miércoles, 14 de octubre de 2009

¿En qué consiste una cadena de iniquidad?


Autor: Lic. Dawlin A. Ureña
(El Lic. Ureña es Pastor, y miembro de la Asociación Científica
CRS - Creation Research Society)

Algunos niños nacen bajo maldiciones generacionales y tienen demonios preasignados que causan su comportamiento antisocial y errático. Los padres que ignoran esto, casi matan a sus hijos a golpes. Estos niños se golpean las cabezas, lanzan gritos desesperados, se muerden su cuerpo, o tienen pesadillas constantes. Esos niños tienen demonios y necesitan ser liberados mediante la oración. Alguien tiene que reprender esos demonios. En Marcos 9:20-21 tenemos un espeluznante ejemplo de esta cruda realidad:

"Así que se lo llevaron. Tan pronto como vio a Jesús, el espíritu sacudió de tal modo al muchacho que éste cayó al suelo y comenzó a revolcarse echando espumarajos. ¿Cuánto tiempo hace que le pasa esto? --le preguntó Jesús al padre. --Desde que era niño -contestó el padre del niño."

Los demonios pueden atacar aunque no haya pecado envuelto en el caso de los niños. Los pecados de los padres traen una maldición, y se forma lo que se llama una "cadena de iniquidad" que necesita ser rota. Éxodos 20:5-6:

"No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos".

Otra Escritura que habla sobre esta "cadena de iniquidad" se encuentra en Jeremías 32:18

"... haces misericordia a millares, y castigas la maldad de los padres en sus hijos después de ellos… "

También ver Jeremías 16:19 e Isaías 14:20-22 los que muestran que nosotros sí heredamos maldiciones generacionales por las maldades cometidas por nuestros padres, abuelos, bisabuelos, etc.

Los demonios entran cuando la voluntad de la persona es debilitada y él es dominado por Satanás. Esto es común cuando una persona sufre una contusión terrible en un accidente que causa mucho miedo en la persona. Las víctimas de accidentes que pierden la conciencia debido al golpe en la cabeza a menudo reciben invasiones demoníacas. Durante el vacío consciente de la persona, un demonio entró y ahora se apodera de la persona. Los adictos y alcohólicos generalmente quedan tan aturdidos que abren sus mentes a la invasión demoniaca. Los que más peligro corren son aquellos que asisten a sesiones espiritistas o se dejan hipnotizar en alguna sesión de hipnosis. Los demonios entran en las personas por la puerta grande abierta.

Aquellos que se dejan dominar por el pecado de manera continua también invitan demonios a sus cuerpos. La personalidad del demonio generalmente es compatible con la persona que viene a poseer. María Magdalena, por ejemplo, había sido poseída por siete espíritus:

"y también algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malignos y de enfermedades: María, a la que llamaban Magdalena, y de la que habían salido siete demonios" (Luke 8:2).

Tomado de: Ministerios Antes del Fin.
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