martes, 8 de marzo de 2011

Al Jazeera: la televisión que cambió el mundo


En la primavera del año 2000, el ex presidente de Egipto, Hosni Mubarak, visitó los estudios de la cadena Al Jazeera en Qatar. Quería conocer la estación de televisión que le había causado tantos problemas. Cuando observó el reducido espacio en el que trabajaban, exclamó: ‘¿todos estos problemas por una caja de cerillas?’

Hugh Miles, un joven reportero británico, escribió un libro sobre la historia de Al Jazeera, la televisión que cambió la manera en que los medios de comunicación ven el mundo árabe y los árabes ven los medios de comunicación, y en él nos muestra algunas curiosidades sobre su creación.

Cuando en 1995 el nuevo emir de Qatar tomó el poder, revolucionó la estructura política y social de este país, y decidió llevar a cabo una sorprendente modernización en el sector periodístico. En 1998 se produjo la abolición del hasta entonces indispensable Ministerio de la Información, acabando con la censura en la radio, prensa y televisión, una acción que impactó no sólo a la población de Qatar (muchos pensaban que se trataba de una broma) sino a varios países de la región. Al Jazeera, que llevaba dos años emitiendo, aprovechó para ampliar sus horizontes, reformar su política editorial y rediseñar su estrategia empresarial; se eliminarían los filtros, se podría informar más y mejor.


La persona que sintonice Al Jazeera a cualquier hora del día, verá a unos presentadores con un aspecto muy parecido a los occidentales. Los hombres llevan traje y las mujeres maquillaje. Todo en Al Jazzera es en árabe clásico, la lengua franca de Oriente Medio. El gran logo de la cadena se impone sobre las imágenes, obligando a todos aquellos que utilicen su material a indicar su procedencia.

Sus reportajes no sólo abarcan aquello que afecta a los árabes, sino también al resto del mundo. Sus corresponsales acuden a donde está la noticia, y en algunos casos, las imágenes se compran a las agencias internacionales. Siguiendo el modelo de la BBC, la cadena posee una amplia gama de programas educativos, y de la misma forma que un día los telespectadores pueden ver un reportaje sobre los refugiados palestinos, en otro momento pueden disfrutar de un documental de la Segunda Guerra Mundial o la película Titanic.

Al Jazeera, desde su fundación, se situó entre el mito y la realidad. La sociedad abierta de Qatar (en comparación con otros países árabes) permitió que esta televisión se desarrollara sin problemas. Pero no hay que confundirse, Al Jazeera es el resultado del liberalismo económico, no de la democracia. Si mañana el emir de Qatar decide que se acabó la fiesta, este medio de comunicación desaparecería.

De momento, los beneficios superan a los disgustos. Desde los atentados contra las Torres Gemelas de Nueva York hasta las revueltas en Egipto, esta televisión mostró una cultura desconocida para el mundo occidental, utilizando sus mismos métodos, técnicas y estilo. Su papel es controvertido, pero fundamental. La historia, esta vez, también se contará en árabe.


Foto: Edificio de Al Jazeera en Qatar (Wikimedia)
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