jueves, 28 de abril de 2011

LA HISTORICIDAD DE LA BIBLIA


En una de las tantas charlas con mi hijo hablamos de la historicidad de la Biblia. Yo le decía:--“La Biblia es un libro atípico, no hay otro igual”--. Tiene elementos históricos pero no sigue le secuencia histórica tradicional. La Biblia es un libro que tiene poemas pero no es un libro de poemas. La Biblia es un libro que habla de la vida de muchas personas pero no es una biografía. Ella tiene elementos científicos pero no es un libro de ciencias.

Ella contiene leyes pero no es solo un libro de leyes. Ella contiene hechos de Dios pero también contiene hechos de los hombres. Ella contiene alegorías pero no es un libro de alegorías. La Palabra de Dios tiene registros de muchos nacimientos y muertes pero no es un libro de certificados de nacimientos y muertes, y así podríamos seguir y seguir y no encontrar una definición exacta de acuerdo a los conceptos humanos. La Biblia es mucho más que todo esto, no se la puede encerrar en una cajita y definirla, ni tampoco se puede contener en la mente del hombre, sea este cristiano o ateo.

La Biblia es un regalo de Dios para el hombre, no fué dada a las bestias, ya que estas no la pueden entender.

La Biblia fué dada al hombre para su bien, pero imaginarse que descendió del cielo toda junta en un paquete de regalo, es mucho pedir. Dios es espíritu y de esa manera principalmente se manifestó al hombre, --“Mis palabras son espíritu y son vida”—dijo Jesús.* La Biblia es como todo lo que hace Dios, tiene vida en si misma, es como una semilla que se planta y se hace árbol que dá ramas, hojas y en un momento determinado dá fruto. El fruto es la aparición de nuestro Señor Jesucristo. La Biblia es como el pan, que necesita agua, harina, amasado y tiempo.

La harina, en este caso, representa la acción del hombre y el agua representa la acción de Dios junto con el amasado que representa la interacción de los dos y el tiempo. Así como el pan está para que el hombre lo coma, la palabra está para que la comamos, uno alimenta el cuerpo y la otra al espíritu. Como no pondríamos un pan en un altar para adorarlo, así tampoco la Biblia está para ser adorada en si misma como algunos piensan. Sí, adoramos al que la Biblia señala, y ese es Cristo.

La Biblia es perfecta desde el punto de vista de Dios, no de los hombres. Los japoneses desarrollaron sandías cuadradas. Esto para ellos es perfecto porque las pueden encajonar y cortar a medida, pero no creo que lo sea para la naturaleza. Así el hombre preferiría una Biblia cuadrada que pueda calzar en la caja de sus razonamientos de manera exacta. Pero lo exacto del hombre no es lo perfecto de Dios.

Un día salió una noticia en un diario que contaba la historia de un hombre de campo que en determinado momento fué a la ciudad para hacer un trámite legal, al llegar a la dependencia judicial, le dijeron:-- “Lo lamentamos, no podemos hacer el trámite que nos pide porque usted no existe”--, le señaló el funcionario. Lo que querían decirle era que por algún error el hombre no aparecía en los registros. ¡Legalmente él no existía!

A la vista de todo el mundo eso era un absurdo, como es un absurdo negar la influencia y poder de la Palabra de Dios escrita en millones de personas durante cientos de años. Entonces le dije a mi hijo—“Hijo, no le hagas caso a los críticos y no te enredes en sus pensamientos, ellos no encuentran el certificado de nacimiento de la Biblia según sus criterios, pero ellos mismos van a tener el certificado de nacimiento y un certificado de defunción, pero la palabra de Dios seguirá viviendo y lo hará por siempre”. (Del Libro Charla con Esteban).

Fuente:Ministerio Sanando la Tierra.
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