martes, 18 de mayo de 2010

A trabajar por un mundo sin SIDA


Más de 33 millones de personas viven con el virus que provoca el SIDA. En el cuarto de siglo transcurrido desde el descubrimiento del VIH, han fallecido más de 25 millones de personas.

Por Rosa Trigo

LOS ESTRAGOS DEL SIDA

Las cifras resultan estremecedoras: Más de 33 millones de personas viven con el virus que provoca el SIDA. En el cuarto de siglo transcurrido desde el descubrimiento del VIH, han fallecido más de 25 millones de personas, una cifra equivalente a la de todos los habitantes de Bélgica y Holanda juntos.

La situación es especialmente grave en los países en vías de desarrollo, donde se producen la mayoría de las nuevas infecciones. En algunas partes del África subsahariana, una de cada cinco personas tiene el virus. Las mujeres y niñas son muy vulnerables porque, con frecuencia, carecen de un control total sobre sus cuerpos y no disponen de un método preventivo que puedan usar sin el consentimiento de su pareja.

Más cerca de nosotros, las tasas de infección por VIH han estado creciendo a un ritmo alarmante en la zona este de Europa.

Aunque el acceso al tratamiento contra el SIDA ha aumentado de manera drástica en los últimos años, estos fármacos que ayudan a prolongar la vida todavía llegan apenas a cuatro de cada diez personas que los precisan. Por cada dos personas que inician dicho tratamiento antirretroviral, otras cinco se infectan por el VIH. Cuando los fármacos están disponibles, deben tomarse de por vida. Estos fármacos han reducido, en gran medida, el sufrimiento causado por el SIDA, pero no pueden poner fin a la pandemia.

UN MODO DE SALVAR MILLONES DE VIDAS

Es evidente que necesitamos contar con mejores métodos para prevenir la propagación del VIH, y ninguna intervención en el ámbito de la salud pública resulta más potente o eficiente frente a las enfermedades infecciosas que las vacunas. Su consecución requiere unas inversiones importantes a lo largo de muchos años, pero las vacunas han salvado millones de vidas tanto en los países en vías de desarrollo como en los industrializados, y están ayudando a controlar más de 20 enfermedades infecciosas en el mundo. Debemos añadir el SIDA a esta lista.

En la búsqueda de una vacuna contra el SIDA, los años de inversión e investigación constante están empezando a dar sus frutos. El progreso a partir de estas innovaciones científicas precisa de la experiencia y los recursos tanto del sector público como del privado. Es crucial contar con un apoyo político y económico sostenido para la investigación y desarrollo de una vacuna contra el SIDA.

Por desgracia, en 2008, los fondos destinados a la investigación en vacunas contra el SIDA descendieron por primera vez en esta década, reduciéndose en un 10% en todo el mundo respecto a 2007. Además, apenas una pequeña porción de toda la financiación para las actividades de investigación y desarrollo relacionadas con las enfermedades se destina a la creación de nuevos métodos para combatir enfermedades que, como el SIDA, afectan principalmente a los países en vías de desarrollo*.

*Seguimiento de los flujos económicos para la investigación en materia sanitaria, Foro Mundial de Investigación en Salud. Noviembre de 2008.
No hay una solución única que vaya a poner fin al SIDA. La lucha contra la pandemia requiere un enfoque integral que abarque el tratamiento, la atención y el apoyo a las personas que viven con VIH, aumentar el acceso a los métodos de prevención existentes para reducir el número de nuevas infecciones, y desarrollar nuevos métodos preventivos como los microbicidas y las vacunas.

La inversión en una vacuna contra el SIDA puede suponer un rendimiento definitivo: poner fin a las nuevas infecciones; lo que salvaría millones de vidas y liberaría enormes sumas de dinero en ayuda para el desarrollo humano.

PROGRESO Y POSIBILIDAD

A lo largo de las dos últimas décadas, la comunidad científica ha aprendido más sobre el VIH y el curso de su infección que sobre cualquier otro virus en la historia. En la actualidad, el campo de las vacunas contra el SIDA está sacando provecho de un flujo constante de adelantos:

Un ensayo clínico realizado hace poco en Tailandia evidenció, por primera vez, que una vacuna experimental contra el SIDA podía reducir el riesgo de infección por VIH en humanos.

