lunes, 1 de febrero de 2010

Un mundo sediento de soluciones

El agua, sustento esencial de la vida humana y del medioambiente, atraviesa una crisis derivada de factores tales como la contaminación, la mala administración del recurso hídrico y el calentamiento global, entre otros. Si bien distintos organismos y Estados se encuentran trabajando para dar respuesta a la problemática, los pronósticos de los expertos no son los mejores.
Por Agustina Sucri

Para muchos la "crisis del agua" se asocia con la imagen de un Planeta convertido en el desierto del Sahara. Y aunque la desertificación está en efecto vinculada con la escasez de agua que hoy afecta a una quinta parte de la población mundial -alrededor de 1.200 millones de personas-, otras cuestiones como la alteración de la calidad del recurso hídrico por la presencia de agentes infecciosos, productos químicos tóxicos o radiaciones y la ausencia de infraestructura para captar el agua de ríos y acuíferos, son otras piezas fundamentales del mismo rompecabezas que pone en riesgo el futuro de todos.

"Una de cada tres personas del mundo no dispone de agua suficiente para satisfacer sus necesidades diarias. El problema está empeorando a nivel mundial con el crecimiento demográfico y de las ciudades, y con el aumento de las necesidades de agua en la agricultura, la industria y los hogares", alerta la Organización Mundial de la Salud (OMS) tras recordar que el agua es un recurso indispensable para la vida y para la buena salud.

En ese sentido, la institución internacional enfatiza: "La escasez de agua obliga a las personas a recurrir a fuentes de consumo inseguras, lo cual les impide bañarse, lavar la ropa o limpiar sus hogares adecuadamente"; en tanto que "puede ocasionar enfermedades como el tracoma (una infección ocular capaz de generar ceguera), la peste y el tifus".

Asimismo, la OMS hace hincapié en que las deficiencias en la calidad del agua "aumentan el riesgo de enfermedades diarréicas, como el cólera, la fiebre tifoidea y la disentería, y de otras infecciones transmitidas por el agua".

El problema no concluye ahí. La escasez de agua genera otras graves consecuencias tales como impulsar a las personas a almacenar agua en los hogares, lo que puede aumentar el riesgo de contaminación del líquido y dar lugar a la cría de mosquitos portadores del dengue, la malaria y otras enfermedades; también ha provocado un aumento del uso de aguas residuales para la producción agropecuaria en comunidades pobres urbanas y rurales.

Al respecto, la OMS subraya que "más del 10% de las personas de todo el mundo consume alimentos regados con aguas residuales que pueden contener sustancias químicas u organismos patológicos".

Ante este escenario, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) vio necesaria la creación de ONU-Agua, el mecanismo intergubernamental integrado por todos los organismos, departamentos y programas que se ocupan de cuestiones relativas al agua.

Desde hace cinco años Naciones Unidas implementa y coordina el Decenio Internacional para la Acción "El agua, fuente de vida" 2005-2015. "Se trata de una cuestión urgente de desarrollo humano y de dignidad humana. Juntos, podemos proporcionar agua potable y apta para el consumo a todos los pueblos del mundo. Los recursos hídricos del mundo son nuestro principal activo para la supervivencia y para el desarrollo sostenible en el siglo XXI. Juntos, tenemos que administrarlos mejor", afirmaba el entonces secretario general de la ONU, Kofi A. Annan, al lanzar el programa.

MEJOR GOBIERNO

Según informes de ONU-Agua, a lo largo del último siglo, el uso y consumo de agua creció a un ritmo dos veces superior al de la tasa de crecimiento de la población y, aunque no se puede hablar de escasez hídrica a nivel global, va en aumento el número de regiones con niveles crónicos de carencia de agua.

"La escasez de agua es un fenómeno no solo natural sino también causado por la acción del ser humano. Hay suficiente agua potable en el planeta para abastecer a 6.000 millones de personas, pero ésta está distribuida de forma irregular, se desperdicia, está contaminada y se gestiona de forma insostenible", remarca el organismo mundial.

Por su parte, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) identifica la crisis del agua como un serio obstáculo en el camino hacia la concreción de sus metas.

"El uso y abuso de recursos hídricos de creciente valor se ha intensificado de forma dramática en las últimas décadas, llegando al punto en el que la carencia de agua, la degradación de la calidad del agua y la destrucción de ecosistemas acuáticos están afectando seriamente los proyectos para el desarrollo económico y social, la estabilidad política y la integridad del ecosistema", advierten desde el PNUD, al tiempo que destacan la amplia cuota de responsabilidad que le cabe al hombre en el crítico proceso: "Esta crisis del agua es consecuencia de nuestras propias acciones; no es el resultado de las limitaciones naturales del suministro de agua o la falta de financiamiento y tecnologías apropiadas -aunque estos son factores importantes-, sino de profundas fallas en el gobierno del agua".

El gobierno del agua -explican los expertos del PNUD- se refiere al conjunto de sistemas políticos, sociales, económicos y administrativos que existen para desarrollar y manejar los recursos hídricos y el suministro de servicios de agua a diferentes niveles de la sociedad. "Compromete los mecanismos, procesos e instituciones a través de los cuales todos los tomadores de decisiones, incluyendo los ciudadanos y grupos de interés, articulan sus prioridades, ejercitan sus derechos legales, cumplen sus obligaciones y median sus diferencias", aclaran.

