miércoles, 25 de noviembre de 2009

BENDICIONES DE LA PROFECÍA

“Acuérdense de las cosas anteriores ya pasadas, porque Yo soy Dios, y no hay otro; Yo soy Dios, y no hay ninguno como Yo, que declaro el fin desde el principio y desde la antigüedad lo que no ha sido hecho. Yo digo: ‘Mi propósito será establecido, y todo lo que quiero realizaré’” (Isa. 46:9-10).

Los que creemos en las Escrituras tenemos un destino divino. Al conocer, estudiar y comprender la Palabra de Dios, podemos tener una clara visión y dirección para nuestras vidas. Parte de la forma en que alcanzamos dirección divina es por medio de la profecía bíblica, señales seguras para quienes las procuramos. “No desprecien las profecías” (1 Tes. 5:20). El apóstol Pablo dio esa advertencia luego de que escribiera: “Ahora bien, hermanos, con respecto a los tiempos y a las épocas, no tienen necesidad de que se les escriba nada. Pues ustedes mismos saben perfectamente que el día del Señor vendrá así como un ladrón en la noche” (1 Tes. 5:1-2).

Es evidente que Pablo sabía que su audiencia en Tesalónica conocía bien las profecías. Ellos habían sido avisados por Dios de los eventos concernientes al “día del Señor.” Ellos conocían los muchos detalles ya declarados en la Palabra de Dios. Eruditos de la Biblia estiman que existen como 2,000 profecías en la Biblia, y el 80% ya han sido cumplidas. Muchas profecías se están manifestando hoy día. Si reconocemos la Palabra profética, nos podemos sentir fortalecidos y seguros de que nuestros tiempos están en las manos del Señor. Pero a menudo, olvidamos las bendiciones que acompañan la profecía:

* La profecía nos ayuda a comprender la manera en que fluyen los eventos mundiales.

* La profecía nos dirige para que conozcamos los planes y los propósitos de Dios.

* La profecía nos advierte de los inminentes eventos en los postreros días, incluyendo el regreso de Yeshúa.

* La profecía también nos enfatiza la importancia estratégica de Israel y el Medio Oriente durante nuestra búsqueda de sabiduría y verdad.

Israel—El Principal Testimonio

El estudio de la profecía bíblica es muy estimulante, y nos ayuda a conocer y comprender los días en que vivimos. Los titulares noticiosos y los eventos en el Medio Oriente revelan que la Palabra de Dios es fiel. Aunque tome cientos o miles de años en cumplirse, Dios siempre cumple lo que promete, e Israel es el principal testimonio de ello.

1. Revivió la Nación de Israel.

“Pero ustedes, montes de Israel, echarán sus ramas y producirán su fruto para Mi pueblo Israel; porque pronto vendrán. Pues, Yo estoy por ustedes y Me volveré a ustedes, y serán labrados y sembrados. Multiplicaré los hombres en ustedes, toda la casa de Israel, toda ella; y las ciudades serán habitadas, y las ruinas reedificadas. Multiplicaré en ustedes hombres y animales; se multiplicarán y serán fecundos. Haré que sean habitados como lo fueron anteriormente y los trataré mejor que al principio. Así ustedes sabrán que Yo soy el SEÑOR” (Ezeq. 36:8-11).

Cuando Israel reapareció como nación en mayo de 1948, no tomó a los creyentes de la Palabra por sorpresa. Ese evento significativo ya había sido claramente profetizado en las Escrituras: “Alzará un estandarte ante las naciones, reunirá a los desterrados de Israel, y juntará a los dispersos de Judá de los cuatro confines de la tierra” (Isa. 11:12). Un estandarte es un anuncio de algo; debe ser visto como un rótulo para atraer la atención a cierto tiempo y lugar de importancia. El Señor ha establecido a Israel como estandarte. Quiere que sepamos que ha vuelto a reunir los desterrados de Israel a su hogar ancestral. En 1973, el maestro bíblico Derek Prince dijo: “Vendrá el día cuando la profecía bíblica será historia.”

2. Fue restaurado el idioma hebreo.

“Porque entonces volveré Yo a los pueblos el lenguaje puro, para que todos invoquen el nombre del SEÑOR, para que de un solo consentimiento le sirvan” (Sof. 3:9, Versión Sagradas Escrituras). Muchas versiones de la Biblia en español traducen “lenguaje” como “labios,” pero la mayoría de los traductores entienden que se refiere al idioma y no labios. ¡Qué verso asombroso! Eliezer Ben-Yehuda (1858-1922) fue el ímpetu tras la restauración del idioma hebreo. Pero enfrentó fuerte oposición, porque muchos creían que el hebreo era un idioma demasiado sagrado como para usarlo en uso común.

