martes, 31 de agosto de 2010

Presentan en el Congreso brasileño un proyecto de ley contra la 'heterofobia'


Acaba de llegar al Congreso Nacional de Brasil un proyecto de ley que convierte en crimen la discriminación por orientación sexual. La persona que “impida o restrinja las demostraciones de afectividad en sitios públicos o privados abiertos al público”, por ejemplo, podrá ser sentenciada a hasta tres años de prisión.

Así que los gay brasileños tienen una buena razón para celebrar, pero no. Las entidades de defensa de los derechos de los homosexuales, todo lo contrario, están molestas.

El proyecto de ley en cuestión trata de la discriminación, en realidad, contra los heterosexuales. Según la propuesta, podrán ser sentenciados a prisión quienes “discriminen a alguien a causa de su heterosexualidad o contra tal persona practiquen actos de coacción o violencia”.

El protector de los heterosexuales es el diputado Eduardo Cunha. El autor del proyecto de ley 7.382/2010 forma parte de la conservadora bancada evangélica del Congreso Nacional. Brasil es un país mayoritariamente católico.

La semana pasada ELMUNDO.es pidió entrevista a Cunha, pero la respuesta fue negativa. Sus asesores dijeron que el diputado se encontraba demasiado ocupado trabajando en su reelección y en la campaña electoral de Dilma Rousseff, la candidata oficialista a la Presidencia de Brasil. Los comicios generales se realizarán el próximo 3 de octubre.

Al presentar su proyecto, el diputado tuvo que redactar un documento en el que explicó sus razones. Cunha recordó que ya existen en Brasil demasiadas leyes que criminalizan la discriminación contra los gay. “Se está creando la impresión de que la afectividad homosexual o bisexual se encuentra en un nivel más elevado que la afectividad heterosexual”, argumentó.

Según el diputado Eduardo Cunha, tienen que ser encarcelados quienes impidan a una persona –tan sólo por sentirse atraído por el sexo opuesto– entrar o permanecer “en cualquier ambiente o establecimiento público o privado abierto al público”. Ello valdría para hoteles, discotecas, bares y restaurantes, por ejemplo.

El proyecto de ley de la “heterofobia” tiene un largo camino por recorrer en la Cámara de Diputados y en el Senado. Los parlamentarios, a lo largo de la tramitación en varias comisiones, podrán aprobarlo o rechazarlo. En la hipótesis de aprobaciones sucesivas, luego tendrá que ser analizado por el presidente de la República, quien podrá sancionarlo o vetarlo. Todo el proceso hasta una aprobación final podrá arrastrarse por años.

La bancada evangélica del Congreso Nacional es famosa por votar en contra de proyectos de ley que autorizan el aborto y la unión de homosexuales, facilitan el divorcio y autorizan las investigaciones con células madre.

Fuente:Gloss Chile Prensa Hispana
Publicar un comentario