miércoles, 9 de diciembre de 2009

Obama parte a recoger su premio Nobel de la Paz como presidente de guerra


Washington, 9 dic (EFE).- El presidente de EE.UU., Barack Obama, parte hoy a Oslo para recoger un premio Nobel de la Paz que ha descrito como "una llamada a la acción frente a los desafíos comunes" pero que le llega cuando acaba de anunciar una escalada de la guerra afgana.

Obama viajará hoy por la noche y tiene prevista su llegada a la capital noruega en torno a las 8.45 hora local (07.45 GMT) de este jueves.

En su discurso de aceptación del premio en el Auditorio Municipal de Oslo, mañana a las 13.00 (12.00 GMT), tendrá que hilar muy fino.

Por un lado, el premio le llega cuando ha ordenado, hace apenas diez días, el envío de 30.000 soldados más a Afganistán, para reforzar un contingente estadounidense que sumará ahora más de 100.000 militares en el país asiático. Es una verdadera escalada de la guerra contra la red terrorista Al Qaeda y el movimiento talibán.

Por otro, las encuestas apuntan a que la mayoría de los votantes está en desacuerdo con que se le haya concedido el premio, sin que haya cumplido aún siquiera un año de mandato.

Una encuesta dada a conocer esta semana por el Instituto Quinnipiag indicaba que apenas el 26 por ciento de los estadounidenses cree que Obama merece el Nobel.
La propia Casa Blanca no es ajena a la contradicción que supone conceder el Nobel de la Paz al presidente de una nación en guerra y ha indicado que Obama hará alusión a esa "yuxtaposición" en su discurso.

"Vamos a referirnos directamente a la noción que muchos han mencionado, que es la yuxtaposición del momento de la entrega del Premio Nobel de la Paz y su compromiso de enviar más tropas a Afganistán", declaró el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs.
El comité Nobel noruego anunció el pasado octubre que concedía el prestigioso premio a Obama por sus "extraordinarios esfuerzos en fortalecer la diplomacia internacional y la cooperación entre los pueblos".

Entre estos esfuerzos, citó su propuesta para lograr un mundo sin armas nucleares y sus intentos de acercamiento al mundo musulmán.

Aquel anuncio tomó por completa sorpresa al presidente estadounidense, que entonces se declaró "profundamente sorprendido y honrado" por el galardón.

"Para ser sinceros, no siento que me merezca estar en la compañía de tantas personalidades transformadoras que han sido homenajeadas con este premio", admitió entonces.

El premio ha suscitado polémica. Muchos críticos indicaron que el presidente estadounidense no ha logrado aún nada concreto con su política y el galardón se le ha concedido simplemente por unos bellos discursos y por no ser su predecesor, el impopular George W Bush.

Sus partidarios apuntan que ha creado un nuevo clima mundial más proclive a la colaboración. Estados Unidos, recuerdan, se encuentra próximo a finalizar un acuerdo de desarme nuclear con Rusia. Y su Gobierno ha dado un fuerte giro a la política medioambiental de su predecesor.

Durante su estancia en Oslo, el presidente de EE.UU., que viajará acompañado de su esposa, Michelle, tiene previsto visitar el Instituto Nobel noruego y reunirse con el primer ministro del país, Jens Stoltenberg, con quien ofrecerá una muy breve rueda de prensa.

También será recibido por los soberanos noruegos, Harald y Sonia, en el Palacio real de Oslo.

Tras su participación en la ceremonia de entrega del Nobel, Obama y su esposa acudirán al banquete tradicional en honor del premiado, al que están invitadas 250 personas.

Su visita a Oslo, que inicialmente iba a estar precedida de una parada en Copenhague para participar en la cumbre de la ONU sobre cambio climático -algo que finalmente se ha pospuesto para la próxima semana-, concluirá el viernes por la mañana, cuando regresará a Washington.

El galardón viene acompañado de una recompensa en metálico de 1,4 millones de dólares. La Casa Blanca ha indicado que el mandatario donará esa cantidad entera a fines caritativos, aunque hasta el momento no ha revelado cuáles.
Se trata de la tercera vez que un recibe el Nobel de la Paz un presidente de Estados Unidos en activo. Los otros dos fueron Theodore Roosevelt (1906) y Woodrow Wilson (1919).
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