sábado, 10 de abril de 2010

Un drama sin fin viven las víctimas de los deslizamientos en Río de Janeiro


Río de Janeiro, 10 abr (EFE).- El drama en Río de Janeiro y municipios vecinos por los deslizamientos de tierra parece no tener fin, con 216 muertos confirmados hasta hoy, mientras los socorristas trabajan sin parar en busca de más cadáveres.

Desde el pasado lunes, día en que comenzó el temporal que desencadenó la tragedia, se han registrado decenas de derrumbes en distintos cerros del área metropolitana, el más grave de ellos en el Morro do Bumba, de la ciudad de Niteroi, donde desde la noche del miércoles se concentra el grueso de las tareas de rescate.

Cuatro cadáveres fueron encontrados hoy bajo las montañas de tierra y basura que bajaron de la parte alta del cerro y destruyeron unas 50 casas, con lo cual son ya 31 los muertos en esa barriada construida sobre un antiguo vertedero, lo que, según especialistas, hace más inestable el terreno.

Basadas en cálculos de los bomberos, las autoridades creen que todavía puede haber entre 100 y 150 personas bajo las toneladas de una tierra maloliente por las emanaciones de gas metano de la basura en descomposición, que constantemente provocan náuseas a los socorristas.

Según los bomberos, varios perros entrenados en el rescate de personas sepultadas que fueron llevados a la zona no pudieron hacer nada porque el olor del metano desorienta su faro.

Cerca de una decena de excavadoras retiran día y noche la tierra en la base del cerro y cuando tropiezan con algún cadáver dejan espacio a los bomberos para que lo retiren.

La lluvia que desde el jueves caía de manera intermitente en la región dio paso hoy a un tibio sol, lo que ha facilitado el trabajo de los socorristas, pero los meteorólogos han advertido que el tiempo seguirá inestable hasta el próximo martes, con posibilidad de más precipitaciones.

Entre los cadáveres encontrados hoy en el Morro do Bumba estaba el de un niño de seis años cuyo padre, que seguía de cerca las operaciones de rescate, entró en estado de choque al ser informado de que habían encontrado al pequeño sin vida junto al cuerpo de su abuela.

En la misma zona, una mujer que busca desde hace días informaciones sobre 18 parientes que vivían en la ladera donde se produjo la avalancha encontró hoy a su padre, de 87 años, que milagrosamente se salvó.

Según los bomberos, de las 216 muertes registradas por derrumbes en los últimos cinco días, 136 han ocurrido en Niteroi, 60 en la ciudad de Río de Janeiro, 16 en Sao Gonzalo y las cuatro restantes en Petrópolis, Nilópolis, Paracambi y Magé.

El gobernador de Río de Janeiro, Sergio Cabral, volvió a visitar hoy el Morro do Bumba, donde dijo que la situación es "calamitosa" y anunció que más de 200 familias que viven en el Morro do Ceu, también en Niteroi, serán retiradas de inmediato del lugar por el peligro de que se produzca otra tragedia.

"Vamos a sacar lo más rápidamente posible a esas personas", dijo Cabral, quien mencionó la posibilidad de expropiar los terrenos, si es necesario.

Otras 250 viviendas precarias fueron clausuradas en el Morro dos Prazeres, de Río, donde se han registrado 25 muertos y hay cinco desaparecidos, y sus habitantes trasladados a escuelas, iglesias y otros recintos.

Los damnificados en todo el estado de Río de Janeiro son cerca de 50.000 y en su ayuda se han movilizado distintos sectores de la sociedad con donaciones de alimentos, ropa y medicinas, entre otros artículos.

El Ministerio Público del estado de Río de Janeiro anunció que va a investigar la responsabilidad de las autoridades para determinar si hubo omisión a la hora de "identificar, controlar y fiscalizar" construcciones ilegales en áreas consideradas de riesgo.

Según denuncias de la prensa, varios alcaldes no sólo permitieron la expansión de favelas en áreas de riesgo sino que algunos, como la actual administración de Niteroi, hicieron escuelas, guarderías y otras obras en esas zonas, a sabiendas del peligro que corrían sus habitantes.

El temporal que azotó al estado de Río de Janeiro se desplazó ayer hacia el noreste de Brasil, donde ha causado serias inundaciones pero sin víctimas.

En Sergipe, el estado de esa región más afectado, las lluvias han ocasionado daños en nueve municipios y serias inundaciones en numerosos barrios de Aracajú, la capital regional, según la Defensa Civil.
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