martes, 3 de noviembre de 2009

La Iglesia Luterana de Finlandia aprueba el ministerio de un pastor luterano transexual

Olli Aalto, pastor luterano finlandés de 55 años, tiene dos hijas y se ha divorciado dos veces. Ha vuelto a ejercer su ministerio pastoral en la iglesia de Imatra, pero bajo el nombre de Marja-Sisko Aalto, tras someterse recientemente una operación de cambio de sexo. Aalto ha aprovechado su excedencia de oficio para luchar por los derechos de los transexuales en el país. Mientras algunos aplauden su coraje y valentía, otros abandonan la iglesia, contrariados ante lo que consideran una blasfemia.

El pastor Olli Aalto, padre de tres hijas y dos veces divorciado, decidió hace un año hacer pública su transexualidad y tomar una excedencia en su parroquia de Imatra, una pequeña ciudad al sureste de Finlandia, con el fin de someterse a un tratamiento hormonal y quirúrgico que lo convierta en la mujer que siempre ha querido ser.

Aalto ha vuelto a su parroquia de siempre en la que ha estado oficiando 22 años «porque echaba mucho de menos la tarea evangélica», según ha expresado. Aalto aprovechó su período de excedencia para defender públicamente los derechos de los transexuales en los medios de comunicación finlandeses, al tiempo que trabajaba como investigador en una asociación religiosa. «Sentí que tenía la obligación moral de acudir a los medios serios, porque creo que, con ello, podía ayudar a los miles de transexuales de Finlandia», confesó recientemente a la prensa local.

Aunque el proceso de reasignación de sexo aún no ha finalizado, el reverendo, que ahora se llama Marja-Sisko Aalto quiso regresar este domingo a su puesto en la parroquia, a la que ha dedicado 22 años de su vida, «porque echaba mucho de menos la tarea evangélica y el contacto con los feligreses», explicó.

DEBATE NACIONAL
El retorno al apostolado de este sacerdote transexual ha abierto un amplio debate en Finlandia, un país de 5,3 millones de habitantes y donde el 97 por ciento de la población está adscrita a la Iglesia Evangélica Luterana.

Aunque mucha gente simpatiza con él, llegando incluso a crear un grupo de apoyo en la red social Facebook, también hay quienes se muestran escandalizados y utilizan Internet para tacharle de blasfemo, pervertido o de ir contra natura.

«Cuanto mayor es la ignorancia, más firme es la condena. Me acusan de haber cambiado mi propio ser, pero la verdad es la contraria: he puesto fin a décadas de una angustiosa negación de mi mismo, porque finalmente me he aceptado como Dios me hizo», explica en su propio blog.

Aalto es consciente de que su regreso como mujer a su antigua parroquia no es del agrado de todos sus feligreses, y sabe que tiene detractores incluso entre sus viejos colaboradores, quienes opinan que debería abandonar el sacerdocio y dedicarse a otras tareas «menos visibles».

«Es probable que se produzca algún tipo de conflicto, por mucho que yo intente hablar el idioma de los ángeles. De todos modos, yo no pretendo provocar ese conflicto, pero tampoco voy a dejar que me conviertan en una especie de felpudo», argumenta. Pero también hay mucha gente en Finlandia que admira el coraje de Aalto, y no sólo entre los miembros de la comunidad de gays, lesbianas y transexuales, quienes han mostrado públicamente su apoyo al reverendo.

Las propias autoridades eclesiásticas de Finlandia han decidido darle una oportunidad, después de superar las reservas iniciales, conscientes de que no existen argumentos legales para apartarle de una Iglesia, la Luterana, que permite el sacerdocio femenino.

Recientemente, el pastor transexual mantuvo una reunión con el personal de la parroquia de Imatra, a fin de preparar su retorno a la vida religiosa, a la que también asistió su superior, el obispo de la diócesis de Mikkeli, Seppo Häkkinen.

El obispo, en quien Aalto ha encontrado un valioso aliado, se lamentó públicamente de que algunos fieles hayan abandonado la Iglesia Luterana como muestra de rechazo hacia el cura transexual. «La pertenencia a la Iglesia es cuestión de algo mucho más importante que las peculiaridades o las acciones de uno de sus ministros», declaró Häkkinen.

Según el obispo, ahora el primer cometido de Aalto debe ser recuperar la confianza de sus feligreses, hablando con ellos cara a cara, y desarrollar una labor evangélica discreta y alejada de la prensa.

Aalto está de acuerdo, y afirma que, después de un año recorriendo los platós de televisión y concediendo entrevistas a los periódicos locales, ha llegado el momento de centrarse en el pastorado. «Durante el tiempo que estuve de excedencia, aparecí en los medios de comunicación para poner un rostro a la transexualidad. Ahora que regreso a mi puesto de pastor, espero que los medios me dejen realizar mi trabajo en paz», declaró.
Protestante Digital.
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