sábado, 9 de enero de 2010

UNA EXTRAÑA NOTICIA

JUANJO JIMÉNEZ El Cabildo de Fuerteventura va a recuperar las norias de tiro. Ahora se encuentra arreglando dos que existen en Betancuria. Genara Ruiz, que es la consejera de Cultura, explica que los maestros carpinteros que están rehabilitando los viejos mecanismos están realizando un trabajo fino y elegante y que el resultado será sin duda un atractivo turístico importante.

Hoy por hoy existen varias generaciones de canarios que no tienen ni idea de lo que es una noria, salvo el programa de la tele o la atracción de feria del mismo nombre. Igual pasa con el resto del ingente catálogo de ingeniería industrial desarrollado por las ocurrencias de los isleños, obligados a prosperar en un territorio falto de agua, con una orografía casi imposible y una escasez de recursos económicos que les obligó durante siglos a tirar de la autarquía y que dio pie, por ejemplo, a trasplantar los gigantescos motores de los remolcadores que se usaban en el puerto de la Luz a las cabezas de los pozos.

Esta Gran Canaria urbanizada esconde sin embargo marcas insólitas en materia hidráulica. Tiene casi 2.400 pozos, por seguir este ejemplo, que fueron construidos a golpe de pico y explosivo hasta alcanzar a veces profundidades muy superiores a la altura de las desaparecidas Torres Gemelas, con más de 500 metros de caída vertical. Muchos trabajadores perdieron la vida haciéndolos, por los gases, por derrumbes, o por ser alcanzados por la dinamita. Bajaban en enormes cucharones, conectados por una eslinga sin fin y al llegar al fondo abrían más galerías en horizontal.

Algunas llegaban a alcanzar tal distancia que se entrecruzan esas galerías con las de otras prospecciones lejanas, creando tal laberinto que Gran Canaria es uno de los territorios más horadados del mundo.

A eso hay que añadir la impresionante red de acequias, de unos mil kilómetros, con tramos que desafían la física como el del La Mina, del siglo XVI y capaz de revertir el curso natural del agua, o las cantoneras, que vienen a ser unas precisas computadoras de distribución de caudales fabricadas en piedra, o los delicados estanques de barro. Todo esto y más está ahí fundiéndose bajo los culantrillos sin rescatar ni una muestra, lo que es una forma más de hacerle fos a nuestra historia como otras tantas cualesquiera.

Y eso. Que el Cabildo majorero se ha fijado en las norias de tiro: una de las más agradables pero extrañas noticias del día.

Fuente:La Provincia.es
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