lunes, 22 de marzo de 2010

La Universidad Americana de Beirut (UAB) hace una investigación de avanzada sobre el tabaquismo


Un equipo de profesores e investigadores de la Universidad Americana de Beirut (UAB) está muy entusiasmado con los estudios de avanzada que está realizando para ayudar a eliminar el poco saludable hábito de fumar que existe en el Líbano. En especial, el equipo ha realizado estudios sobre los componentes tóxicos y el mecanismo de fumar con nargileh, y la importancia de las etiquetas de contraindicaciones en el tabaco para pipa de agua.

El Grupo de Investigación de Control del Tabaco de la UAB, establecido en 1999, incluye académicos de distintas disciplinas, entre ellas salud pública, ingeniería, medicina y química, que han estado elaborado material de investigación de alto nivel para ayudar a las autoridades del país a reforzar la efectividad de sus políticas de control del tabaco.

"A través de nuestros proyectos de investigación, esperamos ayudar a las autoridades a identificar y superar las barreras locales para implementar medidas antitabaco”, afirma la profesora Rima Nakkash, de la Facultad de Ciencias de la Salud y miembro del grupo. “Ahora hemos compilado suficientes datos que nos permiten diseminar la información y despertar la toma de conciencia, así como abogar por políticas antitabaco”.

De acuerdo con la investigación, fumar tabaco es responsable de la muerte de 5 millones de personas en todo el mundo cada año, la gran mayoría de las cuales vive en el tercer mundo. También es el único producto que daña a cada persona expuesta a él y mata a la mitad de sus usuarios habituales. El tabaco se encuentra en una serie de productos para fumadores en el Líbano, incluyendo cigarrillos, nargileh, cigarros y pipas.

Lo que preocupa a los expertos de la UAB es que la industria internacional del tabaco sigue apuntando a la gente, especialmente los jóvenes y las mujeres, en países de medianos y bajos ingresos como el Líbano, para aumentar sus ventas, ya que está perdiendo mercados en los países de altos ingresos. Una manera de hacerlo es publicitar cigarrillos “light” y tabaco sin humo, los cuales no son considerados como alternativas más seguras de los cigarrillos comunes por parte de los científicos expertos en el tema.

El Líbano ratificó el Convenio Marco de la Organización Mundial de la Salud para el Control del Tabaco (CMCT) en 2005, lo cual implica implementar una serie de medidas necesarias para proteger la salud de los ciudadanos.

Hasta ahora, el Líbano ha mostrado poco compromiso con la implementación del CMCT, si bien la mayoría de los libaneses apoya la prohibición de fumar y la regulación de la publicidad y venta de tabaco, según afirma el grupo de expertos de la UAB. Las medidas del CMCT incluyen la implementación de la prohibición total de fumar en lugares públicos y de imprimir advertencias gráficas en los productos que contienen tabaco.

El CMCT indica controles del tabaco mediante políticas centradas en cuatro temas: prevención del consumo; protección a los fumadores pasivos, promoción del abandono del hábito de fumar y regulación de los productos relacionados con el tabaco.

El equipo de la UAB ha estado trabajando en todas estas áreas, pero su último trabajo se centró en propuestas para mejorar la regulación y evitar el consumo. El tabaco de pipa de agua ha atraído especialmente la atención de los investigadores, ya que hasta ahora no ha estado sujeto a contraindicaciones, que podrían contradecir conceptos erróneos muy arraigados sobre el nargileh, el cual se cree es relativamente inocuo.

"Existe una epidemia de tabaquismo”, afirma el Dr. Ghazi Zaatari, Jefe del Departamento de Patología y Medicina de Laboratorio de la UAB y miembro del grupo, y hace notar que hay 1.300 millones de fumadores en el mundo. En otras palabras, una de cada cinco personas en el mundo es fumadora.

Los cigarrillos contienen 4600 tóxicos químicos, afirma el Dr. Zaatari, que es también presidente del Grupo de Estudio sobre la Regulación de Productos de Tabaco de la OMS (Organización Mundial de la Salud). Éstos incluyen: veneno para ratas, arsénico, solventes industriales, amoníaco, (que es un detergente para baños), formaldehido, (que se usa en pintura y explosivos), además de alquitrán, nicotina y monóxido de carbono, que es un componente de las emanaciones de los tubos de escape de los automóviles.

