lunes, 25 de enero de 2010

Científicos crean un ratón esquizofrénico


Dos genes eran los candidatos cardinales.

En mayo del 2007, un equipo reportó en el diario Neuron que estos dos genes trabajan en equipo en labores importantes para el ser humano, como el pensamiento racional complejo y la toma de decisiones importantes sobre conductas sociales apropiadas, es decir, qué hacer y qué no hacer en distintos eventos del diario vivir.

Al parecer, la pareja genética, ErbB4 y neuregulin-1, ayuda a mantener un balance adecuado entre la excitación y la inhibición, específicamente de las células piramidales que, supuestamente, fallan catastróficamente en los esquizofrénicos.

Pues bien, un equipo en el Colegio Universitario Médico de Georgia (MCG) ha producido roedores con la terrible enfermedad psiquiátrica al erradicar a ErnB4 de células específicas. “Creemos que el ratón, el cual exhibe las mismas conductas aberrantes que vemos en la esquizofrenia, nos ayudará a identificar mejores terapias”, explicó el neurobiólogo Lin Mei, en la imagen, quien dirige el Instituto de Medicina Genética y Molecular de MCG. “Ahora estamos realizando pruebas para ver si algunas de las drogas antipsicóticas ya en el mercado son efectivas en el ratón”.

Los investigadores explican que eliminaron el gen de las interneuronas, que son células promotoras de las piramidales que tienen que ver más con la inhibición. Y, realmente, mantener una conducta apropiada es el producto de un celebro equilibrado a la hora de inhibir comportamientos y mantener la excitación y el impulso para actuar en otros. Estas conductas son finamente controladas por neurotransmisores conocidos como GABA, que se encargan, principalmente, de inhibir la actividad sináptica de la corteza frontal en el cerebro. Esta sustancia desacelera la excitación sináptica entre neuronas (donde estas células se comunican) en esos lugares donde el glutamato, otro neurotransmisor, excita la actividad neuronal para que entren en acción.

Ciertamente, muchas sustancias en el sistema nos mantienen comportándonos apropiadamente. El hecho de no actuar como el Doctor Merengue y permitir que cada ocurrencia en nuestros creativos cerebros se convierta en una acción, está bien coordinado por este sistema de inhibición y excitación que ha evolucionado dentro de un ambiente y marco social donde aprendimos las reglas y las normas de comportamiento adecuado. Una mutación en los genes que se encargan de producir estas neuronas es capaz de causar serios conflictos neuronales.

“No sólo erradicamos el gen de estas interneuronas sino que decidimos alterar el balance natural de las células encargadas directamente de suplir a las neuronas piramidales con el neurotransmisor GABA. A estas células le erradicamos también el ErbB4, al hacerlo neutralizamos el trabajo de su pareja, la neuregulin-1, que permanece incapacitada ya que no puede promover GABA”, explicó el doctor Mei.

En busca del aspecto maniaco

Los investigadores aseguran que la modificación ha causado conductas esquizofrénicas en el ratón, como un aumento significativo en el movimiento del animal y problemas serios con la memoria a corto plazo. No obstante, los científicos explican que todavía continúan realizando pruebas para detectar, analizar y comprender mejor el aspecto maniaco del desorden.

En una de las pruebas realizadas, ratones modificados y no modificados aprendieron a retirar alimento en dos sitios específicos en un espacio con ocho regiones para liberar comida. Todos los ratones supieron distinguir cuáles eran los dos brazos metálicos al final del espacio que tendrían las cápsulas alimenticias, sin embargo, sólo los que no estaban modificados parecían captar el hecho de que aún pasaran unos segundos después, no encontrarían más comida en esos lugares. Los ratoncitos con los genes erradicados continuaban yendo hacia ambos lugares constantemente, oliendo y buscando sin parar hasta en los lugares donde nunca habían recibido comida.

“Es probable que si buscamos en las interneuronas de la corteza cerebral de los esquizofrénicos humanos encontremos que la línea basal del neurotransmisor excitador sea bastante alta”, explica Mei. “Por ejemplo, en otra prueba que hicimos, los ratones modificados no parecían comprender que un ruido bajo precedería a otro mucho más alto. Sin embargo, cuando les administramos diazepam, una medicación para reducir la ansiedad, los ratones modificados se comportaron como los normales y respondían de forma similar: el primer sonido los preparaba para el segundo”.
Fuente:RDnoticias.
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