jueves, 3 de junio de 2010

Mujeres que tienen relaciones con sacerdotes piden al Papa eliminar celibato


Ciudad del Vaticano, (EFE).- Varias mujeres italianas que han mantenido o mantienen relaciones amorosas con sacerdotes, han escrito una carta abierta al papa Benedicto XVI en la que aseguran que sus amantes ejercerían mejor su ministerio si estuvieran casados.

En la carta publicada en el sitio "Il dialogo.it", las mujeres explican su difícil vida como amantes de sacerdotes y piden al Papa que considere la supresión del celibato.

"Para alcanzar y ser testimonios eficaces del amor (los sacerdotes) tienen necesidad de reencarnarlo y vivirlo plenamente como la naturaleza lo exige", refiere la carta.

El celibato obligatorio es una "ley humana" que contrasta abiertamente con la experiencia cotidiana de la vida de los sacerdotes, pero la Iglesia lo considera como "voluntad de Dios", dice.

Las mujeres se dirigen al Papa y le preguntan: "¿Por qué todo este sufrimiento en el amor?".

La página web cuenta alguna historia de estas mujeres.

Antonella C. de 41 años, ha dedicado su vida a la parroquia, por tanto no le parecía extraño pasar mucho tiempo con E.C. el sacerdote brasileño con el que dirigía un grupo de jóvenes.

Una noche de junio de 2006, mientras lo acompañaba a la sacristía, el sacerdote la besó.

"Aquella noche le escribí una carta, diciéndole que seguro que había sido error, que debíamos olvidar lo sucedido", cuenta Antonella.

Cuando la noche siguiente se encontraron para aclarar las cosas, él la besó de nuevo.

"Así comenzó nuestra historia que duró dos años y medio", relata.

Don C. iba mucho a dormir a casa de Antonella después de haber realizado sus labores parroquiales.

La mujer cuenta que él insistió en ser presentado al hijo de Antonella como su compañero, no como el párroco local.

"En mi familia todos lo conocían, incluso mi abuela. Eran todos muy amables con él".

Llegó un momento en que el sacerdote brasileño fue descubierto.

"Un sacerdote encontró una carta de Antonella en la casa parroquial y se la entregó a los superiores", narra.

Don C. fue transferido a Roma, no sin antes entregar un anillo de compromiso a la chica seducida y abandonada más o menos como tantas otras que tienen relaciones con hombres casados que prometen dejar a su mujer y por el contrario, dejan a la amante.

Es lo que ocurre a menudo, dice Stefania S. de 42 años, ejecutiva de Roma.

"La mayoría de ellos no están listos para dejar el sacerdocio por una mujer. Mejor tener las dos cosas", aunque el sacerdote de Stefania no fue mas allá de abrazos.

Otra mujer, B., de 40 años, de Toscana, ha contado que mantiene una relación con un sacerdote que "es crítico respecto al conservadurismo de la Iglesia y a la disciplina del celibato obligatorio".

Incluso después de unos meses, cuando el obispo le dio una nueva oportunidad en su carrera no acabó la historia con B.

Para la mujer esta relación "llena los vacíos y las lagunas emotivas" del sacerdote que "nunca ha tenido dudas, si no dramas interiores". EFE
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