Sin embargo, según Wikipedia: “El trabajo de Ben-Yehuda fue sembrado en un suelo fértil, pues al principio del siglo XX el hebreo había avanzado un gran camino hacia convertirse en la lengua principal de la población judía en Palestina durante el gobierno británico de Palestina y la posterior fundación del Estado de Israel.” Existe otra palabra profética que nos avisa de la restauración del idioma hebreo: “Así dice el SEÑOR de los ejércitos, el Dios de Israel: ‘Otra vez hablarán esta palabra en la tierra de Judá y en sus ciudades, cuando Yo haga volver a sus cautivos: “El SEÑOR te bendiga, morada de justicia, monte santo”’” (Jer. 31:23).

3. El Tercer Templo será reconstruido.

Según la tradición judía, el Beit HaMikdash (Templo) es el lugar para la kedushá (santidad de Dios). En la profecía de Isaías, Dios la llamó “Mi casa de oración” — “Yo los traeré a Mi santo monte, y los alegraré en Mi casa de oración. Sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptados sobre Mi altar; Porque Mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos” (Isa. 56Secreto. Yeshúa se refería al segundo Templo cuando dijo: “Mi casa será casa de oración, pero ustedes la han hecho cueva de ladrones” (Luc. 19:46).

Sin embargo, Isaías habló de un templo en los postreros días: “Acontecerá en los postreros días, que el monte de la casa del SEÑOR será establecido como cabeza de los montes. Se alzará sobre los collados, y confluirán a él todas las naciones. Vendrán muchos pueblos, y dirán: ‘Vengan, subamos al monte del SEÑOR, a la casa del Dios de Jacob, para que nos enseñe acerca de Sus caminos, y andemos en Sus sendas.’ Porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra del SEÑOR” (Isa. 2:2-3). Ya que el segundo Templo fue destruido luego de que eso fuera escrito, algunos judíos y cristianos creen que un tercer Templo será construido. La pregunta es, ¿hemos llegado a esos “postreros días”?

En agosto de 2008, el Instituto del Templo, donde han recreado gran parte de los utensilios del Templo, informó que el Rabino Shlomo Riskin, rabino principal de Efrat, y otros kohanim (sacerdotes) se tomaron medidas para hacer sus vestimentas sacerdotales, según las especificaciones exactas de la Torá (Génesis a Deuteronomio). Yehuda Glick, el director del Instituto del Templo, declaró: “Hoy, en este salón, por primera vez en 2,000 años se toman las medidas de los kohanim para el tipo de vestimenta que usarán en un nuevo Templo.” El 30 de julio de 2009, en Teisha B’Av, o el 9 de Av, el día cuando los judíos alrededor del mundo lloran por la destrucción de ambos Templos, comenzaron a trabajar en la reconstrucción del altar para el Tercer Templo.

4. Israel será rodeado de naciones enemigas.

Muchas naciones y reinos intentaron “borrar a Israel del mapa”: los asirios, los babilonios, los persas, los griegos, los romanos y la Alemania nazi. Todos ellos dijeron lo mismo: “‘Vengan, y destruyámoslos como nación, para que ya no haya memoria del nombre de Israel.’ Porque de corazón han conspirado a una; hacen pacto contra Ti…dijeron: ‘Apoderémonos de los prados de Dios’” (Sal. 83:4-5, 12). Pero fíjese, ellos ya no existen—todos han caído al basurero del tiempo.

Sin embargo, vivimos ahora días cuando la vieja actitud antisemita vuelve a encontrar intensidad. En estos momentos, planean dividir a Jerusalén. Pero eso no nos debe sorprender, porque fue profetizado: “Yo haré de Jerusalén una copa de vértigo para todos los pueblos de alrededor, y cuando haya asedio contra Jerusalén, también lo habrá contra Judá. Y sucederá en aquel día que haré de Jerusalén una piedra pesada para todos los pueblos. Todos los que la levanten serán severamente desgarrados, y contra ella se congregarán todas las naciones de la tierra” (Zac. 12:2-3).

