martes, 4 de mayo de 2010

CODUE fija su posición frente al proceso electoral 2010


El Consejo Dominicano de Unidad Evangélica (CODUE), entidad que agrupa los principales concilios y organizaciones evangélicas del país, expresa su posición frente a la consulta ciudadana del 16 de mayo del 2010. Reconocemos que los miembros de las iglesias, como individuos, están en el legítimo derecho de manifestarse a favor de cualquier entidad política; sin embargo, aclaramos que la naturaleza de la iglesia trasciende el ámbito de la política partidista y su misión es proclamar y promover el reino de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, cuyos valores son la justicia, el amor, la solidaridad, la paz, y la verdad, entre otros.

Las iglesias no son, ni serán nunca, mercancía en oferta en el mercado electoral. Las iglesias colaboran con todos en la búsqueda del bien común, pero tienen el suficiente discernimiento para darle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Las iglesias cristianas están insertadas dentro del orden social establecido, pero no son serviles de los poderes temporales, ya que su misión es inculcarles a la sociedad en general los valores relativos al amor, el servicio y el bien común.

No es compatible, ni mucho menos entendible, que se quiera utilizar la fuerza social y numérica de las iglesias evangélicas para identificarla con proyectos de partidos políticos. Como iglesia tenemos que continuar desarrollando un juicio critico y levantando una voz profética contra los desmanes y los afueros de los poderosos, enfatizando siempre que el lugar de influencia de las iglesias no es el trono en el palacio de Caifás, sino las aldeas de Galilea, donde están los más pobres.

Alentamos a las iglesias para que encarnen un estilo de vida de acuerdo con los presupuestos bíblicos de una ética del Reino, que busquen la fuerza de Dios para influir en la sociedad al punto de cooperar en su transformación y trabajar en colaboración con otros actores en la implementación de proyectos sociales viables, incluyendo a mujeres, niños ancianos, extranjeros y discapacitados, entre otros segmentos excluidos.

Alos miembros de nuestras congregaciones que tienen vocación de servicio y están en capacidad de ejercer algún nivel de liderazgo social, lejos de impedírseles participar en actividades partidarias o políticas, se les alienta y se les apoya para que de manera responsable y en conformidad con los principios del Reino de Dios participen en la transformación de la sociedad desde sus diversas instancias.

En este sentido, celebramos que líderes evangélicos participen en cargos públicos en la vida política de nuestro país, siempre que sigan comportamientos sociales y políticos éticamente compatibles con la extensión del reino, desempeñando sus funciones en el servicio a los demás, tal como establece nuestro señor Jesucristo en las escrituras: “Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los grandes ejercen sobre ellas potestad. Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor” (Mateo 20: 25-26).

Esta voz profética que levantamos en esta hora es nuestro compromiso con una sociedad saturada de males que necesita escuchar la voz de Dios para reorientar su actuar. Las iglesias evangélicas compartimos el sistema democrático, pero no podemos permitir que los vicios que derivan del abuso de este sistema corrompan la integridad afectando la vida y la misión de la iglesia del Señor. Por lo tanto se hace necesario la consolidación de nuestras iglesias como comunidades de fe y testimonio, que proyecten estilos de vida distintos, que dinamicen la esperanza en un futuro mejor.

La iglesia debe hacer valer su derecho a través del voto, pero no un voto emocional, prejuiciado ni inconsciente, que a la postre traiga más mal que bien a nuestra nación, sino, un voto por los mejores hombres y mujeres presentes en los diferentes partidos políticos para que nos representen dignamente, que contribuyan a la cultura de paz que anhelamos; que fomenten los valores del reino de Dios, que sean una compuerta de contención para el narcotráfico, el enriquecimiento ilícito y todo tipo de corrupción que tanto daño está haciendo tanto a la generación presente como a las venideras.

Queremos además, reiterarle a la Junta Central Electoral nuestro apoyo para colaborar desde nuestras iglesias en todo lo que sea necesario para que tengamos unos comicios ejemplares, tal como se lo merece el pueblo dominicano. En las iglesias evangélicas se ha estado orando para que el Señor nos asista y nos ayude en esta jornada decisiva y crucial que marca un punto crítico en el avance de nuestro sistema democrático.

Votar es algo más que simplemente escoger una facción partidaria, es un ejercicio centrado en la suprema determinación de construir un mundo más justo, más humano y más seguro para el bien de todos.
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