miércoles, 13 de enero de 2010

DIME CON QUIEN ANDAS Y TE DIRE QUIEN ERES


Por: Isabel Franco
Inicio esta reflexión con esta frase que era muy usada en los tiempos en que me eduqué, tiempos en los que se nos enseñaba a elegir adecuadamente nuestras amistades.
Hoy esta frase esta en desuso y ha sido sustituida por “nada tienes, nada vales”“Obtén dinero no importa cómo”.

Estamos viviendo en una sociedad en la que los valores y principios que otrora eran el estandarte y el orgullo de nuestros ancestros se han perdido, y es así como vemos que cada día esto va de mal en peor.

Las autoridades nuestras están permeadas por el mal, la familia que es la base de nuestra sociedad no está jugando el rol que le corresponde porque está enferma, y todavía nos preguntamos ¿Por qué? Y es que no hemos asumido nuestra responsabilidad frente al mal; no hemos reaccionado, hemos permitido pasivamente y contribuido a que la situación se les haya ido de las manos a todos.

No hemos educado a nuestros hijos sobre una base moral acorde con los mandatos de nuestro Señor y Creador, les hemos enseñado a que busquen amistades con dinero para que escalen posiciones, algunos inclusive inscriben a sus hijos en colegios de millonarios sin tener los recursos para ello, solamente para que se asocien con gentes de dinero.

El dinero es el que ocupa el primer lugar en la lista de condiciones y requisitos para buscar amistades por lo que no importan las costumbres, la vida, la trayectoria de una persona, su integridad, su seriedad, su condición moral.

Ahora nos lamentamos porque casos como los que están en la palestra pública relacionados a los últimos acontecimientos se están dando por doquier, jóvenes que como Dolphi Pelaes, Zobeida Felix Morel solamente buscan amistades para beneficiarse económicamente, para darse una vida de lujos y escándalos morales, que al final de cuentas solamente les conducen a la muerte y destrucción.

La Palabra de Dios nos enseña que “No hay obra oculta que no sea manifiesta”, por tanto, todo se sabrá, no importa el tiempo que tarde, y la sangre que cueste, hay un Dios que ve las actuaciones de los hombres y que dará a cada uno según sus obras.
Ya es hora de que abramos nuestros ojos y cambiemos nuestra manera de pensar errónea y corrupta y asumamos el rol que nos corresponde como padres, como entes sociales, y entendamos que la nación es de todos y que somos corresponsables de todo lo que ocurre en ella.
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