lunes, 24 de enero de 2011

Neurociencia, Psicología y Religión


La ciencia que trata del cerebro, Neurociencia, ha experimentado grandes avances en estos últimos años debidos a la conjunción de una serie de factores: por un lado, el avance en las técnicas de imagen cerebral: Resonancia Magnética cerebral, Tomografías cerebrales (PET, SPET) entre las más conocidas, que permiten observar al cerebro en funcionamiento. Y por otro, a la neuropsicología que permite relacionar procesos mentales con estructuras anatómicas cerebrales.

Gracias a estas técnicas, hoy sabemos dónde se almacenan los recuerdos, donde se toman las decisiones y se inhiben los impulsos y estamos aprendiendo lo que significa la conciencia. Todo esto configura lo que se ha llamado el Mapa Cerebral que viene a hacer más cercano lo que ha sido el sueño de los neurocientíficos: relacionar estructuras anatómicas con procesos cerebrales, es decir, saber a dónde llegan los estímulos sensoriales y dónde se originan los movimientos corporales, dónde tienen su sede los sentimientos, dónde se originan las imágenes, dónde se almacena la memoria, y por último dónde se originan los pensamientos.
El libro de Jeeves y Brown nos pone al día en cuanto a los conocimientos actuales en neurociencia y neuropsicología, describiéndonos como se concibe actualmente el funcionamiento de nuestro maravilloso cerebro. Nos explican los niveles de integración de estructuras neuroanatómicas y funciones, los “bucles de acción anidados”, el almacenamiento de información, los procesos cognitivos, etc.

Previamente a darnos a conocer los avances recientes en neurociencia, los autores, nos hacen un recorrido histórico que va desde los médicos y filósofos griegos de la antigüedad hasta los intentos de la frenología en el siglo XIX para aclarar la relación, que pensaban ellos, existía entre el alma y el cuerpo, y entre la configuración del cráneo y el carácter de la persona.

Una vez que nos han resumido con maestría los conocimientos actuales acerca del funcionamiento cerebral, los autores, que se confiesan cristianos, tratan de dilucidar que implicaciones tienen los conocimientos actuales en neurociencia en cuanto al origen de las creencias religiosas en el ser humano, ya que desde una visión materialista se podría pensar que todo radica en el cerebro, y que las creencias, religión, valores, etc. se explicarían meramente como “epifenómenos” o producto de procesos cerebrales sin más.

Debido a lo anterior, y para argumentar frente a las corrientes del materialismo científico en auge, en la última parte de su libro los autores tratan de responder a las siguientes preguntas: ¿La creencia en Dios es innata o adquirida? ¿Existe alguna localización cerebral de la creencia en Dios? ¿Hay bases neurológicas para las creencias religiosas y la moralidad? ¿Se pueden explicar desde un punto de vista neurológico las experiencias religiosas y los éxtasis místicos? ¿Es el ser humano religioso por naturaleza? ¿Dónde radica el libre albedrío y la responsabilidad moral? ¿Es el ser humano la culminación de la creación? ¿Qué es lo que nos diferencia de los animales? ¿El altruismo es privativo del ser humano, o se da también en otras especies animales?

No vamos a adelantar las respuestas que dan, pues eso sería como desvelar el final de la película, sólo decir que en la respuesta a esas preguntas, los autores, no ahorran argumentos extraídos, no sólo de la neurociencia sino también de psicología humana y comparada, de antropología cultural, de sociología, y de teología, demostrando con esto un amplio y profundo conocimiento interdisciplinar.

Para concluir diremos que es un libro pequeño pero enjundioso, muy recomendable para médicos, psicólogos, fenomenólogos de la religión, teólogos, y en general, todos los que están interesados en aclarar qué es la naturaleza humana.

Autor: Raúl García Pérez, Dr. en Medicina (Psiquiatra), profesor de Consejería Pastoral en el Seminario SEUT
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