viernes, 17 de junio de 2011

El LIBRO DEL APOCALIPSIS V


¿Qué significan los sellos?

Aquí tenemos, pues, la explicación de los símbolos de Apocalipsis 6, la clave que descifra la revelación de los sellos.

Esta trascendental profecía dada en el monte de los Olivos, está consignada en Mateo 24, Marcos 13 y Lucas 21. En ella Jesús bosquejó, en lenguaje simple y claro, siete cosas que habrían de ocurrir. Aquí Jesucristo, el Revelador, manifiesta el verdadero significado de los siete sellos que cubren toda la profecía del libro.

Ahora, por medio del evangelio de Mateo, enterémonos de las primeras cuatro etapas de los sucesos que predijo Jesús.

"Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe. Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán. Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores" (Mateo 24.4-8).

¡AQUÍ, EN SÍNTESIS, SE DA UN RESUMEN DE LAS NOTICIAS MUNDIALES DESDE EL AÑO 31 DE NUESTRA ERA HASTA AHORA!

Nótese este principio consistente: Una vez que se inicie una condición predicha por Jesús, permanece continuamente hasta su segunda venida.

Es menester que observemos un principio fundamental que se desprende de esta profecía de Mateo 24, y del capítulo sexto del Apocalipsis. Ocurrirán siete acontecimientos sucesivos; por ejemplo, la primera condición que Jesús predice es la de los FALSOS MAESTROS que habrían de extraviar y engañar, no a unos pocos, sino a ¡muchos!

Tal predicción empezó a cumplirse casi inmediatamente. El apóstol Pablo escribió acerca de ello expresando que ya en esa época el espíritu de iniquidad había empezado a obrar. Y tal espíritu no ha cedido; por el contrario, ha cobrado intensidad de tal manera que ya ha logrado influenciar al mundo entero, el cual, como claramente fue profetizado, habría de ser engañado y extraviado respecto de las verdades de Dios consignadas en la Biblia.

Como la ignorancia de la Palabra de Dios y sus leyes acarrea guerras, la siguiente condición profetizada fue guerras y rumores de guerra. Ciertamente, en aquellos días hubo guerras, pero en lugar de cesar, estas han ido aumentando progresivamente y cada vez son más terribles y más destructoras, hasta que en la actualidad encaramos el interrogante de si la vida humana puede sobrevivir otra guerra, que de librarse, será con armas nucleares. Sí, como lo afirman las Escrituras con toda veracidad, el pecado y los hombres pecaminosos, van de mal en peor, degenerando y no mejorando, como el hombre quiere creer.

Jesús clasificó estos cuatro sucesos de la siguiente manera:

Primero: falsas enseñanzas acerca de Cristo, desvirtuando y derogando su verdadero evangelio.

Segundo: guerras, que en la crisis del fin de esta era habrían de convertirse en guerras mundiales, nación contra nación y reino contra reino. Estamos ahora en la segunda tregua entre guerras mundiales.

Tercero: hambres.

Cuarto: pestilencias o epidemias, que vienen como consecuencia del hambre y la guerra.

¡En esto precisamente nos encontramos ahora! Este es solamente el principio de los COLOSALES EVENTOS PROFETIZADOS PARA ESTE SIGLO XX.

Las dos primeras guerras mundiales ocurrieron ya, y los rumores de guerras persisten por todas partes. Lo que acudirá luego a la tierra, será el hambre, las enfermedades, epidemias y la Tercera Guerra Mundial, ¡todo ello en tan azarosa magnitud, cual este mundo jamás ha soñado ni imaginado siquiera!

Pero comparemos ahora lo anterior con los primeros cuatro sellos en el capítulo sexto del Apocalipsis. Aquí está La propia revelación de Jesús, explicando en lenguaje claro lo que representan los místicos cuatro jinetes.


La sorprendente comparación

El primero fue un caballo blanco. Muchos, según sus interpretaciones humanas, se han basado en el capítulo 19 del Apocalipsis, donde encontramos la descripción del glorioso retorno de Cristo sobre un caballo blanco, y han cometido el grave error de afirmar que este primer sello ilustra también la segunda venida de Cristo, en virtud de que se menciona un caballo de albo color. Pero la revelación de Cristo indica que el caballo del primer sello escenifica exactamente lo contrario: representa a los que predican un Cristo falso, diferente del Cristo del Nuevo Testamento. ¡Se refiere a esta GRAN IMPOSTURA que ha descendido como negra nube sobre la Tierra para ocultar a los hombres la gloriosa verdad de Dios!

Todas las guerras, no importa su magnitud, son el resultado de la transgresión de la suprema ley espiritual de Dios, la cual Jesús vivió y predicó. La falsa enseñanza que rechaza la LEY y el GOBIERNO de Dios, y respalda o sanciona los caminos y maneras de obrar de los hombres, conduce inevitablemente a la GUERRA; estas son cada vez más temibles y colosales, hasta el grado que ahora es de preguntarse si el mundo podría sobrevivir a otra guerra, si Dios Todopoderoso no interviniese de una manera sobrenatural para evitar el cosmocidio.

El segundo sello describe un caballo rojo - color de sangre - y su jinete; como Jesús lo revela, este representa la GUERRA. "Y salió otro caballo, bermejo; y al que lo montaba le fue dado poder de quitar de la tierra la paz, y que se matasen unos a otros; y se le dio una gran espada" (Apocalipsis 6.4).

El tercer caballo representa el HAMBRE: "Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer ser viviente, que decía: Ven y mira. Y miré, y he aquí un caballo negro; y el que lo montaba tenía una balanza en la mano. Y oí una voz en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario; pero no dañes el aceite ni el vino" (Apocalipsis 6.5-6).

Y cuarto, como secuela de la ola de hambre, surgirán terribles ENFERMEDADES EPIDÉMICAS: "Miré, y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades [el sepulcro] le seguía; y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra" (Apocalipsis 6.8).

He ahí la propia explicación de Cristo acerca de los cuatro misteriosos jinetes. Pero esto nos trae al pavoroso presente. ¡y sólo hemos cubierto el principio de la profecía!

Vayamos ahora al siguiente acontecimiento, que según la profecía, ¡sacudirá al mundo hasta sus cimientos!
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