viernes, 5 de agosto de 2011

REFLEXION PARA HOY



“El Lugar de la Fidelidad. Don Antonio, la jirafa, el ratón y otros animales.”
El lugar donde mis hijos estudiaron en la primaria, era en una hermosa iglesia cristiana. Maestros, trabajadores y celadores, imprimieron un poco de ellos mismos en la vida de nuestros hijos. Yo recuerdo con especial cariño a don Antonio, hombre mayor y con cierto impedimento físico, que desarrollaba el trabajo de portero.

El vigilaba la entrada y salida de los niños, y abría y cerraba las puertas del colegio a su debido horario. La función de don Antonio excedía grandemente su humilde responsabilidad de portero. El trataba con amor, respeto y dulzura a todos por igual, tanto padres, madres y niños. El conocía el nombre de la mayoría de ellos. El oraba por los pequeños y los guiaba y los retenía hasta entregarlos en la mano de cada padre, y así lo hacía todos los días durante años.

La cantidad de personas afectadas por su trabajo, lo desconozco. Pero creo que muchos vinieron al conocimiento del Señor a través de sus oraciones y por el testimonio de su vida. La vida de Dios en él. No creo que hubiera en el mundo una persona que encajara mejor en ese trabajo, es como si hubiera nacido para hacer eso. Asimismo conocí varias personas que ejercitaron con excelencia la función que tenían en la vida. Yo creo firmemente la capacidad que Dios nos da en mejorar.

Nosotros ponemos nuestro esfuerzo, y Dios pone su gracia.* Asimismo creo que no debemos limitarnos y no debemos limitar a Dios en nosotros, pero hay un error en este mundo que nos da a entender que si nos esforzamos lo suficiente podemos hacer todo lo que queramos, y que todos podemos obtener cualquier posición en esta vida.

Eso no es verdad, y ese principio puede estar basado en la codicia o envidia de querer tener la posición de otro porque nos parece más importante que la nuestra. Nuestro verdadero lugar en la vida es el que responde mejor a la vocación interior y al que desarrolle mejor nuestro potencial. Eso lo vamos a saber por el fruto que produce en la vida de otros.

Sea cual sea nuestro lugar en la vida, el mejor será el que mejor sirva a nuestro prójimo. Este lugar será el lugar que nos trae mayor felicidad. Lugar, vocación, fidelidad, servicio y fruto están todos relacionados para obtener la verdadera felicidad. Un día en la selva, los animales empezaron a envidiar las características que tenían unos de otros. La gallina envidiaba al ruiseñor como cantaba.

El ruiseñor envidiaba los huevos tan grandes que ponía la gallina. La jirafa envidiaba a la tortuga por la casa que ésta llevaba puesta, y la tortuga envidiaba la jirafa por el cuello tan largo que tenía porque podía mirar muy lejos. El águila envidiaba los colores del plumaje del pavo real, y el pavo real envidiaba el vuelo majestuoso del águila, y así todos envidiaban algo de los que los otros tenían.

Entonces al ver todo esto, al león se le ocurrió una idea. Un día convocó a todos lo animales y los invitó a jugar un juego. Cada uno iba a tratar de tomar el lugar de otro animal. Al elefante le tocó ser ratón y al ratón elefante.

A la jirafa le tocó ser tortuga, y a la tortuga jirafa. Al ruiseñor le tocó ser gallina y a la gallina ruiseñor. Al pavo real le tocó ser águila, y al águila pavo real. Y así sucesivamente. Cuando al elefante le toco ser ratón, se dio cuenta que era demasiado grande para entrar en los huecos que entraba el ratón, y cuando trató de comerse un queso aspirándolo para ponérselo en la boca, se le quedó atorado adentro de la trompa y le tuvieron que hacer respiración trompa a trompa para poder sacarle el queso.

El ratón trato de ponerse los zapatos del elefante y los usó para viajar como crucero. La jirafa trató de ser tortuga y al querer esconder su cabeza se contractará las vértebras del cuello y le tuvieron que poner un yeso rígido por 60 días. La tortuga, queriendo ser jirafa, se estiró tanto que se quedó en ropa interior porque perdió el caparazón. La gallina trató de cantar como el ruiseñor, y todos la abuchearon y le tiraron tomates. El ruiseñor trató de poner huevos como la gallina y casi se muere.

Todos empezaron entonces a discutir y se armó un gran revuelo, algunos decían que sí, se podía cambiar, y otros decían que no se podía, e hicieron un escándalo tal que llegó al punto que el león tuvo que poner orden. Lanzó un gran rugido y todos se paralizaron de miedo, y entonces les dijo:-- “El propósito de este juego es que entiendan que a cada uno Dios los hizo distintos, que lo que quiere es que sean fieles, que acepten lo que son y su lugar en la vida y así glorifiquen al que los creó”. El propósito de este juego es también que se entienda quien es el que manda en esta selva. — Ser lo que somos y cumplir nuestra vocación en la vida, es el propósito de Dios.

Ser fieles y buscar la excelencia en lo que fuimos llamados a ser, es lo que honra y agrada al corazón del Padre. Por eso El nos hizo diferentes, para honrarlo por la diversidad en su creación. Luchar para ser lo que nosotros no somos es un desgaste innecesario de energía. Cada uno de nosotros tiene su don de Dios, cada uno tiene su diferente honra y cada uno tiene su diferente capacidad. Si nosotros todavía no hemos descubierto nuestro talento ó don, pidámosle al Padre Celestial que nos lo muestre y El seguramente lo va a hacer, porque él quiere ver su gloria manifestada en todos los hombres.*

*I Corintios 12:6 “…y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo”.
Fuente: Capítulo 24 del Libro:Pensamientos del Corazón del Padre.
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