jueves, 27 de enero de 2011

CUIDADO CON LOS FALSOS MAESTROS


1.LOS FALSOS MAESTROS USURPAN LA AUTORIDAD DE DIOS
La suprema autoridad de la Biblia está establecida por su origen divino y su inspiración (2 P. 1:21). Es la infalible Palabra de Dios, y cumplirá el propósito de Dios (Is. 55:11). Es el fundamento mismo sobre el cual descansan todas las verdades cristianas. Para los seguidores del Señor Jesucristo, la Biblia es la corte final de apelación en todos los asuntos pertenecientes a la fe y la piedad. “Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” (2 Tim. 3:16). La autoridad divina de las Escrituras corrige y refuta toda falsa enseñanza porque no hay autoridad superior o fuente infalible a la cual apelar. Es la Palabra de Dios, y Dios no puede mentir, no puede romper Su promesa y no puede engañar.

Las personas caen en error y pecado graves cuando exaltan su propia autoridad sobre la autoridad de Dios o cuando suprimen la verdad de la Palabra de Dios para promover sus propias agendas autocomplacientes. La religión Católica Romana ha hecho esto al establecer que sus tradiciones y enseñanzas son iguales en autoridad con la Escritura (Catecismo de la Iglesia Católica [CIC], par. 82). De este modo, ha usurpado la autoridad suprema de nuestro soberano Dios, el único que tiene el derecho para regir y determinar los destinos eternos de los hombres. Este error fatal ha abierto las compuertas a otras numerosas herejías mortales, incluyendo: la predicación de otro evangelio, la adoración a un falso Jesús, la compra y venta de la gracia de Dios por medio de indulgencias, la creación de un lugar ficticio llamado purgatorio, el establecimiento de otros mediadores y las oraciones a y por los muertos. Estos errores son fatales porque cualquiera que los esté abrazando, cuando respire su último aliento, experimentará la muerte eterna.

A los católicos que están siendo engañados por estos errores fatales debe decírseles que el mundo ha conocido sólo un maestro infalible. El es el Señor Jesucristo, quien era la personificación de la verdad y cada palabra que El habló era verdad (Jn. 14:6; 17:17). Aquéllos que están buscando la verdad necesitan mirar sólo a Cristo y Su Palabra. La religión Católica se ha corrompido en la misma forma que el Judaísmo se corrompió – siguiendo las tradiciones de los hombres en lugar de la Palabra de Dios (Mr. 7:13). Los fariseos enseñaron mucha verdad, pero al mezclarla con el error, “invalidaron la palabra de Dios”. Nunca debemos olvidar que la Biblia es lo que Dios dice y la religión es lo que el hombre dice que Dios dice.

2. LOS FALSOS MAESTROS DISTORSIONAN LA PERSONA DE CRISTO

Jesucristo es el hombre perfecto de Dios y el Dios perfecto del hombre. El es el Sumo Sacerdote perfecto que se ofreció a Sí mismo – el sacrificio perfecto – una vez por los pecados de Su pueblo. Esta única ofrenda por el pecado ha perfeccionado para siempre a los santos (Heb. 10:14). Por esta razón no hay más ofrendas por el pecado (Heb. 10:18). La deuda eterna del pecado del creyente fue pagada en su totalidad y su redención fue asegurada cuando Dios levantó a Jesucristo de entre los muertos (Ro. 4:25). ¿Habría falsos maestros que negarían esto y se robarían la gloria y el honor de nuestro Salvador?

Sí, Pablo incluso nos advirtió que algunos vendrían predicando a otro Jesús. Ellos ofrecerán un Jesús falso “al quien nosotros (los apóstoles) no hemos predicado” (2 Cor. 11:4). Muchos de estos falsos maestros son Católicos Romanos que predican un “Jesús” que no salva a los pecadores completamente y para siempre. Ellos dicen que los Católicos deben hacer su parte expiando y haciendo satisfacción por sus propios pecados por medio de las penitencias (CIC, 1459). De esta forma, alcanzan su propia salvación por medio de buenas obras (CIC, 1477). El Jesús católico ofrece vida condicional, no vida eterna (CIC, 1035). Se dice que este falso Cristo regresa físicamente a los altares católicos más de 200,000 veces cada día para ser una ofrenda por el pecado por los vivos y los muertos (CIC, 1367).

Los católicos deben ser advertidos de las consecuencias de no conocer y de no creer al verdadero Jesús. Esto fue aclarado por Jesús cuando dijo: “si no creéis que Yo Soy, en vuestros pecados moriréis” (Jn. 8:24). Siempre que la religión rechaza la autoridad de Dios, crea “otro Jesús”, lo cual conduce a “otro evangelio”. ¿Por qué? Porque siempre que se niega la suficiencia de Cristo, se debe elaborar otro evangelio para instruir a las personas lo que deben hacer para ser salvas.


3. LOS FALSOS MAESTROS PERVIERTEN EL EVANGELIO DE CRISTO

El Evangelio es la gozosa proclamación de la obra redentora de Dios por medio de Jesucristo, quien salva a Su pueblo del castigo, poder y, finalmente, la presencia del pecado. Es el único mensaje de redención y el mismo mensaje para cada generación (Ef. 4:4-6; Ap. 14:6). Dado que el Evangelio es acerca de un Salvador, es exclusivo y, por lo tanto, declara que todas las otras fe y religiones son falsas (Jn. 14:6; Mt. 7:13-14). Este glorioso Evangelio declara que la salvación es totalmente de gracia y que aquéllos que le añaden cualquier cosa se encuentran condenados (Gá. 1:6-9). No es de extrañar que la perversión más popular del Evangelio es la mentira fatal que las buenas obras o la rectitud inherente son necesarias para apaciguar a un Dios santo. Cada religión en el mundo perpetúa esta mentira del diablo. Sin embargo, la mentira más antigua y más letal de Satanás es, “ciertamente no morirás” (Gn. 3:4). Esta mentira todavía se propaga en el catolicismo (CIC, 1863).

¿Por qué querría cualquier líder religioso distorsionar el glorioso Evangelio de gracia? La razón principal es controlar a las personas manteniéndolas cautivas en esclavitud legalista. Es por esta razón que el Señor Jesús dio la marca de un verdadero discípulo. El dijo, “Si vosotros permaneciereis en Mi palabra… y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Jn. 8:31-32). Las personas en esclavitud religiosa sólo pueden ser puestas en libertad cuando vienen a un conocimiento de la verdad que se halla en la Escritura.

El catolicismo romano no está solo en pervertir el Evangelio de Dios. Hay muchos cultos y sectas protestantes que hacen lo mismo. El Catolicismo, sin embargo, no sólo engaña a su pueblo con un falso evangelio, sino que tontamente condena a aquéllos que creen el verdadero Evangelio. Más de 100 condenaciones del Concilio de Trento son pronunciadas sobre los cristianos que creen que el Señor Jesús es suficiente para salvar a los pecadores completamente y para siempre. El “evangelio” católico enfatiza lo que el hombre debe HACER para ser salvo, en lugar de lo que Cristo ha HECHO. Esto incluye la necesidad de hacer buenas obras (CIC, 2016), recibir los sacramentos (1129), asistir a misas meritorias (1405), guardar la ley (2068), comprar indulgencias (1498) y el purgatorio (1030).

Fuente> Una Voz en el desierto.
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