jueves, 10 de junio de 2010

ACTITUDES FRENTE AL PECADO.


Hay algunas actitudes que podemos observar, en el aconsejamiento pastoral, en relación con el pecado.

a. Ocultar: mirar el pecado ajeno puede ser índice de ocultar pecados familiares.

b. Transaccionar: son aquellos que aborrecemos en tanto olvidamos las otras que si hacemos.

c. Negar el perdón de Dios: muchas personas luego de confesar sus pecados, sienten que Dios no les ha perdonado. Los errores del pasado vienen, una y otra vez, a sus mentes. “No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” Fil. 3:12-14.

¿Cuál debe ser nuestra actitud práctica ante la realidad del pecado?

1- Dejar el pecado.

2- Mirar el presente.

3. Conquistar el futuro.

El plan de Dios no es perfección instantánea, sino un desarrollo progresivo. Ser como Cristo. Todavía nos falta mucho para ser como El. La vida es ir creciendo. Aquél que comenzó la buena obra la irá completando.

B) CAMINANDO EN SANTIDAD.

Los pecados podemos esconderlos, cargarlos, olvidarlos, justificarlos, etc… Nosotros decimos confesarlos a Dios. Pero El quiere que además, renunciemos, nos apartemos, nos arrepintamos. Por eso, dice el pasaje de proverbios: “El que encubre su pecado no prosperará mas el que los confiesa y se aparta, ese alcanzará misericordia”. La confesión de su pecado debe ser nombre por nombre, debe confesarlo en voz alta y a Cristo. Yo lo confieso y lo reconozco, porque El es fiel y justo para perdonarme, (1 Juan 1:9). Pero me aparto, me arrepiento, eso es renunciar. Por eso, confesarlo a un hermano espiritual, es señal también, de que hemos renunciado. NO HAY NADA OCULTO QUE NO SALGA A LA LUZ.

Los corintios tenían dones, tenían una linda iglesia, gente de dinero y gente pobre, tenían muchas reuniones, pero no pasaba nada en sus vidas, porque había pecado. Cuando en la iglesia hay un creyente que está en pecado se separa la unidad del cuerpo. La carne debe ser crucificada. No podemos vivir en santidad, si estamos viviendo en pecado.

¿Qué es la Santidad?

No es portarse bien.

No es ser recto y honesto.

No es no decir malas palabras o no cometer grandes pecados.

No es tener un profundo conocimiento de la Biblia.

No es orar bien, o fuertemente.

Todo esto es muy loable. Pero santidad es vivir y hacer las cosas que Dios quiere. En otras palabras es obediencia. Vivir y hacer lo que Jesucristo hizo. ¿Esto que voy a hacer lo haría Jesús? ¿Esto lo pensaría Jesús?

No puede haber santidad si no se crucifica la carne. Ser santo es vivir bajo el control del Espíritu Santo. Es una actitud de vida, no porque soy honesto, sino porque mi vida está gobernada por El. Santidad, es una actitud de vida, en las que las 24 horas estoy viviendo consciente de la presencia de Dios, viviendo lo que él quiere. Santidad es reflejar la llenura del Espíritu Santo.

Fuente:Estudios Bíblicos Cristianos.Net
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