La búsqueda mundial de personas que generan anticuerpos capaces de neutralizar un amplio abanico de variantes del VIH dio recientemente sus frutos, con el emocionante descubrimiento e identificación de una nueva diana terapéutica en el virus que puede ser aprovechada por los diseñadores de vacunas.

Los investigadores están estudiando el motivo por el que algunas personas son capaces de controlar el virus durante muchos años antes desarrollar SIDA, y por qué, en raras ocasiones, otras personas han logrado evitar la infección a pesar de verse expuestas de forma repetida al VIH.

Se trata sólo de una muestra de los caminos abiertos actualmente para los investigadores de todo el mundo. No obstante, el desarrollo de una vacuna contra el SIDA es algo más que una cuestión científica. Precisa de una implicación activa y un compromiso sostenido por parte de las comunidades, gobiernos, artífices de políticas, empresas y mundo académico.

INNOVACIÓN E INCLUSIÓN

El SIDA golpea con más dureza en algunos de los lugares más pobres del mundo, países que, por lo general, carecen de recursos para convertir la investigación en una solución. La colaboración es la respuesta.

La Iniciativa Internacional por una Vacuna contra el SIDA (IAVI) trabaja con gobiernos, empresas, el ámbito académico y la sociedad civil para desarrollar una vacuna contra el SIDA. IAVI fue fundada en 1996 y constituyó el primer Partenariado de Desarrollo de Producto (PDP) en abordar una enfermedad que afectaba de forma desproporcionada a los pobres del mundo.

Además de llevar adelante un programa mundial de investigación y desarrollo, IAVI tiene el compromiso de promocionar la educación sobre el SIDA en todo el mundo, conseguir la participación de las comunidades en la prueba de las candidatas a vacunas y mejorar la capacidad de investigación clínica en el mundo en vías de desarrollo. Los programas de IAVI refuerzan los vínculos entre las comunidades, los gobiernos nacionales, los investigadores, los medios de comunicación y las personas afectadas por el VIH.

Una década atrás, sólo se habían realizado ensayos de vacunas contra el SIDA en seis países y sólo dos de ellos estaban en el mundo en vías de desarrollo. En 2009, dieciséis países en vías de desarrollo han tomado parte en 48 ensayos clínicos de vacunas contra el SIDA, lo que refleja el impresionante aumento de las capacidades locales. IAVI y sus socios estuvieron implicados de forma directa en 12 de estos ensayos en seis países en vías de desarrollo.

Un principio fundamental de IAVI es que, una vez desarrollada una vacuna contra el SIDA, ésta debería distribuirse con rapidez y al menor precio posible entre las personas que viven en los países en vías de desarrollo, donde la pandemia es más grave. En consonancia, en sus negociaciones con los socios de colaboración, IAVI se asegura de que dichas condiciones se incluyan con antelación en los acuerdos.

CONSTRUYENDO PARA EL FUTURO

Aunque el objetivo definitivo del esfuerzo en investigación y desarrollo de vacunas contra el SIDA es conseguir una vacuna eficaz, el trabajo también genera beneficios adicionales, sobre todo en los países en vías de desarrollo.

Los voluntarios que participan en los ensayos de vacunas contra el SIDA pueden acceder a servicios de atención sanitaria, especialmente la realización voluntaria de counselling y pruebas del VIH. A través de los ensayos y estudios sobre el VIH, IAVI y sus socios han proporcionado estos servicios a más de 100.000 personas en África.

Los voluntarios en los estudios de vacunas contra el SIDA aprenden prácticas seguras y pueden acceder a métodos de prevención para reducir su riesgo de exposición al VIH. Los ensayos clínicos no exponen a los participantes al virus y las vacunas experimentales no pueden provocar infección. Sin embargo, si algún voluntario se infecta por VIH durante el ensayo como consecuencia de la exposición al virus en su vida cotidiana, IAVI se asegura de que reciba atención médica y tratamiento, incluyendo la terapia antirretroviral.