Continúan haciendo negociaciones en Israel para intercambiar tierra por paz. Pero tales acuerdos están llenos de peligro. Matthew Henry, el muy conocido teólogo británico del siglo 16, escribió: “Las naciones que vendrán contra Jerusalén, muchas y poderosas naciones, todas serán destruidas. La travesura que planearon les será devuelta sobre sus propias cabezas.” Ese autor se refería a Zacarías 12:9, que dice: “Y sucederá en aquel día que me dispondré a destruir a todas las naciones que vengan contra Jerusalén.”

Actualmente vemos cómo muchas naciones vienen contra Israel, y podemos estar seguros de que finalmente Israel no será destruido…porque Dios lo ha declarado, y Su Palabra se cumplirá. “Tema al SEÑOR toda la tierra; tiemblen en Su presencia todos los habitantes del mundo. Porque El habló, y fue hecho; El mandó, y todo se confirmó. El SEÑOR hace nulo el consejo de las naciones; frustra los designios de los pueblos. El consejo del SEÑOR permanece para siempre, los designios de Su corazón de generación en generación” (Sal. 33:8-11).

5. Tráfico congestionará las calles de Jerusalén.

“Por las calles corren furiosos los carros, se precipitan por las plazas, su aspecto es semejante a antorchas, como relámpagos se lanzan” (Nahum 2Arcoiris. Aún en años antiguos, ¡el profeta vio la furia de automóviles y tráfico por las calles de Jerusalén!

6. Saldrá abundancia del desierto.

“El desierto y el lugar desolado se alegrarán, y se regocijará el Arabá y florecerá; como el azafrán florecerá copiosamente y se regocijará en gran manera y gritará de júbilo. La gloria del Líbano le será dada, la majestad del Carmelo y de Sarón. Ellos verán la gloria del SEÑOR, la majestad de nuestro Dios” (Isa. 35:1-2).

Encontré este sorprendente comentario en http://library.thinkquest.org: “Una de las mayores prioridades de Israel ha sido la de proveer suficiente comida a su población, y eso ha propiciado una masiva y costosa campaña para reclamar el desierto del Néguev, que constituye el 65% de toda el área nacional. Aunque los prospectos iniciales no eran muy alentadores, en 1964 vino un cambio dramático cuando completaron la Empresa de Agua Nacional Israelí. Dicho proyecto es un sistema elaborado de tubería, conductos y túneles diseñados para llevar agua del Mar de Galilea, en el norte, a lugares áridos en las áreas centrales y sureñas. Para el Néguev, eso representa unos 320 millones de metros cúbicos de agua al año, un aumento de 75 por ciento.”

“Para 1985, se cultivaban unos 60,000 héctares, y un terreno previamente árido de arena y piedra producía su propia cosecha de frutas, vegetales, cereales y algodón. Otro elemento vital en el ‘reverdecimiento’ del Néguev ha sido el amplio uso de nueva tecnología, especialmente el método del gotereo…Pero la clave para el desarrollo a largo plazo yace debajo del desierto en sí, donde se encuentran grandes depósitos de agua desde la Era Glacial. Han utilizado una pequeña porción de ese reservorio subterráneo, y los científicos israelíes aseveran que, en un futuro, toda la gran extensión del Néguev fluirá con agua vivificante.” De seguro que el desarrollo del desierto es sólo el principio de lo que Dios tiene planificado para el futuro de Israel.

Cuando la Profecía es Despreciada

Los líderes del mundo continúan hacia adelante, con poco interés en las promesas de Dios, y mucho menos en Sus profecías. Pero la Palabra de Dios dice: “No vale sabiduría, ni entendimiento, ni consejo, ante el SEÑOR” (Prov. 21:30). La historia mundial evidencia Su soberanía, ya que Él es quien “engrandece las naciones, y las destruye; ensancha las naciones, y las dispersa” (Job 12:23). Sin embargo, las naciones tienden a ignorar Su soberanía, y actúan como si ellos controlaran el mundo. En conversaciones y negociaciones, podemos decir que “no hay temor de Dios delante de sus ojos” (Sal. 36:1b).

El maestro bíblico británico Derek Prince vivió en el Medio Oriente durante los difíciles días de 1948. Él estuvo presente cuando Israel se convirtió en una nación. Observó los esfuerzos del gobierno británico “por socavar la decisión de las Naciones Unidas al resistir el establecimiento del estado de Israel.” Él creía que la actitud de Inglaterra dio un giro como resultado del control árabe sobre el petróleo del Medio Oriente, e hizo referencia a la latente semilla del antisemitismo que surgió a la superficie en esos momentos. En su libro titulado The Promised Land: The Future of Israel Revealed in Prophecy [La Tierra Prometida: El Futuro de Israel Revelado en Profecía], Prince dijo que en ese momento el poderoso imperio británico comenzó a declinar, y perdió casi todo el poder que una vez poseía.

