martes, 17 de noviembre de 2009

REFLEXION PARA HOY (DIA 22)

"Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán. Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla;mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas".
Salmo 126:5-6

La mayoría de nosotros no creció en una finca así que las realidades de la siembra y la cosecha no son familiares. Sembrar es el proceso de plantar semilla en la tierra. Usualmente se requiere de mucho trabao duro bajo el sol ardiente en medio de un campo estéril. ¿Esto parece divertido, verdad? Y luego que se termina el trabajo duro, no hay inmediatamente un sentido de cumplimiento porque toma tiempo para que la semilla crezca. Así que la recompensa inmediata para la siembra es muchos músculos adoloridos acompañada de una larga espera. Es fácil saber que algunas personas "siembran con lágrimas". Muchas veces en nuestras vidas estamos sembrando. Estamos haciendo la ardua tarea de seguir a Dios, obedeciéndole y escogiendo lo bueno y no lo malo. Cuando pasamos por tribulaciones, problemas y aflicciones, estamos sembrando. Muchas veces sembramos con lágrimas porque el trabajo es duro, es frustante y la recompensa parece estar muy lejana.

Pero esa es la esperanza que encontramos en esta promesa: !hay una recompensa! Dios te está diciendo que hay un propósito en tu dolor. Es parte de un gran plan. Tus lágrimas no han sido desperdiciadas. El Salmo 56:8 dice: "mis huidas tu has contado; pon mis lágrimas en tu redoma; ¿no están ellas en tu libro?". Dios conoce tu dolor y El no lo está ignorando. El sabe que tu arduo trabajo de siembra va a resultar en una gran cosecha para ti. "!regresarás con cánticos de gozo trayendo tus gavillas!".

Hoy, si estás luchando, sembrando con lágrimas, manten tus ojos en la cosecha y recuerda el gozo que experimentarás cuando Dios te recompense por tu fidelidad. Anhela el día cuando "El enjuague toda lágrima de tus ojos. No habrá mas muerte ni llanto ni mas clamor ni dolor porque la primeras cosas pasaron". Apocalipsis 21:4.

ORACIÓN:

Señor fortaleceme en el proceso para mantenerme fiel, en el nombre de Jesús. Amen.
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