lunes, 30 de mayo de 2011

A 50 AñOS DE LA MUERTE DE TRUJILLO



Por Isabel Franco
Un día como hoy en el año 1961, la República Dominicana vió una luz de esperanza cuando los héroes nacionales Salvador Estrella Sadhalá, Antonio Imbert Barreras, Antonio de la Maza, Huáscar Tejeda, teniente Amado García Guerrero, Roberto Pastoriza y Pedro Livio Cedeño, en un complot contra el régimen trujillista deciden poner fin a la vida del tirano.

Los antes mencionados alcanzaron el vehículo en que viajaba Trujillo y lo tirotearon, logrando terminar con la vida del Sátrapa, pero su plan no fue del todo perfecto, porque después que se diera a conocer la noticia de que este estaba muerto los agentes del Servicio de Inteligencia Militar (SIM), se lanzaron a buscar pistas y encontraron a muchos de los integrantes del plan. Casi todos los que participaron en el complot fueron asesinados brutalmente por los seguidores del régimen, incluyendo algunos de sus familiares.

Hoy se cumplen 50 años de este hecho histórico que marcó el inicio de una democracia.
Pero lo más penoso de todo es que cincuenta años despues, hemos avanzado en tecnologías, en infraestructuras, en el crecimiento macroeconómico, pero algunas mentes se han quedado estáticas en ese tiempo posdictadura, aplicando conceptos de una política basada en un discurso generador de violencia.

No se han dado cuenta, que el escenario ha cambiado, pero que las mentes de la mayoría permanecen igual, los pobres más pobres con una dependencia absoluta del gobierno para satisfacer sus necesidades, no se les ha enseñado para que sean agentes de cambio en sus vidas y en sus comunidades.

Se acabó la represión del régimen pero susbsiste la opresión que provoca la desigualdad de oportunidades, la depredación del erario público en manos de algunos que surgieron de estos grupos que fueron oprimidos, y ahora se convierten en opresores.

La labor de construir una mejor nación, que nos corresponde a todos, se le reclama al gobierno como único responsable, incrementando la irresponsabilidad y la indiferencia en los ciudadanos.

El verdadero cambio indefectiblemente deberá comenzar en las mentes de cada uno elevando su nivel de conciencia, proporcionando educación, viendo al ser humano como un ser integral que deberá suplir sus necesidades físicas y espirituales.

Fruto de esta inconsciencia es que hoy viviendo en una democracia y libertad incuestionables, tenemos más muertes violentas que durante la tiranía, la inseguridad ciudadana aumenta a gran velocidad, la droga está destruyendo las familias dominicanas, la delincuencia se agrava, las cárceles llenas y aún continuamos echándole la culpa a los gobiernos, porque no se asume la responsabilidad individual de cada uno.

El estado de deterioro que vive nuestra sociedad mueve a reflexionar y a entender que los cambios que se necesitan, deberán comenzar en la mente de cada dominicano, que debe verse como parte de una nación y responsable de todo lo que sucede en ella.
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