Dios ha dicho que Israel sobrevivirá y Su pueblo será restaurado. “En las palmas de Mis manos, te he grabado; tus muros están constantemente delante de Mí. Tus edificadores se apresuran; tus destructores y tus devastadores se alejarán de ti” (Isa. 49:16-17). El Pastor de Israel habla de Sus ovejas diciendo: “Las sacaré de los pueblos y las juntaré de las tierras; las traeré a su propia tierra, y las apacentaré en los montes de Israel, por las barrancas y por todos los lugares habitados del país” (Ezeq. 34:13). Muchos hoy día tratan de resistir las promesas bíblicas respecto a Israel y el pueblo judío. Los que ignoran Su Palabra corren serio riesgo.

Estudiando la Profecía

El Señor fielmente cumple Su Palabra profética. Esa realidad debe inspirar una nueva y ferviente sujeción al Señor y Su Palabra. Cuando usted estudie la Biblia en busca de profecía, hay una frase que puede encontrar con frecuencia: “en aquel día.” A continuación le menciono sólo algunas de ellas, anotadas sin comentario. Oro para que usted separe el tiempo para estudiarlas y procurar comprensión de cada una.

“La mirada altiva del hombre será abatida, y humillada la soberbia de los hombres. Sólo el SEÑOR será exaltado en aquel día” (Isa. 2:11).

“En aquel día el hombre tendrá en estima a su Hacedor, y sus ojos mirarán al Santo de Israel” (Isa. 17Secreto.

“Por tanto, Mi pueblo conocerá Mi nombre. Así que en aquel día comprenderán que Yo soy el que dice: ‘Aquí estoy’” (Isa. 52Helloween.

“‘En aquel día,’ declara el SEÑOR de los ejércitos, ‘quebraré el yugo de su cuello y romperé sus coyundas, y extranjeros no lo esclavizarán más’” (Jer. 30RollEyes.

“Y sucederá que en aquel día los montes destilarán vino dulce, las colinas fluirán leche, y por todos los arroyos de Judá correrán las aguas; brotará un manantial de la casa del SEÑOR y regará el Valle de Sitim” (Joel 3:18).

“Y muchas naciones se unirán al SEÑOR en aquel día, y serán Mi pueblo. Entonces habitaré en medio de ti, y sabrás que el SEÑOR de los ejércitos Me ha enviado a ti” (Zac. 2:11).

Estos son sólo algunos de los tantos versos de “en aquel día.” ¿Los había estudiado anteriormente? En medio del creciente antisemitismo en las noticias hoy día, ¿medita usted en Su Palabra? Él dice que Su Palabra no volverá a Él vacía (Isa. 55:11).

Los creyentes debemos tener en cuenta una seria advertencia: “Porque como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Pues así como en aquellos días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dándose en matrimonio, hasta el día en que Noé entró en el arca” (Mat. 24:37-38). Es fácil distraernos y enfrascarnos en nuestra agenda diaria. Es fácil ocuparnos en los quehaceres del mundo. Pero en los días antes del diluvio, la gente estaba enfrascada en comer, beber, casarse y darse en casamiento, aún cuando las nubes de lluvia se avecinaban. Los nuestros son tiempos muy importantes. Debemos prestar atención a esa exhortación, y no despreciar las profecías.

“Sobre tus murallas, oh Jerusalén, he colocado centinelas; en todo el día y en toda la noche jamás callarán. Ustedes que hacen que el SEÑOR recuerde, no se den descanso, ni Le concedan descanso hasta que la restablezca, hasta que haga de Jerusalén una alabanza en la tierra” (Isa. 62:6-7). La palabra hebrea para los que “hacen que el Señor recuerde” es mazkirim, que podría traducirse como “asistentes.” Es trabajo del asistente recordar a su jefe sobre sus importantes citas y compromisos.

A medida que estudiamos la Palabra profética firme y segura de Dios, nos pide que seamos Sus centinelas sobre las murallas. Es nuestra tarea buscar Su rostro en oración e intercesión, y recordarle sobre Sus compromisos. Esas citas y compromisos están en Sus palabras proféticas. Son el fundamento para nuestra vida actual y la confianza en nuestro futuro.

Por Ron Ross,
Anterior Anfitrión de Radio Mosaico Israel.
Fuente:El Verbo de Dios
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