La colaboración de IAVI con las instituciones locales permite el desarrollo de capacidad científica en los países en vías de desarrollo de diversos e importantes modos:

Al construir o modernizar clínicas y laboratorios, IAVI ayuda a reforzar la atención de la salud y a aumentar la sensibilidad respecto al VIH/SIDA y la investigación en vacunas en las comunidades en las que se encuentran las sedes de ensayo.
Al proporcionar a médicos e investigadores un trabajo vital en sus países natales, los estudios de vacunas ayudan a contrarrestar la fuga de cerebros que, con frecuencia, priva a los países en vías de desarrollo de talentos prometedores.
El personal de los centros de ensayos de vacunas contra el SIDA adquiere nuevas habilidades que pueden aprovecharse en otros esfuerzos científicos.

Todos los centros de investigación clínica respaldados por IAVI en África y la India han recibido, o están en proceso de hacerlo, una acreditación de Buenas Prácticas Clínicas de Laboratorio, un estándar internacional del trabajo efectuado en los laboratorios.

Los equipos e instalaciones de los estudios de vacunas se quedan en el lugar una vez finalizados los proyectos de investigación, y pueden aprovecharse para otras actividades científicas y de atención sanitaria.
La experiencia en valorar los protocolos de ensayo de vacunas contra el SIDA puede servir para fortalecer los procesos regulatorios en los países huésped.

Promesas realizadas
UN COMPROMISO MUNDIAL

En el año 2000, los líderes mundiales reunidos en Naciones Unidas señalaron la reversión de la propagación del SIDA como uno de los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio que se esforzarían por alcanzar para 2015. La pandemia del SIDA, por su coste humano y económico, menoscaba el progreso hacia la consecución de muchos de los otros objetivos debido a que compromete la reducción de la pobreza, la mejora de la salud y nutrición infantil y materna, la educación básica y el control de otras enfermedades infecciosas. Para lograr estos objetivos y mantener el progreso más allá del año 2015, es esencial disponer de políticas y financiación que favorezcan el desarrollo de nuevas herramientas contra el VIH, como las vacunas y los microbicidas.

Un componente clave en el objetivo de invertir el curso de la epidemia de SIDA fue el compromiso de proporcionar acceso universal a la prevención, tratamiento, atención y apoyo relacionados con el VIH para el año 2010. Sin embargo, hoy en día solamente el 42% de las personas que viven en países en vías de desarrollo y precisan tratamiento antirretroviral lo están recibiendo. Más de cinco millones de personas carecen de acceso a unos fármacos antirretrovirales que podrían prolongar sus vidas.

Los costes constituyen una importante barrera para ofrecer tratamiento, atención y apoyo a todas las personas afectadas por el SIDA. Unas mejores herramientas de prevención podrían reducir los costes, al disminuir de forma drástica el número de personas que se infectan por el virus. Tradicionalmente, las vacunas suponen la intervención de salud pública más eficiente y de mayor impacto frente a las enfermedades infecciosas.

La Unión Europea (UE) dispone de varios programas para alentar la investigación sobre el SIDA, pero unas políticas más innovadoras ayudarían a acelerar el esfuerzo para desarrollar una vacuna segura y eficaz contra el VIH.

Entre las políticas de la Unión Europea que ofrecen un marco de trabajo de respaldo a la investigación y desarrollo (I+D) de vacunas contra el SIDA, se incluyen:

Séptimo Programa Marco (hasta 2013)

Dentro de este importante instrumento que la Unión Europea proporciona para financiar la investigación, el trabajo científico en enfermedades relacionadas con la pobreza (como es el caso del SIDA, la malaria y la tuberculosis) se centra en el desarrollo de nuevas terapias y herramientas preventivas como las vacunas y los microbicidas.

Programa Europeo de Acción para la Lucha contra el VIH/SIDA, la Malaria y la Tuberculosis a través de la Acción Externa (2007–2011).

