sábado, 4 de septiembre de 2010

TESTIMONIO SOBRE RAUL VILA

Por Milton Ray Guevara

En Samaná, junto a Iraima Elizabeth, recibí un correo de Milton François. Vila tuvo un accidente.

Raúl Luis era alegre, sencillo, respetuoso, educado, de gustos refinados, no ostentador y vivió permanentemente una experiencia de Dios. Milton François, su compañero de siempre, por su BB solicitaba sangre para Vila. Horas antes este había salido de una eucaristía matrimonial; como de costumbre, cuando manejaba no tomaba alcohol, se sentía contento de haberle prestado a la novia de un amigo el Ferrari de su hermano para ir a la iglesia.

La voz serena, adolorida y esperanzada de doña Perla decía “Te pedí Señor valor para hablar, te llevaste uno de mis dos tesoros, no te recrimino, no dudo en mi fe”. Monseñor De la Rosa y Carpio, Monseñor Benito Ángeles, el padre Jorge Rojas y el padre Kennedy, vicario de la parroquia San Antonio de Padua, concelebraban la misa.

La sensibilidad estaba en el aire, Milton François me acompañó, el templo repleto de quienes demostraban así, identificación con una familia digna, laboriosa, solidaria, de fortuna bien habida y de entrega permanente al Señor.

Mientras los cánticos se elevaban en la parroquia y el recuerdo de Vila se hacía más presente, batallé con dos lágrimas que finalmente surcaron mi rostro: por Vila y como llanto anticipado por la muerte de mis hijos, que Dios mediante, será después de la mía. El padre Jorge dijo “Raúl Luis fue un joven comprometido con la iglesia, de vida cristiana y sacramental”. Vila formó parte de la promoción Providens 2004 del colegio Loyola, la filosofía ignaciana, “En todo Amar y Servir”, le hizo crecer en la fe y en la acción social.

Sorprende en un joven la expresión “Quien comienza por ser capaz, termina por serlo”. Curiosamente en el mes de su muerte, siete años antes, el 31 de agosto de 2003 en un retiro escribió: “Jesús Palabra: Me comprometo hoy contigo, y te pido ayuda.

Ayuda para cumplirte mi compromiso y promesa. Sé lo que significa esto, sé que es necesario un cambio. Pero para ti Señor todo lo hago, sé que mis pasos son más seguros a tu lado. Te amo. Raúl L. Vila”.

Mi casa de la Maireni y luego en La Citadelle, era la casa de Vila, Hiroshi, Jorge Gross, Luis Alejandro Pérez, Luis Rafael Javier, Eduardo Pesquera, José Suriel, entre otros.

Se debe resaltar que Perla Valdez y Raúl Vila no sólo fueron los excelentes delegados de 3ro. de primaria, sino los tesoreros de la promoción por los padres, mientras que la tesorería por los muchachos fue desempeñada por Fernando García, Milton Francois y Luis Alejandro. En el grupo imperó siempre la alegría y un gran interés por la acción social.

Las enseñanzas del padre Nelson García y del padre Benito calaron hondo en su formación.

El padre Jorge me contó que Vila realizó innumerables horas extras de acción social en Haina, más allá de las 60 horas reglamentarias. Uno de sus últimos testimonios en vida fue buscar a Jorge para que visitasen juntos, en un centro médico, a doña María, la madre de su compañero Carlos Soriano, para orar con ella y darle la unción.
La mañana del domingo trajo la triste nueva: la muerte de Vila. Iraima Elizabeth vino al comedor y me lo comunicó, ella que fue de la primera promoción de señoritas en el Loyola me narró que en el quinto curso de primaria en su cumpleaños, Vila le hizo el primer regalo que recibió de un joven: un CD de Enrique Iglesias. No sé en verdad cómo lo habrá interpretado, pero no lo borró de su mente. Al cumplir sus 15 años la observé bailando con Vila un sabroso merengue, interpretado por la flamante orquesta de Leo Suberví.

Vila murió al tratar de evitar la probable muerte de otros. Sin lugar a dudas era requerido por el padre a su lado, como diría el Arzobispo – obispo– De la Rosa y Carpio “Joven que se fue al más allá, en el momento que Dios eligió, quizá para evitarle sufrimientos posteriores o su alejamiento de la vida cristiana”.

Dios todo lo hace bien. Dios no comete errores. Dios es misericordia infinita. La promoción Providens 2004 está de luto, estamos de luto, sin desesperación. Humanamente lloramos, por la fe sabemos que Vila está a la derecha del Padre. Jesús Palabra, Providens 2004 te ofrendó un compromiso permanente, orgullo de sus compañeros, del colegio, de una familia católica ejemplar y de la juventud dominicana.

Raúl, Perla y Miguel se apretaban las manos mutuamente transmitiéndose la energía de Cristo.

Le expresé mis condolencias junto al entrañable Fernando Villeya. Se cantó el Padre Nuestro; la ceremonia terminaba, Milton Francois lucía abrumado por la tristeza. Se fueron reuniendo los compañeros de “juntadera”, esta vez con Vila diciendo desde el cielo “Hermon ta’ temprano todavía”.
Tomado del Listin Diario.
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