Profesionales de la salud e investigadores están presionando para que se aumente el número de substancias reguladas en el consumo de cigarrillos, ya que sólo una parte de ellas lo está. Los defensores del control de tabaco quieren aumentar el número de substancias químicas reguladas a no menos de 44.

"Si bien no existe un cigarrillo seguro, esperamos reducir el daño a los consumidores al regular sus componentes químicos,”, afirma Zaatari. "La industria tiene la capacidad y la tecnología para reducir el nivel de elementos cancerígenos, pero se niega a hacerlo”, agrega. “¿Por qué? Porque va a afectar el sabor del cigarrillo, y puede hacer que la gente deje de fumar”.

Los científicos han descubierto que los aditivos del tabaco pueden aumentar el efecto adictivo de la nicotina y hacer que sea más difícil dejar de fumar.
Es por esto que los defensores del control del tabaco están presionando a la industria a través del CMCT para que divulgue todos los elementos componentes de los cigarrillos, según indica el científico. Asimismo, debe imponerse una regulación más estricta de dichos componentes. El CMCT no permitirá a los fabricantes enumerar los contenidos del cigarrillo como medio de comercializarlos como productos más seguros.

Zaatari dijo que, si bien en los años 60 y 70 se hicieron esfuerzos para producir un cigarrillo “más seguro”, con menor cantidad de alquitrán, el resultado fueron cigarrillos con más aditivos, diseñados para liberar toxinas más profundamente en los pulmones, y contribuir drásticamente a desarrollar más tipos de cáncer de pulmón. Se los comercializó como “light” (suaves) o “ultra light” (ultra suaves), pero se ha comprobado científicamente que son tan perjudiciales para la salud como los cigarrillos comunes.

Zaatari también explicó que los investigadores han logrado impulsar criterios más estrictos para las máquinas fumadoras que se usan para establecer los niveles de contenido de humo. "El método actual de prueba está controlado por la industria tabacalera”, afirmó Zaatari.

El equipo de la UAB está trabajando al mismo tiempo con la introducción de etiquetas con contraindicaciones en el consumo de tabaco de pipa de agua, que, contrariamente a la percepción popular, ha resultado ser tanto o más dañino que el cigarrillo común. Pero como este hábito se suele practicar en restaurantes y cafés que preparan la pipa de agua para el consumidor, los investigadores han descubierto métodos creativos para hacer llegar su mensaje sobre los perjuicios de fumar nargileh.

A diferencia de los fumadores de cigarrillos, los fumadores de nargileh no necesariamente compran el tabaco o la pipa directamente, de modo que las advertencias pueden no ser vistas por los consumidores.

Rima Nakkash, que investigó el tema, descubrió que las advertencias ilustradas en menús de restaurante o en accesorios de pipas de agua como la boquilla y el caño podrían ser más efectivas.

De todos modos, en la actualidad, los productos para pipa de agua, no sólo no llevan advertencias, sino que en realidad dan información incorrecta sobre el contenido de alquitrán y nicotina, afirma Nakkash.

El equipo de la UAB está trabajando intensamente para promover medidas antitabaco que sean eficaces y prácticas de implementar. El ingeniero Alan Shihadeh y el químico Najat Saliba, miembros del equipo, ya han identificado el complejo mecanismo por el cual una pipa de agua transmite productos químicos a los fumadores, en tanto que las profesoras Rima Afifi y Monique Chaaya han estudiado la percepción y conducta pública con respecto a tópicos relacionados con el tabaquismo.

Del 7 al 12 de marzo pasado, seis académicos participaron del 14º Congreso Mundial sobre Tabaco o Salud llevado a cabo en Mumbai, India, al cual asistieron alrededor de 2500 científicos, funcionarios de gobierno y organismos de la salud de 130 países. Allí compartieron sus últimos descubrimientos con los investigadores más importantes del mundo en este campo.


Asimismo, la Investigación para el Control Internacional del Tabaco, una secretaría del Centro internacional de Investigaciones para el Desarrollo (IDRC), dependiente del gobierno de Canadá, ha otorgado la suma de US$ 37.000 para que Nakkash y sus colegas Afifi y Chaaya puedan evaluar la implementación y puesta en vigencia de políticas de no fumar en el Líbano.

Fuente:Embajada del Líbano.
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