lunes, 8 de marzo de 2010

Las profecías se están cumpliendo

Angel Pastor Morandi

Es necesario que los pastores anuncien en sus iglesias la segunda venida de Jesucristo, porque dice San Pablo, “cualquiera que tiene esta esperanza se purifica como él también es limpio”. Las profecías bíblicas se están cumpliendo.

Ayer y hoy los discípulos esperan la segunda venida de Dios. Un día se le acercaron y le preguntaron, “maestro, dinos ¿qué señal habrá en tu venida?

Él les respondió, “mirad que nadie os engañe… oiréis de guerra y rumores de guerra… no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca, aún no es el fin, porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino, habrá pestes, hambre, terremotos en diferentes lugares, todo esto será principio de dolores…”

Se entregarán unos a otros y unos a otros se aborrecerán, muchos falsos profetas se levantarán, engañarán a muchos y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará, más el que perseverare hasta el fin será salvo. Será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio de las naciones; y entonces vendrá el fin, todo esto está aconteciendo, “velad y orad, porque no sabéis el día ni la hora en que el hijo del hombre ha de venir”, dijo Jesús.

Pastor, si lees este escrito no te enredes en discusiones teológicas, lo importante es que usted y su iglesia estén preparadas para recibir al Señor a la hora de su venida.

En la parábola de las diez vírgenes, Jesús declaró, “cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas, las insensatas agarraron sus lámparas, cinco de ellas sin aceite; más las prudentes tomaron aceite de sus vasijas, juntamente con sus lámparas. Tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron. A la media noche se oyó un clamor, ¡aquí viene el esposo; salid a recibirle!... aquellas vírgenes se levantaron y arreglaron sus lámparas, y las insensatas dijeron a las prudentes, dadno de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan. Mas las prudentes respondieron, para que nos falte a nosotras y a vosotras, id más bien a los que venden y comprad para vosotras mismas, pero mientras iban a comprar, vino el esposo y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas y se cerró la puerta. Después vinieron las otras jóvenes, diciendo, ¡señor, ábrenos!, él respondió, no os conozco. “Velad pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el hijo del hombre ha de venir”, Mateo 25:13.
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