viernes, 5 de agosto de 2011

Eccema crónico severo de las manos: el final se acerca


Se estima que 6,4 millones de personas sufren este tipo de eccema. De todas ellas, entre un 5 y un 7% padecen una forma crónica y severa y entre 100.000 y 200.000 presentan resistencia a los tratamientos. A continuación, las explicaciones del Dr. Bruno Halioua, dermatólogo en París.

Eccema de las manos, una enfermedad multifactorial
El eccema de las manos es una enfermedad que se caracteriza por rojeces, picor, fisuras, grietas en el dorso y en la palma de la mano, en la punta de los dedos y entre ellos. Cuando la enfermedad es severa, estos síntomas provocan dolores que pueden llegar a impedir el sueño además de una posible pérdida de sensibilidad y una molestia funcional.

Conocido también con el nombre de dermatitis o dermatosis, el eccema no es contagioso y no puede transmitirse de una persona a otra. Las causas se desconocen en un 50% de los casos. En el otro 50, se trata básicamente de sensibilización de contacto, atopía o alteración de la función barrera de la piel a causa de irritaciones mecánicas, cáusticas o químicas. El uso de productos detergentes o alérgenos hace de ciertas actividades profesiones de riesgo, por ejemplo, la construcción (debido al cemento), la peluquería (debido a la presencia del níquel), la limpieza, la panadería (alergia a los guantes y/o a la harina) o incluso las profesiones médicas y paramédicas (alergia al látex).

En el 6% de los casos, el eccema de las manos se vuelve crónico o reincidente, lo que quiere decir que los trastornos –localizados exclusivamente en las manos– persisten durante más de 3 meses o aparecen más de dos veces al año a pesar de un tratamiento dermatológico adecuado y una buena aceptación del medicamento por parte del paciente. Este tipo de eccema parece darse de manera más frecuente en personas de edades inferiores a 40 años. Sin embargo, la edad no está considerada un factor de riesgo. De la misma manera que tampoco lo es el sexo. La preponderancia de mujeres afectadas de dermatosis en peluquería o de hombres en el ámbito de la construcción se explica sencillamente por la alta representación de unas y otros en dichas profesiones respectivamente. Por otra parte, diversos estudios demuestran que la aparición de episodios de eccema (1) durante la infancia, del mismo modo que la dermatitis atópica (2) favorecen la vulnerabilidad a desarrollar más tarde un eccema crónico de las manos.

Eccema de las manos, una causa frecuente de baja laboral
Dada su localización en las manos, “herramienta” básica en numerosos oficios, el eccema crónico tiene repercusiones profesionales importantes. “Los pacientes sufren grandes impedimentos para llevar a cabo sus trabajos. Aunque el primer tratamiento consiste en evitar la causa del eccema, no siempre es fácil plantearse un cambio de profesión”, reconoce el Dr. Halioua. Razones confirmadas por los resultados de un estudio realizado en 10 centros de Europa según los cuales un 28% de los pacientes que sufren una forma crónica es incapaz de trabajar, un 12% ha estado de baja laboral durante más de 12 semanas (3) y un 8% se ha visto obligado a proceder a una reconversión profesional (4).

Por otra parte, la evicción de la causa de eccema no garantiza, ni mucho menos, la curación. El eccema crónico de las manos continua evoluciona en la mayoría de los casos llegando incluso a causar una gran sentimiento de angustia en los pacientes. “Las manos son elementos esenciales de expresión y comunicación. El eccema de las manos no es únicamente un problema de manos, sino que, además del dolor y las molestias físicas, tiene un gran impacto psicológico, económico y social en la vida de los pacientes, quienes deben acudir lo antes posible a los profesionales sanitarios y servirse de las diferentes “armas” terapéuticas que estos tienen a sus disposición.

•Los dermocorticoides son los tratamientos diagnosticados en primer lugar. “En algunos casos, se obtiene una respuesta inmediata. Sin embargo, entre el 2 y el 4% de los casos se observa una respuesta moderada con recaídas. Es decir, una resistencia al tratamiento”, informa el dermatólogo.
•Los inmunosupresores tópicos pueden prescribirse como segunda opción, a pesar de que los estudios existentes hasta el momento no permiten determinar la durabilidad de la eficacia de estos tratamientos, explica el especialista.
•La fototerapia (en especial la Puvaterapia y la fototerapia UVB) ayuda a que el eccema remita al menos parcialmente entre un 30 y 40% de los casos. Además, el 30% de las personas tratadas responden de manera excelente (5). Problema: el tratamiento, un tanto fastidioso, debe seguirse con mucha disciplina, lo que no siempre es fácil.
•La alitretinoína, una nueva molécula descubierta en 2008. Se trata del primer tratamiento por vía oral aprobado y autorizado en el mercado para el tratamiento del eccema crónico severo de las manos en adultos. Comercializado por el laboratorio Almirall (previo acuerdo con los laboratorios Basilea Pharmaceutique) bajo el nombre de Toctino™, este derivado de la vitamina A ha probado su eficacia en diversos estudios (6,7) alcanzando un porcentaje de éxitos del 65% en seis meses en la remisión del eccema y en su desaparición. En pacientes que experimentaron una recaída tras los primeros resultados positivos, se procedió a una segunda cura con resultados alentadores en el 80% de los casos, explica el Dr. Halioua. Este medicamento, indicado en casos de eccema severo crónico resistentes a los dermocorticoides, exige que “se tomen precauciones antes de ser prescrito debido a las contraindicaciones que presenta en mujeres embarazadas. Aun así, no podemos sino agradecerle la clara mejoría que supone en el tratamiento del eccema severo crónico de las manos para el que no disponíamos de nada”.
Consejos para la limpieza de las manos
- No lavarse nunca las manos con detergentes agresivos o irritantes como la lejía, los agentes tensioactivos como los lavavajillas en polvo, o con disolventes como la gasolina blanca.

- Utilizar productos de higiene diaria indicados para el cuidado de pieles sensibles y atópicas como jabones grasos o productos emolientes.

- Lavarse las manos con agua tibia y evitar en la medida de lo posible el agua caliente que agrava la irritación.

- Secarse las manos sin frotar para evitar el roce y el desgaste de la piel.

Protege tus manos del frío en invierno, aplícate cremas o pomadas emolientes lo más hipoalergénicas posible y usa guantes de protección en caso de tener que manipular productos irritantes. Eso sí, evita ponértelos mucho tiempo seguido y límpialos por dentro con regularidad.
Fuente:Yahoo.
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