CAMBIO INCIERTO

En la Argentina, los grandes reservorios de agua subterránea, las cuencas hídricas -en especial la Cuenca del Plata- y el agua congelada, constituyen hoy las principales fuentes de este elemento vital, pero el 75% de la población afronta problemas para acceder a este recurso. Así lo explicó en una entrevista con La Prensa el licenciado en Biología, Rodolfo Tecchi, quien coordina la Comisión Asesora de Biodiversidad del Ministerio de Ciencia y Tecnología e integra el directorio de la Agencia Nacional de Promoción Científica.

- ¿La cantidad de agua en el mundo está decreciendo?

- Sí. Cada vez son más frecuentes las crisis por el agua y se observan con mayor frecuencia conflictos entre el uso del agua para consumo humano y el uso para distintos fines de tipo industrial, minero u otros.

- ¿Qué factores llevaron a esta crisis?

- Está asociada a un cambio climático, fenómeno que todos estamos de acuerdo en que está ocurriendo, aunque en el ámbito de la Ciencia y la Técnica todavía no hay consenso sobre cuál va a ser el resultado... se han planteado más de 20 escenarios posibles y eso todavía está en debate. Se sabe que hay dos respuestas que deberíamos dar: una es tratar de mitigar los efectos del cambio climático, tratando de reducir las causas que lo producen; y la otra postura es poner la mayor cantidad de esfuerzos y refuerzos financieros a lo que se conoce como la adaptación, es decir, aceptar que se está produciendo el cambio climático y tratar de dar respuesta a ese cambio climático, adaptando las distintas poblaciones humanas a ese cambio. Algunos países están poniendo mayor esfuerzo en la mitigación y otros creen que el esfuerzo hay que ponerlo -porque ya es muy fuerte el cambio- en la adaptación.

- ¿Qué postura adopta nuestro país?

- La política de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo de la Nación es poner el esfuerzo más en la mitigación que en la adaptación.

- ¿Lo cree acertado?

- Si bien hay que asumir un porcentaje de cada uno, creo que es más importante la adaptación. El cambio climático va a ser un perjuicio para muchos pero no para todos: va a haber amplias zonas del mundo, particularmente de la Argentina, que van a pasar de climas áridos o semiáridos a climas húmedos y por lo tanto hay sectores -sobre todo la región andina- que probablemente con el correr de las décadas se verán favorecidos por el cambio climático, ya que creará mejores condiciones para la producción. De esto no se habla mucho porque obviamente va a terminar provocando una discusión muy profunda.

FUTURO EN VENTA

- Se sabe que se están vendiendo grandes porciones de tierra argentina, que incluyen lagos y otras fuentes de agua, a extranjeros. ¿Cuál es su opinión al respecto?

- No es un secreto para nadie que el agua es uno de los recursos que hacia el futuro se va a transformar en crítico, por lo tanto hay mucha gente que está interesada en asegurarse la producción de agua hacia el futuro. En ese sentido, debería haber en la sociedad argentina una discusión importante acerca del futuro del agua.

- ¿Por qué cree que esta discusión no se ha dado hasta el momento?

- A lo mejor porque hay grandes regiones del país, donde está la mayor cantidad de la población (la región Litoral, la región metropolitana), donde la gente en vez de tener una visión de la escasez de agua tiene la idea de que el agua nunca va a faltar. Sin embargo, un problema que desde hace mucho tiempo no asumimos, es que la tercera parte de nuestro territorio es árida o semiárida. Esta debería ser una política de Estado, tener un plan con respecto al tema del agua así como estratégicamente otros países como Brasil tienen planes o políticas estratégicas respecto a sus grandes cuencas hídricas.

- ¿A partir de qué momento sería crítica la situación en torno al agua?

- En el horizonte de los próximos 50 años va a empezar a notarse con más claridad que el agua es un bien escaso y que deben seguirse políticas muy estrictas para su utilización.

- ¿Qué medidas resultan primordiales para preservar el agua?

- Hay que poner el esfuerzo en las generaciones más jóvenes, que tienen mayor conciencia respecto al cuidado del ambiente que las más grandes. Todavía no se ha hecho un esfuerzo grande respecto a lo que implica cuidar el recurso, ahorrarlo y tratar de utilizarlo con el mayor criterio de sustentabilidad posible. Este tema se debería incorporar fuertemente en los planes de educación. Quizás sea difícil para las poblaciones asentadas en el Litoral o en la región metropolitana, donde las crisis del agua están más relacionadas con inundaciones, crecidas... pero todo el resto del país está sufriendo cada vez más frecuentemente, incluso el interior de la provincia de Buenos Aires, las situaciones de sequía. Por lo tanto, habría que tener también planes de obras públicas que permitan equilibrar el recurso hídrico para todo el país.

- ¿Cómo vislumbra el futuro

- El acceso al agua es un problema grave y por ende requiere de la conciencia de todos, aun de aquellos que vivimos en zonas en las que parece que el agua nunca nos va a faltar. Debemos entender que es un recurso escaso y que su utilización va a ser necesariamente regulada cada vez más. En la Argentina habrá que asumir entre todos el costo del agua, distribuyendo las cargas equitativamente, no sólo haciéndolas recaer en aquellas zonas que viven con mayor crisis de agua.
Fuente: Diario La Prensa
Publicar un comentario