Este programa está dirigido a reforzar la financiación que permita cumplir el Objetivo de Desarrollo del Milenio de detener la propagación del SIDA y otras enfermedades. La Unión Europea está aumentando sus esfuerzos para acelerar la investigación y desarrollo, y también evalúa los beneficios de contar con nuevas herramientas preventivas, diagnósticas y terapéuticas —como las vacunas y microbicidas contra el VIH— en los países en vías de desarrollo.

Combatir el VIH/SIDA en la Unión Europea y sus países vecinos (2009–2013)

Establece las prioridades y principios rectores de la Comisión Europea respecto al VIH y SIDA en Europa hasta el año 2013. Uno de los objetivos dentro del epígrafe de Investigación y Medicina reitera la necesidad de aumentar los esfuerzos en investigación y desarrollo de vacunas, microbicidas y nuevos tratamientos.

La Declaración de Dublín sobre Cooperación para luchar contra el VIH/SIDA en Europa y Asia Central
Esta declaración —firmada por 53 países de la región europea de la Organización Mundial de la Salud (OMS)— reconoce que es preciso “aumentar el compromiso con la investigación y desarrollo de nuevas tecnologías que se acomoden mejor a las necesidades preventivas de las personas que viven con VIH o son más vulnerables al virus, incluyendo el incremento de la inversión del sector público en vacunas y microbicidas para prevenir la infección por VIH”.

El trabajo por hacer
QUÉ PUEDE HACER EUROPA

El mundo se ha marcado compromisos ambiciosos en la lucha contra el SIDA. Con su considerable influencia política y económica, la Unión Europea puede desempeñar un papel crucial en la búsqueda de una vacuna contra el SIDA:

El campo de la vacuna contra el SIDA requiere innovaciones y compromisos prolongados
La región europea financia menos del 10% de las inversiones mundiales del sector público en las tareas de investigación y desarrollo de vacunas contra el VIH*. Los estados miembros deberían comprometerse de forma activa en el apoyo, mantenimiento o aumento de su nivel actual de aportación a la I+D en vacunas contra el SIDA.

Aumentar la flexibilidad en el uso de los fondos destinados a la I+D en vacunas contra el SIDA
A menudo, los mecanismos de la Unión Europea para financiar la investigación se centran en consorcios de investigación dirigidos por científicos durante un período de tiempo específico. Aunque este enfoque resulta adecuado para la investigación básica, no se ajusta a los programas de desarrollo de productos a largo plazo, que requieren un enfoque similar al empresarial, así como unos mecanismos de financiación sostenidos y flexibles.

Promover y respaldar la financiación de Partenariados de Desarrollo de Producto (PDP) público-privados a nivel internacional.

Aunque algunos estados miembros han ofrecido su apoyo, la Unión Europea tiene un déficit de financiación a los PDP. El Director General para el Desarrollo no financia la investigación, y el Director General para la Investigación se ha centrado en los consorcios europeos. Además de mantener el respaldo a la investigación básica, deberían destinarse más fondos a entidades innovadoras y eficientes como los PDP internacionales —a través de mecanismos ya existentes o nuevos—, para luchar contra las enfermedades relacionadas con la pobreza y poco atendidas.

Crear y mantener incentivos para aumentar la participación de la industria

La Unión Europea y los gobiernos nacionales deberían implementar políticas push and pull (promoción y atracción) que promuevan la inversión del sector privado en esfuerzos de investigación complejos y prolongados —como el desarrollo de una vacuna contra el SIDA—. Los mecanismos de push pueden reducir el coste de la I+D a través de la financiación directa, los créditos fiscales y la protección de la responsabilidad. Los mecanismos de pull aumentan los posibles ingresos por las ventas a través de garantías de mercado, créditos fiscales e incentivos a la propiedad intelectual.

Establecer un entorno político y legal favorable y reforzar la investigación en los países donde la vacuna es más necesaria
Una vez desarrollada, una vacuna eficaz contra el SIDA debe llegar sin demora a las personas que la precisan. El fortalecimiento de los sistemas regulatorios y la inversión en la capacidad científica en los países de ingresos bajos y medios ofrecerá dividendos en el futuro, no sólo ayudando a poner fin a la epidemia de SIDA, sino a alcanzar y mantener todos los Objetivos de Desarrollo del Milenio de Naciones Unidas.
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