martes, 17 de mayo de 2011

La grandeza y curiosidades de Gioachino Rossini


” Después del silencio, el que más se acerca a expresar lo inexpresable es la música “. Aldous Huxley

Italia ha sido cuna de grandes músicos, justamente uno de ellos es Gioachino Rossini o Gioacchino Rossini quien nació en Pesaro, Italia, el 29 de febrero de 1792 y muerto en París , Francia, el 13 de noviembre de 1868.

Sin duda, muy conocido especialmente por sus óperas y particularmente, por las bufas cuenta, que todo esto le hizo asumir el “trono” de la ópera italiana en el estética del bel canto de principios del siglo XIX, género que realza la belleza de la línea melódica vocal sin descuidar los demás aspectos musicales.

Se narra, que en el año 1830 y Rossini, con 38 años, decide darse un merecido descanso de la composición y dedicarse, casi por completo, a su verdadera pasión : la gastronomía. Este descanso del que hablamos estuvo acompañado de enfermedades, tanto reales como supuestas, ya que era bastante hipocondríaco, pero nunca lo abandonó un carácter vitalista y supo sacarle sustancia a la vida.

Como anécdota y referencia obligada del apasionamiento que levantaba el tema gastronómico, se dice que en toda su vida lloró únicamente en dos ocasiones: a la muerte de su padre, y cuando se le cayó por la borda del barco un pavo trufado. Situación comprensible, si tenemos en cuenta, que para Rossini la trufa era “el Mozart de las setas”.

Radiciotti, biógrafo y buen conocedor de Rossini, nos cuenta varias anécdotas (Radiciotti 1927):


Una noche, al salir de un concierto al que acababa de asistir el compositor, se acercó una señora.-Maestro-le dijo-, finalmente puedo contemplar esta cara genial, que sólo conocía por retratos! No se puede equivocar: usted tiene el cráneo la joroba de la música.

– ¿Y qué me dice de esta, señora? -Contestó Rossini tocando la barriga-. Usted no puede negar que sea aún más visible y desarrollada. Y es cierto que mi verdadera joroba es la garganta.

Se narra, que en 1864, el Barón Rothschild le mandó como regalo unos racimos de las maravillosas uvas de sus invernaderos, y recibió esta respuesta:

– Gracias! Su uva es excelente, pero no me gusta mucho el vino en pastillas.

El Barón entendió la alusión, y le gustó tanto este divertido comentario, que hizo enviar de inmediato al maestro un tonelete de su mejor Chateau- Lafitte.


El compositor Alberto Lavignac, que conocía perfectamente los vicios de Rossini, le regalaba de vez en cuando una docena de las deliciosas sardinas que se pescan en el Golfo de Gascuña .


El Maestro le dijo un día: “Por favor, no me mande estas cosas el sábado. Sábado, hay siempre mucha gente a la mesa con mí, y yo, cuando tengo las sardinas quisiera comerse solo, pero como soy tan buen marido, tengo que regalar siempre una a Olimpia (su mujer) “.

Se comenta, que Rossini, además de tener muy buen gusto en su paladar, también era un excelente cocinero, gustándole mucho cocinar-sobre todo los macarrones-de los cuales era un apasionado, también lo era del paté de pollo con cangrejos a la mantequilla

En un famoso encuentro con Ludwig Van Beethoven, durante la visita de Rossini en Viena, en 1822, aquel al acabar la conversación dijo a Rossini: “Sobre todo, componga usted muchos-Barberos- “refiriéndose a la más famosa composición de Rossini),

Algunas de sus óperas:


* Aurelino in Palmira (1813) * Il Turco in Italia (1814) * Sigismondo (1814)


* Adelaide di Borgogna, o sea Ottone, re de Italia (1817) * Mosé in Egitto (1818) * Adina, o ll Califfo di Bagdag (1818)
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