viernes, 17 de junio de 2011

Fosfatidilcolina: la sustancia de la delgadez y la belleza


Doctora María Alejandra Rodríguez Zía – MN 70.787

Médica Clínica UBA / Endocrinología UBA

http://www.medicina-biomolecular.com

Propia del organismo, forma parte de todas las membranas celulares y es la molécula más importante que le da flexibilidad a cada célula. Si bien todos nacemos con ella, con el tiempo se pierde y es una de las causas del envejecimiento. La buena noticia es que hay alimentos que la contienen. Qué comer

La fosfatidilcolina da la turgencia y elasticidad que tienen los bebés, tanto en la piel como en los músculos, tendones y cerebro. Por el contrario, si la células pierden fosfatidilcolina se transforman en rígidas lo cual justifica la pérdida de todas las funciones que tiene el cuerpo humano por envejecer.

Todos nacemos con fosfatidilcolina dado que se sintetiza en nuestro cuerpo, pero también es necesario que la comamos para que no se desgaste. Los alimentos que más la contienen son la yema del huevo, la soja y el girasol.

La leche materna contiene fosfatidilcolina pero la madre debe de consumir los alimentos correctos para que esta molécula llegue al bebé. No olvidemos que es fundamental en el desarrollo del cerebro fetal y del recién nacido.

Los adultos estamos cada vez peor nutridos. ¿Será por esto que tenemos mayor incidencia de enfermedades cardiovasculares y cerebrales?

Para consumir como suplemento la fosfatidilcolina es ideal tomarla en forma sólida, granulada con yogur, sopas cremas, ensaladas, o granola. Con una cucharada de té por día de lecitina de soja -que contiene el 80% de fosfatidilcolina- es suficiente.

Su incidencia en el tratamiento de la obesidad

La obesidad es una enfermedad en el 95% de los casos producida por el medio ambiente. Para tratarla es fundamental ayudar al paciente a cambiar sus hábitos alimentarios y sedentarios, que están en contra de la civilización en la que vivimos.

Siempre la obesidad se complicará y traerá consigo enfermedad del hígado graso, aterosclerosis, cálculos biliares, diabetes e infartos.

Dentro del tratamiento de la obesidad, la fosfatidilcolina dada en forma oral cumple un rol importante dado los mecanismos de acción ya descriptos.

Como novedad médica la fosfatidilcolina se puede utilizar junto con otras moléculas diluyentes en forma endovenosa cuando el paciente ya tiene una aterosclerosis muy avanzada, como tratamiento coadyuvante a la cirugía cardiovascular (by pass, angioplastia, colocación de stend).

Las muchas cualidades de esta sustancia propia de nuestro cuerpo y de los alimentos no es difundida para la salud como sería debido; sólo se difundió para el comercio de la estética usando su función de matar tejido graso, pero esto tiene sus riesgos dado que mata las células grasas desde la piel liberando ácidos grasos a la sangre, que pueden empeorar un hígado graso, y también hay trabajos científicos que muestran que por esta vía puede llevar a procesos inflamatorios incluso cáncer.

A mi criterio esta noble sustancia debe ser empleada para dar salud y no estética.

En muchos países el uso de la fosfatidilcolina se llegó a prohibir. Por ejemplo en Brasil, se mal utilizó en estética para degradar la grasa subcutánea con propósitos comerciales. Esto llevo a graves efectos adversos y, por esta razón se tuvo el criterio de prohibir su uso.

En la Argentina aún es permitido su uso en medicina estética, colocando la asociación de fosfatidilcolina con desoxicolato de sodio en forma subcutánea en áreas de tejido graso, como abdomen, glúteos, muslos, papada.

Su indicación es estrictamente en personas que tienen normo peso. Está contraindicada en obesidad y en muchas otras patologías. El profesional que lo administra debe de conocer sus efectos adversos, debe estar entrenado en su uso porque puede producir úlceras que lleguen de la piel hasta el músculo. En el 100% de los casos el paciente tiene dolor, ardor, y rubor, dado que se produce la muerte de células proceso, que requiere de un tiempo de cicatrización.

Hay un contrasentido extendido en la medicina estética de realizar estos tratamientos sin tener en cuanta los hábitos alimentarios y de actividad física del paciente. Se venden tratamientos para reducir zonas del cuerpo con adiposidades no deseadas, y luego la paciente continúa comiendo de una manera nociva y estos tratamientos como mínimo son inútiles y muchas veces adversos.

Lo más importante para la reducción de peso es la visión integral del paciente, comenzando desde su mente para que pueda gobernar sus hábitos alimentarios y de actividad física, luego corregir las complicaciones que ya pudiera tener por obesidad, por ejemplo aterosclerosis, hígado graso, cálculos biliares, etc. Y luego que el paciente logró satisfacer los requerimientos de salud con una composición de grasa y músculo normales en su cuerpo, recién allí comenzar un tratamiento de estética.

Como en tantos rubros en el mundo, en el rubro salud estamos en el reino del revés y la generalidad es que las cosas se realicen con objetivos comerciales sin priorizar tratamientos integrales y efectivos destinados a la prevención de la salud.

Fuente:Saludable
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