martes, 13 de julio de 2010

Los niños están sobrealimentados


Los menores españoles están mal alimentados y toman exceso de comida poco adecuada. El resultado es que el 14% de la población infantil es obesa.

El 14% de nuestra población infantil es obesa y hasta el 30% sufre sobrepeso. Y el problema más grave no es la situación actual sino la tendencia. Las soluciones no son sencillas. El control se debe establecer en la infancia, especialmente a partir de los cinco años, y en la adolescencia. Una de las cosas que deben tenerse en cuenta es que en la primera etapa el niño acepta la autoridad paterna y es donde se le puede ofrecer un modelo alimentario correcto.

Estrategia "Naos"

Este plan del Ministerio de Sanidad y la Agencia Española de Seguridad Alimentaria, que responde a las iniciales de Nutrición, Actividad Física y prevención de la Obesidad, ha puesto en marcha varias medidas. Por ejemplo, las máquinas expendedoras de comidas y bebidas no podrán instalarse en lugares de fácil acceso para los alumnos de Infantil y Primaria, no llevarán publicidad e incluirán productos que favorezcan una dieta equilibrada. El porcentaje de sal en el pan se va a disminuir gradualmente y pasará del 2,2% actual al 1,8%; se reducirá también el contenido en sodio y en grasas de los alimentos. El niño aprende en la familia. Enséñale que comer sano, variado y equilibrado, no es un aburrimiento.

¿Cómo tratar la obesidad?

El Dr. Basilio Moreno, presidente de la Sociedad Española para el estudio de la Obesidad, señala que el primer eslabón es la modificación de los hábitos. No es recomendable, dice, prohibir determinados alimentos por su densidad calórica, aunque sí debe limitarse su consumo. Y como se trata de una época de formación y desarrollo, los grupos alimentarios, las vitaminas y los minerales se deben aportar de forma suficiente y equilibrada. Es prioritario promover la actividad física. No olvidemos que la obesidad se relaciona con el número de horas de televisión que los niños ven al día. La actividad física es parte fundamental en el tratamiento de los niños obesos. El arsenal terapéutico, limitado en la población adulta –dice–, lo está aún más en la población infantil.

¿Y qué podemos hacer?

En su trabajo, las doctoras Varela y García proponen una serie de medidas preventivas, sobre todo en niños procedentes de familias con obesidad:
•Control de peso y dieta de la embarazada en el tercer trimestre.
•Orientación, educación dietética.
•Estimular la lactancia materna.
•En caso de lactancia artificial, usar una fórmula adaptada, la concentración correcta.
•Educación nutricional del niño y de la familia, sobre todo de la madre.
•A partir de los tres años, fomentar la actividad y desaconsejar la televisión.
•Desarrollar programas de educación en materia de nutrición en escuelas y a través de los medios de comunicación.

No es sólo una dieta

Todos sabemos que la obesidad depende de muchos factores. Y que no es sólo cuestión de dieta. Muchos especialistas señalan que se debe estimular la autoestima; porque muchas obesidades podrían corregirse con más facilidad si el niño se siente aceptado por el grupo. Y si se mejora su situación emocional cumplirá mucho mejor aquello que se le diga en materia dietética.

Factor de riesgo

No es una cuestión estética. Como señalan las doctoras Varela y García, además del riesgo coronario, es un factor secundario de peligro por su relación con el colesterol elevado. “El obeso –dicen– produce un 20% más de colesterol que el no obeso. Y los niños obesos suelen tener cifras elevadas del colesterol malo. El riesgo es mayor en aquellos con obesidad androide (abdominal o “de manzana”) que en los de obesidad ginoide (glútea o “de pera”).

Fuente: Diez Minutos.
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