jueves, 9 de junio de 2011

EL ORIGEN DE LAS MALDICIONES

La Biblia dice: Y vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te perseguirán, y te alcanzarán hasta que perezcas; por cuanto no habrás atendido a la voz de Jehová tu Dios, para guardar sus mandamientos y sus estatutos, que él te mandó (46) y serán en ti por señal y por maravilla, y en tu descendencia para siempre. Deuteronomio 28: 45. 46. Vemos que hay muchas maldiciones que hemos heredado o lo que se llama maldiciones generacionales que debemos ser liberados y cancelarlas. Todos saben lo que hizo el pecado de Adán y Eva en el jardín del Edén, ellos trajeron sobre la humanidad una maldición que vivimos todavia hoy. El Señor pronunció especificamente maldiciones relacionadas con la mujer, el hombre y la serpiente, veamos lo siguiente en

Génesis 3:


1. La mujer: Tendria dolor al tener sus hijos y fue puesta bajo la autoridad de su marido

2. El hombre: En representación de la humanidad fue separado del árbol de la vida, la tierra fue maldita con espinos y abrojos y la tendra que trabajar con dificultad hasta la muerte

3. La serpiente: Se tendria que arrastrar y habría enemistad entre ella y la mujer y su desendencia

Citas bíblicas (1) Génesis 3: 16. (2) Génesis 3: 17.-19. (3) Génesis 3: 14. 15.


Esto es una prueba bíblica para los que dudan que las maldiciones generacionales no son ciertas y es claro que nos siguen hasta el día de hoy. Los resultados o efectos de esas maldicones son los siguientes

1. Muchas bendicones perdidas

2. Capacidades limitadas

3. Fué reducida la posición delante de Dios

4. La calidad de vida fué afectada

5. El pecado y la maldad se apoderaron del mundo

6. Satanás fue declarado principe de este mundo

Jesucristo rompe esa maldión pero cada uno de nosostros tiene que elegir entre la bendión o maldición:

He aquí yo pongo hoy delante de vosotros la bendición y la maldición (27) la bendición, si oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, que yo os prescribo hoy (28) y la maldición, si no oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, y os apartareis del camino que yo os ordeno hoy, para ir en pos de dioses ajenos que no habéis conocido. Deuteronomio 11: 26.-28. Luego el Todo- Poderoso sigue diciendo; A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia (20) amando a Jehová tu Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole a él; porque él es vida para ti, y prolongación de tus días; a fin de que habites sobre la tierra que juró Jehová a tus padres, Abraham, Isaac y Jacob, que les había de dar. Deuteronomio 30: 19. 20.

Las maldiciones generacionales también se les dice cautiverio generacional estas maldiciones puede discernirse observando los patrones de conducta pecaminosa que se repeiten de generación a generación. Vemos generaciones de abuso, adiccion, odio, supertición, miedo, orgullo, manipulación, rechazo, perverciones sexuales, creencias religiosas falsas, brujeria, rebelión, ect. La Palabra de Dios dice; Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: ¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad (7) que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado; que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, hasta la tercera y cuarta generación. Exodo 34: 6. 7.


En la Biblia encotraremos muchos versículos iguales porque todo aquél que se revela contra la palabra de Dios y deliberadamente continua en pecado esta expuesto al cautiverio generacional. Como la maldición del pecado original Dios ha provisto de una via de escape atravez de la liberación y la sanidad interior. Para los que dudan de que las maldiciones siguen de generación a generación Dios ha provisto mas pruebas bíblicas y una de ellas es la maldición que Josué dijo sobre Jericó, veamos lo que eseña la Biblia.

La maldición de Josué sobre Jericó


En aquel tiempo hizo Josué un juramento, diciendo: Maldito delante de Jehová el hombre que se levantare y reedificare esta ciudad de Jericó. Sobre su primogénito eche los cimientos de ella, y sobre su hijo menor asiente sus puertas. Josué 6: 26. Después que los israelitas había destruido Jericó Josué pronuncio esta maldición sobre la persona que construyera esta ciudad nuevamente. Esta maldición se cumplio quinientos años después en el reinado del rey Acab en Israel, 5 generaciones después. En su tiempo Hiel de Bet-el reedificó a Jericó. A precio de la vida de Abiram su primogénito echó el cimiento, y a precio de la vida de Segub su hijo menor puso sus puertas, conforme a la palabra que Jehová había hablado por Josué hijo de Nun. 1 Reyes 16: 34. El pastor Derrek Prince hace el siguiente comentario referente a esta maldición;

“Este es un vivo ejemplo de las fuerzas invisibles que obran constantemente en la historia humana y que son omitidas con tanta frecuencia. ¿Cuantos historiadores seculares hoy cuando describen este incidente buscan el origen de la muerte de estos dos jovenes en las palabras dichas por un siervo de Dios quinientos años antes?” Las maldiciones generacionales son ciertas y estan comprobadas bíblicamente.

