado por la falta de aportes adecuados de energía y nutrientes acordes con las necesidades biológicas- afecta la salud en general de las personas, especialmente de los adultos mayores por su mayor vulnerabilidad.

La investigación estudió a 821 adultos mayores, de los cuales más de un 30% presentaba riesgo de desnutrición. Incentivar la actividad física Matos recalca que el envejecimiento es un proceso natural y no una enfermedad. Recomienda a las personas dedicadas al cuidado del adulto mayor tener mucha paciencia y sobre todo conocimientos básicos de la biología del envejecimiento y los aspectos que pueden contribuir o no a un óptimo estado nutricional.

Además, indica que el cuidador debe incentivar la práctica de actividad física regular en el adulto mayor. Menciona que la actividad física es una de las prioridades en salud pública en todas las edades. Para los adultos mayores es fundamental como forma de prevención de enfermedades crónico-degenerativas.

En esta etapa de la vida están indicadas de preferencia las actividades aeróbicas de bajo impacto: caminar, nadar, bailar o andar en bicicleta.

Dice que los principales beneficios probados científicamente de la actividad física regular para los adultos mayores son el aumento de la masa muscular, fuerza muscular, flexibilidad y densidad ósea, aumento del volumen sistólico, ventilación pulmonar, disminución de la frecuencia cardíaca y de la presión arterial y mejora del perfil de lípidos.

CONSEJOS QUE CONTRIBUYEN
Garantizar un adecuado aporte de proteínas en las tres comidas del día.

Carbohidratos: cuidando que no se eleve la glucemia si son diabéticos.

Grasas: cuidando que no se eleve el colesterol y los triglicéridos Hierro: muchos tienen anemia.

Calcio: para prevenir o tratar la osteoporosis.

Sodio: algunos son hipertensos y deben bajar su consumo.

Vitaminas: muy necesarias por sus funciones antioxidantes.

Fibra: para evitar el estreñimiento.
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