martes, 1 de diciembre de 2009

UN GRAN DESPERTAR



¿Qué hay por delante de la iglesia de Jesucristo? Esta es una pregunta de gran preocupación para creyentes mundialmente. Mientras eventos catastróficos toman lugar por todo el globo, muchos están preguntándose; “¿El Espíritu Santo reanimara la iglesia antes del regreso de Jesús? ¿El cuerpo de Cristo dejara el mundo con un quejido o con un grito de victoria?”

Jesús profetizo estas mismas cosas. Y sus advertencias eran para desafiar nuestra fe. Mientras la iniquidad abruma e inunda la tierra, él pregunta: “Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿hallará fe en la tierra?” (Lucas 18:8).

Piénsalo: Cristo sabía todo lo que íbamos a enfrentar hoy, desde horrorizantes tiroteos escolares, al alza de homosexualidad militante, a actos terroristas tomando lugar por todo el mundo. En medio de estas cosas, el nos pregunta, ¿Seguirás creyendo, aunque las cosas empeoren? ¿Desmayaras en tu confianza cuando las cosas no sucedan como tú pensaste? O, ¿seguirás confiando en mi?”

Ves, a pesar del aumento en iniquidad y grandes calamidades, Jesús sabia que habría un gran avivamiento en los últimos días. El Espíritu Santo inspiro las profecías de Isaías, y él sabia muy bien acerca de la predicción de un avivamiento mientras el fin se acercaba.

Isaías dijo que habría un gran despertar mundial justo antes del regreso de Cristo.Esta profecía se encuentra en Isaías 54 y es resumida en estos versos: “Porque te extenderás a la mano derecha y a la mano izquierda; tu descendencia heredará naciones y habitará las ciudades asoladas.” (54:3)

Yo creo con un número de estudios Bíblicos que la profecía de Isaías tiene una doble aplicación. No habla tan solo acerca del Israel natural después de su cautiverio en Babilonia, sino que también acerca del Israel espiritual que estaba por venir: el cuerpo de Jesucristo, la iglesia de la Nueva Jerusalén. Pablo cita de Isaías 54 cuando hace referencia a la “Pero la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre,“ (Gálatas 4:26). Pablo vio la profecía de Isaías como dirigida “a los hijos de promesa,” aquellos en Cristo por fe.

Si Isaías dirigió su profecía solo al Israel natural, significaría que sus promesas aun no se han cumplido. En resumen, no se ha cumplido que “Porque te extenderás a la mano derecha y a la mano izquierda; tu descendencia heredará [Gentiles en ingles] naciones” (Isaías 54:3). Sin embargo esa palabra fue claramente cumplida en Cristo, en la cruz y en Pentecostés. Piénsalo: cuando Isaías dirigió este mensaje, algunos 42,000 israelitas habían salido del cautiverio Babilónico. Para el tiempo de Jesús, su número había aumentado solo cerca de tres millones.

Isaías se refiere a su profecía como una promesa departe de Dios, una palabra jurada desde el cielo. Vemos los juramentos del Señor cerca de las montañas y hasta refiriéndose a su pacto con Noe. El dice, en esencia, “Tan seguro como no permitiré otro diluvio sobre la tierra, te digo que habrá un despertar de mi iglesia en los últimos días.”

Tomado de:Ministerio tiempo de cocecha.
Publicar un comentario