miércoles, 2 de febrero de 2011

Defensores y opositores Mubarak se enfrentan en El Cairo

EL CAIRO (Reuters) - Manifestantes a favor y en contra del presidente de Egipto, Hosni Mubarak, se enfrentaron en el centro de El Cairo el miércoles, en lo que parecía ser una iniciativa del mandatario para acabar con nueve días de protestas que piden su dimisión.

Algunos manifestantes dijeron que los partidarios de Mubarak eran miembros de las odiadas fuerzas policiales vestidos de paisano, un extremo negado por el Ministerio del Interior. Algunos pasaban entre la multitud montados en caballos, camellos y en carruajes tirados por caballos, blandiendo látigos y palos.

La gente peleaba con los puños, y algunos usaban palos y se lanzaban piedras, mientras las tropas que rodeaban la plaza no trataron de intervenir. Corresponsales de Reuters vieron decenas de heridos. Muchas personas huyeron presas del pánico.

Los enfrentamientos surgieron mientras aumentaba la presión internacional sobre Mubarak y cuando su aliado más cercano, Estados Unidos, le dijo ásperamente que la transición política debería comenzar inmediatamente.

Después de que Mubarak compareciera en televisión el martes por la noche para decir que no se presentaría a la reelección en septiembre, el Ejército dijo a los manifestantes que sus demandas ya habían sido escuchadas y que debían despejar las calles.

Poco después, varios cientos de personas favorables a Mubarak entraron en la plaza Tahrir (Liberación), donde se habían concentrado algunos miles de manifestantes, y estallaron los enfrentamientos, según testigos.

Es el noveno día de protestas en una crisis que estalló la semana pasada por la frustración de la población por la corrupción, la opresión y las dificultades económicas en los 30 años de gobierno de Mubarak.

La coalición opositora, que incluye al Nobel de la Paz Mohamed ElBaradei y la organización islamista Hermanos Musulmanes, respondió a la advertencia del Ejército, convocando más protestas.

La oposición dijo que sólo negociaría con el vicepresidente Omar Suleiman, un ex responsable de inteligencia que fue nombrado el fin de semana, una vez que el presidente Hosni Mubarak abandone el poder.
La oferta de Mubarak de dejar el cargo en septiembre fue su última estrategia en una crisis. El fin de semana remodeló el Gobierno y prometió reformas, pero no fue suficiente para los manifestantes.

Un millón de personas salieron a las calles de las ciudades egipcias el martes pidiendo su dimisión.

PRESIÓN INTERNACIONAL

El respaldo internacional de Mubarak, durante tres décadas un defensor incondicional de la política occidental en Oriente Próximo y denominado un baluarte contra la expansión del islamismo, se ha desmoronado conforme el líder egipcio trataba de mantener el tipo en la crisis.

El presidente estadounidense, Barack Obama, habló con Mubarak por teléfono durante media hora el martes por la noche después de que el presidente, de 82 años, anunciara su plan de dimitir en septiembre.

"Lo que está claro y lo que indiqué esta noche al presidente Mubarak es que creo que una transición ordenada debe ser significativa, debe ser pacífica y debe comenzar ahora", dijo Obama.

También hubo presión por parte de Turquía, una importante voz diplomática en el mundo árabe. El primer ministro, Tayyip Erdogan, dijo que el plan de dimitir de Mubarak no cumplía las expectativas de la gente y que el cambio debería empezar más pronto que tarde.

Francia, Alemania y Reino Unido también pidieron una transición rápida.

Desde Arabia Saudí llegaron unas pocas palabras de aliento, un país considerado por muchos analistas como una nación vulnerable a un brote similar de descontento.
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