miércoles, 7 de octubre de 2009

Los dermatólogos creen que el cambio climático provocará una «explosión» de cáncer de piel


Los dermatólogos alertan de que el cambio climático provocará una explosión de cáncer de piel en los próximos diez o quince años, en especial en países con mayor número de horas de sol, y subrayan la necesidad de incrementar la prevención para evitar que el cáncer de piel sea "tan dramático".

Así lo ha explicado el presidente de la Academia Española de Dermatología y catedrático de Dermatología de la Universidad de Sevilla, Julián Conejo-Mir, dentro del XXI Congreso Nacional de Dermatología, que se celebró en Logroño y que ha inaugurado el presidente de La Rioja, Pedro Sanz.

Un aumento de horas de sol, del calor y la sequía, ha explicado, "hace que la persona reciba mucha radiación solar". Los últimos estudios revelan, ha precisado Conejo-Mir, que en el plazo de diez o quince años, cuando se produzca un aumento de tres a cuatro en el número de horas diarias de sol, "habrá una explosión de cáncer de piel", y ello, ha dicho, requiere de medidas de prevención para evitar su gravedad.

"Si en Australia -ha informado este especialista- el cáncer de piel afecta a una de cada cinco personas, en países como España afectará prácticamente a toda la población". El final del siglo XX y los comienzos del XXI han significado "una explosión demográfica del cáncer de piel, que es el más frecuente en el ser humano y el que claramente está relacionado con la radiación lumínica", ha añadido Conejo-Mir. Sin duda. una imagen apocalíptica del futuro.

LA VITAMINA D
Sobre la influencia de la vitamina D en la salud y su relación con la protección solar, que constituye una de las novedades de este Congreso, ha recalcado que es un inhibidor de determinados tipos de cáncer, pero los dermatólogos avisan, ha precisado, de que un exceso de esta molécula puede ser tóxica y provocar "hipercalcemia".

El profesor de Antropología de Toronto (Canadá) y especialista en la evolución de la pigmentación humana, Esteba Parra, ha convenido con Conejo-Mir en la "gran controversia" existente entre los riesgos de una exposición prolongada al sol, la obtención de vitamina D a través de esa exposición y el carácter inhibidor de esta vitamina en determinados tipos de cáncer.

BENEFICIOS DE LA VITAMINA D
Parra, cuyos estudios en Toronto están centrados en los avances de la vitamina D y su influencia en la pigmentación humana, ha explicado que en países como Canadá, en los que entre noviembre y marzo no hay suficiente radiación para sintetizarla en la piel, es necesario administrar a la población determinadas dosis. La Sociedad Canadiense del Cáncer, ha informado el científico, recomienda en invierno administrar 1.000 unidades de vitamina D al día a la población en general y mantener esta dosis a los grupos de riesgo durante todo el año.

Sin embargo, otras asociaciones de países con mayor número de horas de sol reducen la dosis a doscientas unidades y en casos muy concretos hasta los 50 años de edad; a 400 hasta los 70 años; y más de 600 a partir de 70 porque la síntesis disminuye con la edad. Por ello, "va a ser muy difícil transmitir un mensaje unitario" en la prescripción de vitamina D porque, en países con una alta radiación de ultravioleta como zonas tropicales, básicamente debiera haber suficiente para sintetizarlo de modo natural.

El científico ha recalcado la importancia de fomentar la exposición solar y, en especial, en determinados países con déficit de horas de sol, por los efectos que tiene la vitamina D como inhibidor del cáncer, pero siempre que se haga de una forma moderada para evitar el melanoma, cuya prevalencia ha aumentado en los últimos años.

Ambos especialistas han concluido en la importancia de esta molécula como inhibidor del cáncer, pero en la necesidad de una correcta administración porque, en exceso, puede ser tóxica. El Congreso reúne durante dos días en Logroño a unos cuatrocientos dermatólogos españoles para analizar los últimos avances de la especialidad.
Fuente: Protestante Digital
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