Algunas maldiciones generacionales


1. Idolatría:

Maldito el hombre que hiciere escultura o imagen de fundición, abominación a Jehová, obra de mano de artífice, y la pusiere en oculto. Y todo el pueblo responderá y dirá: Amén. Deuteronomio 27: 15.


2. No honrar a los padres:

Maldito el que deshonrare a su padre o a su madre. Y dirá todo el pueblo: Amén. Deuteronomio 27: 16.


3. Tener relaciones sexuales con animales:

Maldito el que se ayuntare con cualquier bestia. Y dirá todo el pueblo: Amén. Deuteronomio 27: 21.


4. Relaciones sexuales con familiares, como la suegra, hijo, hija la mujer del padre ect.:

Maldito el que se acostare con su hermana, hija de su padre, o hija de su madre. Y dirá todo el pueblo: Amén. (23) Maldito el que se acostare con su suegra. Y dirá todo el pueblo: Amén.


5. Adulterio:

Le dará, pues, a beber las aguas; y si fuere inmunda y hubiere sido infiel a su marido, las aguas que obran maldición entrarán en ella para amargar, y su vientre se hinchará y caerá su muslo; y la mujer será maldición en medio de su pueblo. Números 5: 27.


6. Relaciones homosexuales y lesbianas:

Si alguno se ayuntare con varón como con mujer, abominación hicieron; ambos han de ser muertos; sobre ellos será su sangre. Levítico 20: 13.

No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones. 1 C0rintios 6: 9.


7. Relaciones sexuales durante la menstruación:

Cualquiera que durmiere con mujer menstruosa, y descubriere su desnudez, su fuente descubrió, y ella descubrió la fuente de su sangre; ambos serán cortados de entre su pueblo. Levítico 20: 18.


8. Hijos fuera del matrimonio:

No entrará bastardo en la congregación de Jehová; ni hasta la décima generación no entrarán en la congregación de Jehová. Deuteronomio 23: 2.

9. Robar a Dios:

¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas. (9) Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado. Malaquías 3: 8. 9.

10. Llevar objetos malditos a la casa:

Las esculturas de sus dioses quemarás en el fuego; no codiciarás plata ni oro de ellas para tomarlo para ti, para que no tropieces en ello, pues es abominación a Jehová tu Dios; (26) y no traerás cosa abominable a tu casa, para que no seas anatema; del todo la aborrecerás y la abominarás, porque es anatema. Deuteronomio 7: 25. 26.

11. Toda práctica del ocultismo:

Y la persona que atendiere a encantadores o adivinos, para prostituirse tras de ellos, yo pondré mi rostro contra la tal persona, y la cortaré de entre su pueblo. Levítico 20: 6.


12. Asesinato:

Maldito el que hiriere a su prójimo ocultamente. Y dirá todo el pueblo: Amén. Deuteronomio 27: 24.

Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él. 1 Juan 3: 15.

13. Pervertir o cambiar el evangelio de Cristo:

Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. (9) Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema. Gálatas 1: 8. 9.


14. Maldecir o ser rebelde a la autoridad:

Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. (2) De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos. Romanos 13: 1. 2.

15. No perdonar:

Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; (15) mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.

Manteo 6: 15. 16.

16. No dar la gloria a Dios:

Si no oyereis, y si no decidís de corazón dar gloria a mi nombre, ha dicho Jehová de los ejércitos, enviaré maldición sobre vosotros, y maldeciré vuestras bendiciones; y aun las he maldecido, porque no os habéis decidido de corazón. Malaquías 2: 2.


17. Impedir que otros oigan, crean y busquen a Dios:

Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad Romanos 1: 18.


18. Buscar la venganza uno mismo:


Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo. (31) ¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo! Hebreos 10: 30. 31.


19. Pecar deliberadamente:

Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, (27) sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. (28) El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. (29) ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia? Hebreos 10: 26.- 29.


20. No creer en Cristo como Salvador personal:

El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. Juan 3: 18.
FUENTE:Palabra de Fe.
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